Kartika Sari Dewi Shukarno recibirá el «castigo» al finalizar el Ramadán

Una musulmana de Malasia es castigada a recibir latigazos por beberse una cerveza

 

Kartika Sari Dewi Shukarno ha sido condenada a recibir entre seis y veinte latigazos por beber alcohol, concretamente una cerveza, según informaron ayer las autoridades del estado de Pahang en Malasia. La mujer musulmana, que es la primera condenada a ser azotada en su país, recibirá su «castigo» una vez que termine el mes santo del Ramadán. «El castigo no ha sido candelado, se ha retrasado por el Ramadán», aclaró a la agencia Reuters el responsable de Religión, Trabajo Misionero y Unidad del estado, Mohamad Sahfri Abdul Aziz, después de que la mujer fuera excarcelada.

Publicado el 2009-08-25 08:08:00


 

(Agencias/InfoCatólica) Kartika, -de 32 años, modelo de profesión y primera mujer condenada a recibir azotes en su país-, fue trasladada a su casa desde la prisión en la que se iba a ejecutar el castigo, por lo que en un principio no se sabía si la sentencia había sido retrasada o retirada por el tribunal islámico que la juzgó y las autoridades tampoco habían especificado las razones por las que se había decretado su excarcelación.

La modelo fue sorprendida hace 11 meses bebiéndose una cerveza durante una redada policial en un club nocturno de Pahang

La pena ha suscitado múltiples críticas por parte de grupos defensores de los Derechos Humanos, que denuncian la existencia de un sistema legal paralelo para los musulmanes en la multiétnica nación del sureste asiático.

En un primer momento, Kartika, que había aceptado el castigo, se negó a abandonar la furgoneta en la que fue trasladada a su casa si no se le entregaba algún documento en el que se explicara cuál es su estatus legal. "Estoy sorprendida y no sé muy bien qué decir", señaló poco antes de reunirse con su familia.

Diferentes leyes para los malayos

Las leyes malayas distinguen entre musulmanes -cerca del 60% del total de la población-- y los miembros de otras religiones. Los tribunales islámicos sólo están autorizados a juzgar a los musulmanes -incluso si son turistas-, mientras que el resto de ciudadanos responden tan sólo a una justicia civil y laica. Aunque el consumo y comercio de alcohol está prohibido entre musulmanes, en el país se ofrecen bebidas alcohólicas en casi todos los bares y restaurantes.