ZENIT
El mundo visto desde Roma
Servicio diario - 22 de agosto de 2009
DOCUMENTACIÓN
Crisis económica globalizada y "Caritas in veritate"
Desconocer las religiones es desconocer el mundo actual
Antiguo subsecretario de la ONU analiza "Caritas in veritate"
Cuando el sentimiento anula la razón
Obispos argentinos: Misión continental
Documentación
Crisis económica globalizada y "Caritas in veritate"
Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, sábado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo escrito por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, sobre la crisis global a la luz de la encíclica de Benedicto XVI "Caritas in veritate".
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VER
Quien más, quien menos, todos estamos resintiendo los graves problemas de la economía nacional. Como nuestro mercado depende en gran medida de las exportaciones a los Estados Unidos, y este país sufre una notable recesión, se ha n cerrado varias empresas, se han despedido trabajadores, han disminuido las remesas de los migrantes, el gobierno hace recortes al gasto social, el dinero no alcanza.
No faltan quienes, o carentes de una visión más global, o achacando esta situación a los actuales gobernantes, acusándolos de incapaces o faltos de sensibilidad social, no admiten que esta debacle económica es un fenómeno mundial, que trasciende nuestras fronteras y que no es culpa de un partido político, de una corriente ideológica, de un gobierno local, sino que es algo que está más allá de los controles de un país, de un gobernante, de una clase política. Por otra parte, algunos se autoproclaman como los únicos salvadores, los únicos que tienen la solución para cambiar este desorden en las finanzas. Se creen la única alternativa que podría lograr un presente y un futuro confia bles.
JUZGAR
El Papa Benedicto XVI, en su Encíclica Caritas in veritate, al analizar ese fenómeno, dice que, hace años, "la actividad económica y la función política se movían en gran parte dentro de los mismos confines y podían contar, por tanto, la una con la otra. La actividad productiva tenía lugar predominantemente en los ámbitos nacionales y las inversiones financieras circulaban de forma bastante limitada con el extranjero, de manera que la política de muchos estados podía fijar todavía las prioridades de la economía y, de algún modo, gobernar su curso con los instrumentos que tenía a su disposición. En nuestra época, el Estado se encuentra con el deber de afrontar las limitaciones que pone a su soberanía el nuevo contexto económico-comercial y financiero internacional, caracterizado tambié n por una creciente movilidad de los capitales financieros y los medios de producción materiales e inmateriales. Este nuevo contexto ha modificado el poder político de los estados" (24).
Es sorprendente "el estallido de la interdependencia planetaria, ya comúnmente llamada globalización... Es sorprendente el alcance y la impetuosidad de su auge. Surgido en los países económicamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a todas las economías. Ha sido el motor principal para que regiones enteras superaran el subdesarrollo y es, de por sí, una gran oportunidad. Sin embargo, sin la guía de la caridad en la verdad, este impulso planetario puede contribuir a crear riesgo de daños hasta ahora desconocidos y nuevas divisiones en la familia humana" (33).
Es un hecho que "las actividades económicas no se limitan a territorios definidos , mientras que las autoridades gubernativas siguen siendo sobre todo locales" (37). Por ello, "ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también en presencia de una recesión de alcance global, se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones. Y se siente la urgencia de encontrar formas innovadoras para poner en práctica el principio de la responsabilidad de proteger y dar también una voz eficaz en las decisiones comunes a las naciones más pobres" (67).
ACTUAR
Se necesita un nuevo orden mundial, una nueva estructura económica internacional, un nuevo sistema financiero, que trascienda los gobiernos locales y que ayude a construir justicia y solidaridad. Sin embargo, mientras esto se va construyendo, cada quien hemos de hacer lo que nos toca y no reducirnos a lamentos y acusaciones. Hay que cuidar el propio trabajo, o buscar actividades laborales y productivas sencillas, sin pretensiones de elevados salarios. Dios da de comer a los pájaros, pero no en el nido; tienen que salir a buscar desde temprano y durante el día; así, no se mueren de hambre. Cuidemos el trabajo y evitemos gastos superfluos. Podremos salir adelante.
Desconocer las religiones es desconocer el mundo actual
Por el director del Observatorio Pastoral del CELAM, Leonidas Ortiz Lozada
BOGOTÁ, sábado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Esa es una de las conclusiones del estudio realizado por el diario francés Le Monde Diplomatique y la revista La Vie. El director del Observatorio Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el sacerdote Leonidas Ortiz Lozada, presenta un breve informe sobre esta investigación.
Lo más interesante del estudio, además de los análisis y reflexiones, es la proyección que hacen de cada religión con miras al año 2050.
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Los cristianos
El cristianismo sigue siendo la religión mayoritaria. Según estima el estudio, pasará de 2.000 millones que tiene en este momento a 3.052 millones en el año 2050. En el cristianismo se ha dado el fenómeno de un desplazamiento desde Europa, que durante siglos tuvo el mayor número de fieles y ahora solo concentra el 25%, hacia los países en desarrollo, especialmente hacia América y Africa. Solo en América el cristianismo cuenta con más de 800 millones de fieles, 275 en América del Norte y 530 en América Latina y El Caribe. En el campo cristiano, el protestantismo evangélico es el que cuenta con un mayor crecimiento.
En otras regiones del mundo, el cristianismo crece de manera diferente. En el África se está dando un rápido crecimiento; ya, en este momento, cuenta con 300 millones de fieles sobre una población de 800 millones. En la India, aunqu e sigue siendo minoritario, el cristianismo goza de una gran capacidad de convocatoria y se afianza en amplios sectores de la población. En la China, en medio de un entorno político hostil, es muy minoritario, pero se está viviendo un lento crecimiento con una gran calidad en su práctica de fe. Finalmente, como dato que hace reflexionar, en los lugares de Tierra Santa, cuna del cristianismo, la fe en Jesucristo ha ido disminuyendo por los conflictos y luchas de poder en la región.
Los musulmanes
Los musulmanes que tiene unos 1.200 millones alcanzará en el 2050 la suma de 2.229 millones de fieles, constituyéndose así en la religión que proporcionalmente crecerá en mayor número, si no cambian las condiciones políticas y religiosas. Están concentrados especialmente en cuatro países: Indonesia, Pakistán, India y Bangladesh. Allí está casi la mitad de los musulmanes. En el África, la tercera parte de la población es musulmana: en la parte occidental, el 46% de la población pertenece al Islam; en la parte oriental el 30%; y en las partes central y austral, apenas el 2%. En Europa viven cerca de 16 millones de musulmanes, con tendencia al crecimiento por la ola migratoria de los últimos años. Y en Estados Unidos, 4 millones.
Los hindúes
El hinduismo que tiene unos 800 millones llegará a tener unos 1.175 millones en el 2050, más o menos la sexta parte de la humanidad. Se concentra en la India y en el Nepal. También tiene, aunque minoritaria, una presencia significativa en Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka.
Los budistas
El budismo pasará de 325 millones a 425 en el 2050. No tiende a crecer numéricamente, aunque algunas de sus prácticas tengan acogida en Occidente.
Los judíos
El judaísmo que tiene 13 millones llegará a 17 millones en el 2050. No es una religión que trate de atraer nuevos prosélitos, ya que, para la ley judía, para que un niño sea considerado judío debe nacer de madre judía. Han aumentado los matrimonios mixtos entre los judíos.
A manera de conclusión
"Lo religioso que se creía desaparecido, siempre estuvo allí", dice Dominique Borne, Presidente del Instituto Europeo de Ciencias de las Religiones, refiriéndose a la situación de los países donde se vivía el socialismo real. Ante la desaparición del ateísmo oficial y militante, comenzó a aparecer la religiosidad de estos pueblos. El aporte que pueden dan las religiones a la paz y al desarrollo de los pueblos puede ser muy grande y significativo, si se hace un diálogo abierto y constructivo entre las grandes corrientes religiosas del mundo.
Nota final
Los resultados de la investigación fueron publicados bajo el título "El Atlas de las Religiones" y con el subtítulo "Las claves del mundo que viene".
La obra hace una presentación histórico doctrinal y presenta una ubicación geográfica de las diferentes religiones. Luego, le da una mirada panorámica al tema religioso, desde la óptica de la demografía, de las redes interreligiosas por la paz y desde la participación de la mujer. Plantea igualmente algunas situaciones coyunturales, fruto de fundamentalismos e intolerancias, como los conflictos del Medio Oriente, los enfrentamientos entre cató ;licos y protestantes, la división entre sunitas y chiítas y los hechos terroristas del 11 de septiembre. Finalmente, analiza la presencia de las religiones en cada uno de los continentes, deteniéndose en algunos países.
Antiguo subsecretario de la ONU analiza "Caritas in veritate"
Giandomenico Picco
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el análisis de la "Caritas in veritate" presentado en las páginas de "L'Osservatorio Romano", diario de la Santa Sede, por Giandomenico Picco, antiguo subsecretario general de las Naciones Unidas.
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El Estado - nación moderno, que nació con el tratado de Westfalia en 1648 y quedó plasmado por las revoluciones americana y francesa, ha tenido siempre un arma secreta: el concepto de identidad en singular. El historiador estadounidense Arthur Schlesinger decía que nuestro intelecto no está estructurado para imaginar las múltiples posibilidades del futuro. En realidad era difícil imaginar la globalización tal como se ha desarrollado en los últimos decenios: ha cambiado el concepto de vecino, entendido como quien puede ejercer un impacto positivo o negativo en la vida de cada uno. En efecto, hoy las acciones de quien vive en otros continentes pueden influir en nuestra cotidianidad, mientras que cuando era niño mi concepto de vecino eran la Carintia austríaca, la Eslovenia entonces yugoslava y el Véneto.
La Caritas in veritate subraya que la globalización "nos hace más cercanos, pero no más hermanos" (n. 19). En mi recorrido entre pueblos con guerra y terrorismo, el concepto de comunicación y diálogo, de convivencia e incluso amistad -independientemente de la diversidad de las culturas- parecía y era realizable; pero tengo que admitir que el concepto de fraternidad no figuraba &nbs p;entre los objetivos de ninguna negociación, oficial o no oficial. Lo explica poco después la propia encíclica: la razón es capaz de establecer "una convivencia", pero no "la fraternidad" (ib.).
En los ojos -la única parte del rostro que podía ver- del libanés enmascarado que, de noche, me había encapuchado y llevado por las calles de Beirut, buscaba algo humano que nos uniera. En aquella ocasión me habría sido útil tener en la mente otras palabras de la encíclica, muy queridas para el Papa Benedicto: que "la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano" (n. 56).
En la Caritas in veritate he encontrado semillas de una visión del futuro orden internacional que son propias también de mi modo de leer la realidad y de mi historia per sonal multicultural de hijo de zonas colindantes y operario de la mediación entre gentes en conflicto. La referencia a los límites del Estado en el mundo globalizado (cf. n. 24), y más aún la afirmación de que "no es necesario que el Estado tenga las mismas características en todos los sitios" (n. 41), abren las puertas a una visión que me atrevería a llamar postwestfaliana del Estado - nación.
En el sistema que veo emerger, cada actor es más fuerte y al mismo tiempo más débil que hace una treintena de años, como efecto de interrelaciones e interdependencias inimaginables en el pasado. La posibilidad de que cada proyecto nacional tenga una duración de vida diferente de otros y que luego se disipe es plausible: para algunos Estados - nación tal proyecto podría estar próximo a la conclusión.
El P apa alude a una autoridad política mundial que no existe todavía, pero también al papel de los individuos y de los grupos no gubernativos, no elegidos, como actores de la sociedad internacional que está emergiendo. ¿Son, quizá, alusiones a la germinación de los primeros elementos de democracia directa en una sociedad mundial en la que también el individuo tiene en sus manos más instrumentos que nunca para comunicar su propia voluntad y sus opiniones más allá de los sistemas de representatividad indirecta?
La encíclica sostiene el concepto de "responsabilidad de proteger" (n. 67) a los ciudadanos de cualquier país de genocidio, crímenes de guerra, limpiezas étnicas y crímenes contra la humanidad, aunque los respectivos Estados no sean capaces de hacerlo: esta es la nueva frontera del derecho internacional, que va mucho más allá d e Westfalia. Todavía más importante en las alusiones al futuro orden del mundo es la llamada a liberarnos de aquellas ideologías "que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad" (n. 22). Una esperanza que encuentra hoy, en varias partes del mundo, una fuerte resistencia debida quizá al miedo que ha provocado de hecho en muchos la nueva complejidad de un mundo globalizado.
Fundamentalismos de orígenes diversos están presentes, por desgracia, en varios países y con ellos la arrogancia de la ignorancia esparce aún las semillas del enfrentamiento y del conflicto. El número de las variables que deben tener en cuenta los gestores del mundo ha aumentado en los últimos veinte años y la tentación de refugiarse en teorías simplistas se alimenta de sentimientos ancestrales. A esto la encíclica responde: "La esperanza sostiene a la razó n y le da fuerza para orientar la voluntad" (n. 34). De aquí nace la necesidad de generar esperanza.
Benedicto XVI auspicia también una reforma del sistema de las Naciones Unidas y de las estructuras económicas y financieras internacionales. Espero que esto no se realice sólo a nivel numérico: un Consejo de seguridad muy ampliado, por ejemplo, sería una reforma modesta y podría incluso reducir su eficacia. Lo que convendría reformar debería ser más bien el método de trabajo de los distintos órganos de las Naciones Unidas.
"La unidad de la familia humana no anula de por sí a las personas, los pueblos o las culturas, sino que los hace más transparentes los unos con los otros, más unidos en su legítima diversidad" (n. 53), afirma la Caritas in veritate, sobreentendiendo tal vez un modo de leer la identidad de manera diversa. La globalización está minando lentamente lo que Amartya Sen llama "la ilusión de la identidad obligada" (choiceless identity), el arma secreta del Estado - nación. El surgimiento de la identidad múltiple, en mi opinión, no sólo cambiará el sistema internacional, sino también el propio Estado - nación y hará más realizable el concepto de familia humana. Entonces, quizá, tendremos líderes que sabrán ser tales incluso sin necesidad de un enemigo.
Cuando el sentimiento anula la razón
Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia
PALENCIA, sábado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, con el título: "Cuando el sentimiento anula la razón".
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A los pocos días de la muerte de Rayan, el niño fallecido por el trágico error de una enfermera en el Hospital Gregorio Marañón, Borja Montoro publicaba en el diario La Razón una viñeta gráfica, de esas que cuestionan nuestros presupuestos y ponen al descubierto nuestras hipocresías. El texto era el siguiente: "Si en lugar de haber muerto esta semana a causa de un dramático error, hubiese muerto hace un par de meses como consecuencia de un aborto, hoy nadie hablaría de esta pobre criatura".
Ciertamente, ha sido llamativo comprobar cómo la opinión pública nacional llegó a estar conmocionada por aquel suceso fortuito, al mismo tiempo que continuaba sin mayores resistencias la tramitación política de una legislación que considera el acceso libre al aborto como un "derecho".
Me permito también aducir como ejemplo otro suceso más lejano: En octubre de 1991 una niña de doce años, llamada Irene Villa, sufría junto a su madre un cruel y despiadado atentado de ETA, en el que perdió las dos pi ernas y tres dedos de una mano. El telediario del mediodía ofreció unas impactantes imágenes en las que Irene se intentaba levantar del suelo sin ser consciente todavía de que le faltaban las piernas. Aquellas imágenes conmocionaron la opinión pública, hasta el punto de que a las pocas horas, en lugares de notable connivencia con el terrorismo, se organizaron por primera vez, manifestaciones espontáneas contra la banda armada.
El influjo de aquellas imágenes había resultado más convincente que todos los discursos de condena de la actividad terrorista o, incluso, que los argumentos en favor de la dignidad de la vida humana... ¿Es que acaso, en los anteriores atentados terroristas, no se había derramado sangre o no se habían generado viudas y huérfanos? ¿Tendremos que reconocer, tal vez, que los argumentos racionales son incapaces de iluminar y cuestionar nuestras conciencias? ¿Tan inmaduros podemos llegar a ser, como para dejarnos dominar por nuestra emotividad -"ojos que no ven, corazón que no siente"-?
De la misma manera que el impacto de unas imágenes y su efecto emotivo pueden llevar a la opinión pública a posicionarse en defensa de unos valores éticos, también puede ocurrir -y de hecho ocurre- exactamente lo contrario. Nuestra cultura actual, calificada por muchos como de "pensamiento débil", es fácilmente manipulable. ¡Es lo que ocurre cuando el sentimiento anula la razón!
Ciertamente, la cultura de hoy se caracteriza por una notable sobreexplotación del sentimentalismo, en detriment o del uso recto de la razón. Es más, no son pocas las personas que confunden los sentimientos generosos o altruistas con la pura emotividad, como si el hecho de conmoverse o emocionarse fuese sinónimo de tener una alta sensibilidad moral.
Es verdad que solemos calificar nuestra cultura como "racionalista". Sin embargo, no queremos decir con ello que nuestra cultura utilice en exceso la razón... ¡ni mucho menos! El racionalismo de nuestros días considera verdadero sólo aquello que es experimentable y palpable, rechazando la apertura a la fe. En realidad, para que los términos no llamen a la confusión, quizás debiéramos designar a la cultura actual como "materialista" o "tecnologicista", en lugar de racionalista.
La Iglesia compagina su discurso de fe, con el recurso continuo al discernimiento racional. Como reiteradamente está remarcando en su pontificado Benedicto XVI, una de las grandes tareas de la Iglesia es reclamar la razón. Más aún, algunos han designado la pastoral de Benedicto XVI como una "pastoral de la inteligencia". En su última encíclica, "Caritas in Veritate", el Papa hace afirmaciones como las siguientes: "Sin la verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo", "La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal" (nº 3).
Ciertamente, a pesar de lo dicho ha sta aquí, queda en pie la expresión de Pascal: "El corazón tiene razones que la razón desconoce". Pero en nuestros días es necesario remarcar que no debemos confundir la emotividad con el afecto. El verdadero amor ha de ser afectuoso, pero no siempre emotivo. Y es que... ¡hay emociones que no construyen, y emociones que afianzan la afectividad en el amor! Solamente la razón será capaz de discernir entre ambas.
Obispos argentinos: Misión continental
Carta pastoral de la Conferencia Episcopal
BUENOS AIRES, sábado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la carta pastoral de los obispos argentinos con ocasión de la Misión Continental aprobada por la 153ª Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina.
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A los sacerdotes, diáconos, comunidades religiosas, fieles laicos:
1. El acontecimiento de Aparecida ha sido para la Iglesia una invitación a renovar nuestro ardor apostólico y nuestro fervor. Cada uno de nosotros sabe lo que es "evangelizar" y lo que implica esta vocación en la Iglesia. Pues "anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas" (DA 30).
2. Pero es cierto que siempre en la Iglesia hay una novedad. Y la novedad está dada por los desafíos que nos marca el tiempo presente, la época que estamos viviendo. Esta es la maravilla de la presencia del Espíritu en la Iglesia. El Espíritu siempre sopla para encontrar lo nuevo en lo ordinario, renovando lo cotidiano, porque es Cristo el que hace nuevas todas las cosas: "yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?" (Is. 43, 19).
3. Y lo que hay de nuevo es el Espíritu, que sopla en este tiempo en la Iglesia de nuestro Continente. ¿Y qué nos dice el Espíritu? ¿Qué nos viene soplando? La necesidad de renovar (hacer nuevo) nuestro estilo evangelizador. Alcanzar un renovado estilo misionero, pues "la fuerza de este anuncio de vida será fecunda si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, teniendo siempre la Eucaristía como fuente y cumbre de toda actividad misionera" (DA 363). La Iglesia en América Latina, reunida en el Santuario de Aparecida en mayo de 2007, nos viene a decir que la novedad está en definir la identidad cristiana desde la única vocación de discípulos y misioneros de Jesucristo.[1]
4. Uno podría entender que son dos vocaciones distintas: que uno es primeramente discípulo y después, si se siente llamado, será misionero. Como si esta última fuera una segunda vocación, y en todo caso, optativa. Sin embargo Aparecida intenta que los cristianos descubran que por el bautismo tenemos una única vocación discipular y misionera al m ismo tiempo, que el discipulado nos lleva a la misión y la misión nos modela como discípulos. Sin negar un camino pedagógico, pero descubriendo la unidad de una misma vocación de discípulos misioneros, como dos caras de una misma moneda.
5. Este es el gran desafío en este tiempo. Cómo renovar nuestras opciones pastorales desde la perspectiva misionera, transmitiendo que hay una sola vocación de discípulos misioneros. Y este desafío es para las comunidades diocesanas, parroquiales y para todas las áreas y ámbitos pastorales. Como decíamos en Navega mar adentro: "Tenemos por delante la apasionante tarea de hacer renacer el celo evangelizador, en el horizonte exigente y comprometido de la pastoral ordinaria." (NMA 70).
6. Mucho se habló en torno a la Vª CG en Aparecida, sobre la implementación de una Misión Continenta l. Parecía que iban a surgir orientaciones concretas para un camino misionero en todo el continente. Pero, en una acertada decisión, no apareció junto al Documento Conclusivo, ningún esquema metodológico que ayude a implementarla al mismo tiempo, de la misma manera y orgánicamente en todo el continente.
7. La propuesta de Aparecida es más audaz, va más allá de una misión programática aunque no la excluye. La Misión que propone Aparecida no está limitada en el tiempo, sino pensada de forma tal que después que se inicie continúe, que sea una misión permanente. No se trata de programar una serie de acciones, aunque no lo descarta, sino el comienzo de algo con proyección indeterminada.
8. Por tal motivo fue madurando una acentuación en la necesidad de una "conversión pastoral" y un estilo misione ro en toda actividad pastoral ordinaria. Esto no significa que no se hagan gestos misioneros concretos, pero queda claro que la Misión Continental no debe terminarse en ellos.
9. Por lo tanto hablar de Misión Continental es decir al mismo tiempo dos cosas:
§ trabajar en una "conversión pastoral" que lleve a un estado de misión permanente, a partir de la pastoral ordinaria,
§ y realizar misiones organizadas que encarnen y hagan visible este renovado estilo misionero.
10. Esto permite que cada Iglesia particular pueda adecuar su camino misionero vinculándolo con las prioridades pastorales que se vienen trabajando. Así la misión no aparece como punto de partida sin tener en cuenta el camino anterior, sino que viene a potenciar y renovar lo que se está haciendo. [2]
11. Destacamos que el comienzo de este camino misionero renovado, coincide con la proclamación del Año Sacerdotal, convocado por Benedicto XVI, y siguiendo el testimonio del santo Cura de Ars. Esta iniciativa ya está dando sus frutos de gozoso fervor en los sacerdotes, compartido plenamente con los fieles laicos.
12. Igualmente tenemos en cuenta que el anuncio de la verdad de Jesucristo es y será siempre "signo de contradicción". Hoy abundan modelos antropológicos incompatibles con la naturaleza y dignidad del hombre. Anunciar integralmente a Jesucristo en nuestros días exige coraje y espíritu profético, conscientes que la fe deberá engendrar modelos culturales alternativos para la sociedad actual.
En continuidad con "Navega mar adentro"
13. Esta urgencia de renovar la identidad cristiana haciéndola discipular misionera, Aparecida la vincula con un cambio interior, presentado como conversi&o acute;n pastoral. [3] ¿Qué se entiende por conversión pastoral? No hay dudas que si hablamos de "conversión", este término está vinculado a "errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes"[4] pastorales que hay que abandonar para que la transmisión del Evangelio sea más fecunda.
14. La conversión pastoral se expresa en la firme intención de asumir el estilo evangélico de Jesucristo en todo lo que hacemos. Estilo que exige, del evangelizador, la acogida cordial, la disponibilidad, la pobreza, la bondad y la atención a las necesidades de los demás. (cfr. Mt 10, 5-10) Por este motivo la conversión pastoral tiene que tocar la pastoral ordinaria, empezando por la parroquia, las capillas, las comunidades, la catequesis, la celebración de los sacramentos, las estructuras diocesanas, decanales, etc. Y es allí, en nuestra tarea pastora l ordinaria, donde debemos reconocer que hay "estructuras caducas" y que es necesario abandonarlas, para favorecer la transmisión de la Fe.
15. En la tarea pastoral ordinaria la gran "conversión pastoral" pasa por el modo de relacionarse con los demás. Es un tema "relacional". Importa el vínculo que se crea, que permite transmitir "actitudes" evangélicas. Como Jesús en el encuentro con el ciego de Jericó, que lo llamó, le abrió un espacio para que compartiera su dolor, le devolvió la vista, y así finalmente, en un vínculo nuevo, el ciego "lo siguió por el camino" (cfr. Mc 10, 46 - 52)
16. La Iglesia ha ido acentuando esta característica pastoral. Con la llegada del Tercer Milenio, Juan Pablo II sorprende a todos convocando a la Iglesia a un "camino programático pastoral&qu ot;[5] sostenido por una espiritualidad de comunión que lleva a la santidad. El modelo está en las relaciones trinitarias que fundamentan una eclesiología de comunión. En ella el prójimo "es un don para mí",[6] ya que me transmite el resplandor de amor trinitario que esconde su corazón. La riqueza del hermano enriquece al evangelizador. Por eso en esta etapa evangelizadora más que hablar de "destinatarios" de la misión, tenemos que pensar en "interlocutores" con los cuales encontrarnos para testimoniar a Cristo en un diálogo e intercambio enriquecedor.
17. La pastoral, entonces, parece desarrollarse en lo vincular, en las relaciones, para que los programas pastorales no terminen siendo "máscaras de comunión". Aquí importa en primer lugar lo que es previo a cualquier progra ma o acción. Antes de la organización de tareas, importa el "como" las voy a hacer, el modo, la actitud, el estilo. Así entonces las tareas son herramientas de un estilo comunional, cordial, discipular, que transmite lo fundamental: la bondad de Dios.
18. Los obispos en Argentina así lo entendimos también y el documento pastoral "Navega mar adentro", del año 2003, sigue el camino inspirado por Juan Pablo II en la intención de "hacer de la Iglesia casa y escuela de comunión" (NMA 83). El documento de Aparecida continúa con esta perspectiva, dándole una dimensión misionera, ya que todo agente pastoral transmite la fe a partir de la propia persona. Cada cristiano está llamado a dar testimonio de la bondad de Dios con sus propias actitudes, siguiendo las enseñanzas del Apóstol: "Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús" (Fil 2, 5).
19. La misión lleva al encuentro personal para transmitir a Cristo. La misión es relación, es vínculo. No hay misión si no me relaciono con el prójimo. La misión necesita de la cercanía cordial. Y el desafío, desde esta cercanía, es llegar a todos sin excluir a nadie.
20. En esta cercanía misionera Aparecida confirma la importancia y la valoración de la religiosidad popular. Camino privilegiado en América latina que nos lleva a descubrir lo que ya hay de Dios en el corazón de nuestros pueblos, "el precioso tesoro de la Iglesia Católica en América Latina".[7]
Nuevo punto de partida
21. Para saber cuál tiene que ser el estilo misionero que debemos implementar hay que partir de una mirada de la realidad con espíritu de Fe y descubrir algunos elementos esenciales. Como la cuestión social, que "abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran sentido y ya no pueden reconocer la belleza de la existencia" (HB 25). O el "crecimiento del individualismo y el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios" (HB 25).
22. Por este motivo no sorprende que la Vª CG tenga como telón de fondo el desafío de ayudar a plenificar la vida, a tener una vida más digna, bajo el lema "para que los pueblos en Él tengan Vida". Y hoy, fundamentalmente, en nuestra cultura la dignidad de la vida se juega en el eje inclusión - exclusión; comunión - aislamiento. Y este pasa a ser el horizonte primero de la misión.
23. El Papa Benedicto XVI presenta estos desafíos y da pistas de reflexión en el discurso inaugural[8]. Y dice: ¿Qué nos da Cristo realmente? ¿Por qué queremos ser discípulos de Cristo? Porque esperamos encontrar en la comunión con él la vida, la verdadera vida digna de este nombre, y por esto queremos darlo a conocer a los demás, comunicarles el don que hemos hallado en él.[9] En un tiempo donde la sociedad, en su conjunto, se ha vuelto impersonal, competitiva y, a veces hasta despiadada... la gente busca y necesita de lugares de acogida y de confianza.
24. Esta necesidad y reclamo parece ser respondido por Benedicto XVI al dar el marco de la Vª CG en el Discurso inaugural, cuando dice: "Todavía nos podemos hacer otra pregunta: ¿Qué nos da la fe en este Dios? La primera respuesta es: nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católic a. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro con Dios es, en sí mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocación, de unificación, de responsabilidad hacia el otro y hacia los demás. En este sentido, la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8, 9)."
25. De esta manera la tarea de la Misión Continental en nuestro país puede concretarse en una pastoral de la Fe.[10] Una Fe que ayuda a dignificar la Vida en Cristo desde una experiencia concreta de inclusión y comunión. Teniendo en cuenta que "La relación que une al discípulo-misionero con Jesús no es, en primer lugar, de orden intelectual, sino la adhesi&oacu te;n a su Persona por la fe."[11]
Acciones destacadas.
26. En continuidad con el camino metodológico de "Navega mar adentro" presentamos finalmente algunas acciones destacadas para este tiempo de renovación misionera que están en estrecha vinculación con las del documento pastoral.
a) Alentar un estilo misionero en la pastoral orgánica y diocesana, en especial desde la Parroquia[12]
27. Para que la Misión no quede sólo en un gesto misionero, el gran desafío es el de renovar la pastoral ordinaria desde un nuevo estilo misionero. Para ello es fundamental poner la mirada en la Parroquia como institución pastoral privilegiada en la tarea evangelizadora. Dice el Documento de Aparecida: "La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión."(DA 172)
28. Debemos retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias. Cada parroquia ha de renovarse en orden a aprovechar la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados (NMA 72). Para esto es fundamental acoger cordialmente a quienes se acercan a nuestras comunidades. Será una ocasión para ofrecer el rostro cordial de la Iglesia y aprovecharlas como lo que son: encuentros privilegiados para la evangelización (NMA 90, a.). Como la misión comienza en el gesto cordial y cercano para dar testimonio personal de Cristo debemos hacer de la Iglesia «casa y escuela de comunión» (NMA 83).
b) Priorizar una pastoral misionera desde la cateq uesis de iniciación
29. Es conocida por todos la mayor dificultad que hay hoy en la transmisión familiar de la Fe. En algunas regiones o ciudades, muchos niños llegan a la catequesis sin saber hacer la señal de la cruz y se difiere el bautismo de los niños por variados motivos (NMA 90).
30. Así uno puede encontrar, en algunos barrios no cercanos a un templo parroquial o capilla, muchos niños sin bautizar. Y si no hay bautismo no está el vínculo primero y más simple con la Iglesia que es la pertenencia a ella como una familia (NMA 77).
31. Por eso hay que pensar en cómo encarar una decidida pastoral bautismal, donde la invitación, a partir del anuncio del Kerygma, sea la de ofrecer el bautismo para quien no lo tiene o invitando a no diferirlo por más tiempo en los niños pequeños.
32. La novedad misionera debe estar en agregar a la preparación pre-bautismal, una pastoral post-bautismal, donde la Iglesia haga visible que se hace cargo de los hijos que engendra. Que este camino post-bautismal oriente y acompañe a la culminación de la catequesis de iniciación en la Confirmación y Eucaristía (NMA 73). Esta pastoral bautismal debe atender también la celebración litúrgica del sacramento, donde se experimente de verdad que es la comunidad eclesial quien recibe a sus nuevos miembros.
33. La novedad misionera de esta pastoral con ocasión de la catequesis de iniciación, también está en el desafío de sostener a lo largo de la vida la conciencia de la vocación bautismal de discípulos misioneros, ayudando a desarrollar el potencial misionero que hay en cada bautizado (NMA 76).
34. Si el objetivo central de la catequesis de iniciación es llevar a las personas a un verdadero encuentro con Jesucristo y a una inserción en la vida de la comunidad, para ello el primer espacio de encuentro con El será el conocimiento profundo y vivencial de la Palabra de Dios, de Jesucristo vivo, en la Iglesia, que es nuestra casa.[13]
c) Promover el compromiso misionero hacia una sociedad justa y responsable. Pastoral Familiar y Doctrina Social de la Iglesia.
35. Los obispos en Argentina hemos decidido también tener el Bicentenario (2010 - 2016) como meta y objetivo evangelizador. La Misión Continental en Argentina no puede estar separada de este acontecimiento, teniendo en cuenta que su celebración se da en un espacio de tiempo de 6 años. Esto permite trabajar desde la Doctrina Social de la Iglesia en un camino formativo y de compromiso con la construcción de la sociedad y en especial poniendo énfasis en la pastoral familiar y educativa, como se prioriza en Navega mar adentro (NMA 97; HB 32).
36. La misión, desde esta perspectiva, debe ayudar a revertir la carencia importante de participación de los cristianos, y la ciudadanía en general, como agentes de transformación de la vida social, económica y política del país, alentando el paso de habitantes a ciudadanos responsables (HB 34).
37. La misión es, también, salir "como buenos samaritanos, al encuentro de las necesidades de los pobres y los que sufren y crear las estructuras justas que son una condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad" (DA 537) y desde aquí proyectar, "como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos". (HB 5)
d) Expandir procesos misioneros permanentes
38. Junto con la renovación misionera de la pastoral ord inaria, habrá que extender la presencia misionera, al modo de un proceso permanente, incluyendo aquellas acciones puntuales que ayuden a encender y mantener vivo el ardor misionero. No podemos contentarnos con esperar a los que vienen. Por tanto, imitando al Buen Pastor que fue a buscar a la oveja perdida, una comunidad evangelizadora se siente movida continuamente a expandir su presencia misionera en todo el territorio confiado a su cuidado pastoral y también en la misión orientada hacia otros pueblos (NMA 90, b).
39. Este es el ámbito que más reclama una pastoral de conjunto diocesana. Es el obispo junto a todo el presbiterio, los religiosos y religiosas, y los fieles laicos, quienes deciden cuáles van a ser las características de esta misión ya que es un servicio a la Iglesia toda, a la diócesis. Todos tienen que participar con gestos misioneros comunes: parroquias, comunidades eclesiales de base,[14] movimien tos laicales, comunidades educativas en todos sus niveles, pastorales específicas, grupos de lectura orante de la Palabra de Dios siguiendo el itinerario de la Lectio Divina,[15] etc.
40. Para hacer visible esta opción misionera puede ayudar tener gestos y signos compartidos, como ser:
- el tríptico obsequiado por el Papa Benedicto XVI en Aparecida, acompañado de una sencilla catequesis sobre su simbología de fe;
- la oración de la Misión Continental preparada con textos del magisterio de Benedicto XVI en Aparecida;
- el logo utilizado en Aparecida puede seguir siendo distintivo para los misioneros y para los subsidios que se preparen para esa labor;
- a estos signos pueden asociarse otros actos inspirados y simultáneos relacionados con solemnidades litúrgicas, como Navidad, Pascua o Pentecostés, o fiestas Marianas.
Conclusión41. Aparecida provoca una revisión del estilo evangelizador. Redescubre que la misión (relación con el otro para compartir la fe en Cristo) es fundamental en la identidad cristiana, dando prioridad a las actitudes y al estilo evangelizador.
42. Por ello es necesario un camino de "conversión pastoral", buscando cambiar el modo de transmitir el Evangelio reconociendo que el Espíritu Santo está en el origen de todo camino de Fe.
43. Hoy más que nunca se espera de todo agente evangelizador la conciencia de esta vocación de discípulos misioneros. El vínculo con Jesús en la dimensión discipular se hace vínculo misionero con los hermanos para presentarles el amor y la bondad de Dios.
43. Teniendo en cuenta la presencia de la Iglesia y sus enseñanzas en la construcción de nuestra patria y en el horizon te de la celebración de su Bicentenario (2010 - 2016) nos encomendamos a nuestra madre, la Virgen de Luján, para renovar nuestro compromiso misionero y transmitir el Evangelio de Cristo para "que todos en Él tengan Vida".
153ª Reunión de la Comisión Permanente
Buenos Aires, 20 de agosto de 2009
en memoria de San BernardoSiglas:
DA: "Aparecida. Documento Conclusivo."
CELAM, Mayo de 2007.
Oficina del Libro de la CEA
HB: "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad"
Conferencia Episcopal Argentina, Noviembre de 2008.
Oficina del Libro de la CEA
NMA: "Navega mar adentro"
Conferencia Episcopal Argentina, Mayo de 2003.
Oficina del Libro de la CEA
Notas
[1] Aparecida. "Documento Conclusivo". CELAM, Mayo de 2007. "Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan Vida. -Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida- (Jn 14, 6); Oficina del Libro de la CEA, Buenos Aires, 2007.
[2] "Valoramos el camino pastoral que realizan las Iglesias particulares con sus nuevos planes y proyectos. Por ello, agradecemos la entrega generosa de los sacerdotes y diáconos, nuestros principales colaboradores, de los consagrados y consagradas, de los agentes pastorales y de todas las comunidades cristianas. Con ustedes deseamos seguir abiertos al impulso del Espíritu, que nos viene de Aparecida, para renovar el entusiasmo de ser discípulos misione ros de Jesucristo. De la mano de María, fiel discípula y servidora, queremos llevar vida plena a nuestro pueblo." Declaración de los obispos al término la 95ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina. (Pilar, 12 de abril de 2008)
[3] Aparecida. "Documento Conclusivo". Nº 365 y ss.
[4] Juan Pablo II, "Tertio millennio adveniente", Nº 33; 1994.
[5] Juan Pablo II, Carta Apostólica "Novo milenio ineunte", Nº 42, párr. b; 2001,
[6] Idem, Nº 43, párr. b.
[7] Aparecida "Documento Conclusivo", Nº 258 - 265.
[8] "En el mundo de hoy se da el fenómeno de la globalización como un entramado de relaciones a nivel planetario. Aunque en ciertos aspectos es un logro de la gran familia humana y una señal de su profunda aspiración a la unidad, sin embargo comporta también el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo. Como en todos los campos de la actividad humana, la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.
En América Latina y el Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad, como nos enseña la doctrina social de la Iglesia. Por otra parte, la economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad, pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propios bienes naturales ." (cfr. Benedicto XVI, "Discurso Inaugural", nº 2, párr. 2-3)
[9] cfr. Benedicto XVI, "Discurso Inaugural", nº 3, párr. 4
[10] "La MISIÓN debe encarar la "pastoral de la fe" y está centrada en torno a tres ejes: la predicación, la catequesis, la piedad popular. A su vez la Misión debe tener dos ejes transversales: la animación bíblica de toda la pastoral, una fuerte espiritualidad mariana." Mons. Luis Villalba, "Navega mar adentro - Aparecida y la Misión Continental", Presentación en la 95ª Asamblea Plenaria, abril 2008.
[11] Idem.
[12] Cfr. Aparecida, "Documento Conclusivo", Nº 170 - 177.
[13] Cfr. Aparecida, "Documento Conclusivo", Nº 246.
[14] Aparecida, "Documento Conclusivo", Nº 178-179
[15] Aparecida, "Documento Conclusivo&q uot;, Nº 249
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