24.08.09
!Qué pena¡ Si José Bono, que dice ser católico, se lo creyera…
00:05:33, por Eleuterio, 785 palabras
Categorías : General, Fe y política, Sujetos activos contra la fe
Sí, ya sé que el título del artículo puede producir confusión porque, según lo conocido, José Bono es católico.
¿Del momento oportuno y cuando conviene?
Hace unos cuantos días el Presidente del Congreso de los Diputados y católico de base equivocada trató de decir sí pero le salió no.
También es cierto que era de esperar. Sin embargo, como cuando llegue el momento se va a retratar bastante bien, no podemos dejar que pase la cosa como si se tratase de una noticia del mes de agosto que, como sabemos, es muy dado a los olvidos y a darlo todo por amortizado.
Las personas que nos consideramos creyentes en la fe católica tenemos siempre, por decirlo así, entre ceja y ceja, dos pensamientos claros:
1.-Donde es sí ha de ser sí y donde es no ha de ser no.
2.-No se puede servir a dos señores a la vez.Según lo dicho hay que tener una fe que, luego, se ha de llevar a cabo en la vida ordinaria porque, de otra forma, se nos puede tildar de fariseos o hipócritas. Y con razón.
Hagamos un ejercicio de aplicación práctica de lo dicho arriba y veamos lo que José Bono ha hecho al respecto.
1.-Donde es sí ha de ser sí y donde es no ha de ser no
En el tema de la retirada de crucifijos de lugares o sitios públicos o, más bien, oficiales, se pueden tener una opinión u otra. Lo que no se puede tener es las dos opiniones a la vez y poner una vela a Dios y otra al diablo.
Si alguien dice que, por ejemplo, el crucifijo no le molesta porque, más que nada, es cristiano y otra cosa no se puede esperar de tal alguien (con nombre, apellidos y cargo público de importancia en este caso) no puede sostener, a la vez, que, en realidad, “Que no haya crucifijos en las Escuelas públicas no va a disminuir el sentimiento religioso de los que lo tenemos”.
Claro que, en principio, no disminuirá tal sentimiento. El problema es que lo que se pretende es que vaya calando una sociedad sin símbolos religiosos para ir imponiendo una sociedad sin religión a la que relegan al ámbito de lo privado como si no tuviera importancia pública.
Además, decir que “Debemos ser respetuosos y que la mayoría decida, por supuesto respetando los sentimientos y convicciones religiosas de todos los ciudadanos” es, sobre todo, plantear algo que es falso porque, por ejemplo, bien sabemos que la gran mayoría de padres prefieren para sus hijos la asignatura de religión católica y no es de creer que esos mismos padres quieran que el crucifijo desaparezca de los centros escolares.
Aunque, claro, una cosa es lo que piense el “pueblo” al que tanto dicen defender los socialistas y otra cosa, muy distinta, es lo que piense una mayoría parlamentaria, siempre sometida a los vaivenes de la conveniencia.
2.-No se puede servir a dos señores a la vez
“Los diputados debemos el escaño al partido que nos presenta en listas cerradas y bloqueadas. No me planteo la posibilidad de la indisciplina“
Esto, dicho por un católico, presagia lo peor porque ya sabemos lo que pasa y lo que, por desgracia, pasará: José Bono será muy católico pero, a la hora de la verdad, no se opondrá ni a la ley del aborto, ni al desarrollo de Educación para la Ciudadanía, ni a la modificación de la Ley de Libertad Religiosa, ni a la desaparición de los crucifijos ni a nada de nada.
En realidad, José Bono no ha acabado de asimilar eso de que si a Dios hay que darle lo que es de Dios y al César lo que es del César no puede olvidar lo que es de Dios y acordarse, sólo, del César para rendirle pleitesía y pisotear las creencias que se supone tiene por el bien de no sé qué bienes mundanos.
Pero lo más curioso es que sostenga, sin que se le mueva un pelo siquiera, que la sociedad “es mucho más rica en matices y se resiste a recetas dogmáticas y fórmulas magistrales”.
Pues ya podía aplicarse el cuento el Ejecutivo laicista de Rodríguez Zapatero al que, al fin y al cabo y con sus actos, tanto defiende José Bono, y dejar de imponer sus recetas dogmáticas laicistas y fórmulas magistrales de ingeniería social.
Al menos, que lo intente…