27.08.09

El anticlericalismo frente a la Iglesia caritativa

Permalink 04:27:41, por Javier Tebas, 504 palabras
Categorías : Doctrina cristiana

Las Misioneras de la Caridad celebraban ayer (miércoles 26 de Agosto) el nonagésimo noveno aniversario del nacimiento de su fundadora Gonxha Agnes, la Madre Teresa de Calcuta. A las puertas del centenario, el testimonio de la Madre Teresa y de su obra debe entrar más que nunca en la vida de muchas personas, en una sociedad que necesita con urgencia escucharlo.

Cuando en medios de comunicación y conversaciones nos asalta ese anticlericalismo visceral y cargado de odio contra la Iglesia -por parte de quienes además suelen creerse el paradigma del humanismo- suelo acordarme de las hermanas Misioneras de la Caridad que he podido conocer.

Esa monja bajita, anónima en un hábito que solo quiere significar parte de una comunidad, sencilla, discreta, que ni siquiera hace alarde de su esfuerzo. Esa monjita entregada a la escoria de la humanidad, a los más desgraciados entre los más miserables. Ella -tal y como lo fue la Madre Teresa y lo son por cientos de miles- es el pleno sentido de una Iglesia que se extiende por todo el mundo al servicio de Dios, y cuyo centro “institucional” -aunque a algunos les repatee- está en el Vaticano.

Todos esos necios que se regocijan en la indecencia jactándose y mofándose de la Iglesia, mientras viven en el egoísmo y no conocen el mínimo sacrificio, ni siquiera saben reconocer el ejemplo de entrega de personas como las Hermanas Misioneras de la Caridad, y de tantas órdenes religiosas que desempeñan un trabajo similar.

La entrega total y la caridad no constituyen casos aislados, son el corazón de la Iglesia. Pero al anticlericalismo no le suele gustar mencionarlo. Personas que renuncian a todo para pasar su vida al lado de moribundos, limpiando la porquería y los excrementos de parapléjicos, ancianos y deficientes abandonados en la calle, dándoles la mano a la hora de morir. Maldita sea ¿alguien puede entender que en muchos sitios sean perseguidos?, ¿que en occidente se encuentren con una sociedad completamente indiferente, y que no reconoce su labor?¿que se denoste a rabiar a la Iglesia de la que forman parte y que sostiene su obra?.

Esa monjita anónima discreta y callada, ese misionero que a las cuatro de la mañana está dando la medicación a un niño. Ellos nunca se enfadarán frente al “anticlericalismo militante” ni entrarán en su dinámica de bajeza. Solamente rezan por ellos, trabajan y se compadecen.

Pero yo no me aguanto y no puedo morderme la lengua, no soporto las actitudes intolerables contra la Iglesia que se repiten sin cesar por parte de bufones al estilo “Gran Wyoming", Enric Sopena y demás ralea del sector. Frente a su odio irrespetuoso, son testimonios generosos como el que nos dejó la Madre Teresa los que fundamentan una obra de Dios, y nos muestran muy a la razón a que personas merece la pena admirar.

Javier Tebas
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