Triunfos terroristas

26.08.09 | 17:17. Archivado en Actualidad

 

En sólo un día de la última semana se produjeron dos triunfos simultáneos del terrorismo: el indulto, por padecer un supuesto cáncer terminal, del libio que hace veinte años explosionó sobre Escocia un avión con 270 pasajeros, y el nombramiento como ministro de defensa iraní del terrorista que dejó 85 muertos y unos 300 heridos en la AMIA, la Mutua benéfica judía de Buenos Aires, hace 15 años.

Añádase el mensaje de apaciguamiento, “appeasement” estilo Chamberlain, de Barack Obama al inicio del ramadán, el pasado viernes, dirigiéndose a los musulmanes de todo el mundo para prometerles “nuevas relaciones” de su país con sus creencias, como si sus antecesores las pisotearan.

El presidente estadounidense no habló para líderes políticos, como le corresponde, sino para los fieles, como un vicario religioso repitiendo su discurso de El Cairo cuando juzgó igualmente tolerantes la sociedad racionalista occidental y la musulmana.

Obama eliminó la diferencia fundamental de que una nace del judeocristianismo y de la Ilustración, y la otra está aún en el feudalismo medieval, que una se guía por la razón y la otra por la sumisión religiosa, y que ningún occidental va ya a la guerra en nombre de Jesús, mientras muchos millones de musulmanes lo hacen por Alá.

Mal mensaje obamiano para los posibles reformadores e ilustrados en el islam, al que se añade ese indulto de Mohammed Al Megrahi, culpable del atentado del avión de PanAm, y recibido como héroe en Libia.

Ante el creciente “appeasement” occidental era esperable la provocación iraní nombrando ministro de Defensa a Ahmad Vahidi, reclamado por la Interpol como autor del atentado a la AMIA.

No deberá extrañar que Israel, temiendo un ataque de las futuras bombas nucleares iraníes que Vahido administrará, tome medidas para evitar su cremación.