ZENIT
El mundo visto desde Roma
Servicio diario - 29 de agosto de 2009
DOCUMENTACIÓN
Despenalizar la droga es abandonar al adicto
Los abogados católicos argentinos por la vida, contra la droga
La ilusión de… Dawkins
Verdad y justicia para la matanza de Acteal (Chiapas)
Documentación
Despenalizar la droga es abandonar al adicto
Llamamiento de sacerdotes argentinos implicados en la ayuda a toxicómanos
BUENOS AIRES, sábado, 29 de agosto de 2009 (ZENIT.org-AICA).- Ante el fallo emitido esta mañana por la Corte Suprema de Justicia, que dejó libres a cinco personas que consumían marihuana por considerar que su consumo en el ámbito privado está protegido por la Constitución Nacional, los miembros del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la arquidiócesis de Buenos Aires emitieron un comunicado en el que, si bien reconocen "buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto", advierten que en el caso de las familias más vulnerables, la despenalización implica "dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud.
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Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia del día de hoy, quienes integramos el Equipo de Sacerdotes para las Villas expresamos a continuación nuestra humilde opinión, que ratifica plenamente aquellas reflexiones que se hicieran públicas .
Nosotros somos respetuosos de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Valoramos su autoridad. Además creemos en el valor de las instituciones para el crecimiento de nuestra Nación.
Por otro lado nuestra palabra sobre la despenalización no pretende ocupar el lugar que tiene la palabra de la Conferencia Episcopal Argentina sobre este tema.
Con espíritu de aportar al diálogo -ofrecien do el propio pensamiento y buscando integrar el pensamiento diferente- y no de confrontar, hicimos público nuestro documento: "La droga en las Villas: despenalizada de hecho".
Queríamos defender a nuestros vecinos villeros -estigmatizados por tantas cosas-, afirmando que una cosa es la Villa y otra el narcotráfico. Y señalar que los primeros que sufren las consecuencias del narcotráfico son los habitantes de estos barrios humildes.
El Evangelio de Jesús nos invita a pararnos en las periferias geográficas y existenciales y desde allí mirar. Nos invita a entrar en comunión con los más pobres, y desde los pobres llegar a todos. Este camino desde los pobres a todos nos parece un programa más que valido a la hora de trazar políticas de Estado, a la hora de legislar y a la hora de juzgar.
Muchos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestros barrios no viven sino que sobreviven y muchas veces la oferta de la droga les llega antes que un ambiente dichoso y sano para jugar, llega antes que la escuela, o llega antes que un lugar para aprender un oficio y poder tener un trabajo digno. Se acortan así las posibilidades de darle un sentido positivo a la vida. "Hoy, fundamentalmente, en nuestra cultura la dignidad de la vida se juega en el eje inclusión-exclusión; comunión-aislamiento" (Carta pastoral de la CEA, del 20 de agosto del 2009. Nº 22)
No pretendemos que la responsabilidad frente a esta situación de desigualdad de oportunidades quede sólo en manos del Estado. La solidaridad es en primer lugar que todos nos sintamos responsables de todos. (Cf. CIV 38)
Nos preguntamos: ¿cómo decodifican los chicos de nuestros b arrios la afirmación de que es legal la tenencia y el consumo personal? Nos parece que al no haber una política de educación y prevención de adicciones intensa, reiterativa y operativa se aumenta la posibilidad de inducir al consumo de sustancias que dañan el organismo. La experiencia de acompañar a jóvenes en el camino de recuperación y reinserción social nos ha permitido escuchar el testimonio de muchos que han empezado consumiendo pequeña cantidad de marihuana y de pronto se encontraron consumiendo drogas más dañinas aun como el paco. La vida se les volvió ingobernable. Por eso desde nuestro punto de vista las drogas no dan libertad sino que esclavizan. La despenalización a nuestro parecer influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen tanto daño.
Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad. Pero intentemos pararnos nuevamente desde la perspectiva de las familias más vulnerables. Sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia - que pide ayuda- con el Estado es la justicia. Despenalizar en estas condiciones, es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud. La dinámica misma de la adicción, lleva muchas veces a hacer cualquier cosa para satisfacer el deseo de consumo. El próximo encuentro entre el Estado y el adicto ya no será en la enfermedad, sino en el delito que a veces nace de ella.
Usando una imagen podríamos decir entonces que la discusión sobre la despenalización corresponde a los últimos capítulos del libro y no a los prime ros.
Pedimos a la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, que cuide y proteja a sus hijos que padecen el flagelo de la droga, de fuerzas a sus familias y luz a nuestra sociedad para generar vínculos de promoción y solidaridad.
Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires.
Los abogados católicos argentinos por la vida, contra la droga
Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia
BUENOS AIRES, viernes 28 de agosto de 2009 (ZENIT.org-AICA).- Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que declara la inconstitucionalidad de la ley que reprime la tenencia de drogas para el consumo personal, la Corporación de Abogados Católicos, cuyo presidente es el doctor Alberto Solanet, manifestó su "profunda preocupación por el mensaje que dicha sentencia transmite a la comunidad y a los niños y adolescentes en particular". Manifiesta además su preocupación, "más que la solución jurídica de un caso, la extensión de una postura permisiva frente al consumo de drogas, funcional al narcotráfico que aparece dominando vastas estructuras, e inhibidora de una acertada respuesta del Estado, que es el verdadero problema en cuestión".
A continuación, publicamos el texto completo del mensaje.* * *
Por la Vida
Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la inconstitucionalidad de la norma que reprime la tenencia de drogas aun para consumo personal, la Corporación de Abogados Católicos expresa su profunda preocupación por el mensaje que dicha sentencia transmite a la comunidad y a los niños y adolescentes en particular, respecto de los cuales existe una seria responsabilidad educativa por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto.
Los maestros del derecho han enseñado que la ley no tiene solamente una fuerza coactiva, sino también u na función directiva o docente, pues enseña qué es lo justo y qué es lo injusto, y en definitiva, qué es bueno y que es malo. Esta función ha sido olvidada en el fallo referido, y se corre el riesgo de instalar aún más el criterio de "droga libre" en un cuerpo social ya corrompido por el narcotráfico.
No ignoramos la complejidad del tema, ni las particularidades del caso concreto bajo decisión de la Corte Suprema, ni los matices que cada uno de los votos introduce en la extensa - y por momentos forzada- justificación de la decisión de inconstitucionalidad. Tampoco dejamos de lado el principio que sostiene la comisión pastoral del Episcopado, con la amplísima mayoría de los especialistas, en cuanto que el adicto no es en tanto que tal un delincuente, y que debe ser tratado como un enfermo.
& nbsp; Pero refirmamos, con dicha comisión y con el sano sentir común de nuestro pueblo que "La droga, sinónimo de muerte, es un mal y al mal no se le hacen concesiones" y que "facilitar el consumo no es bueno, es malo, y va en contra del principio fundamental de que el hombre ha sido creado para la vida y no la muerte".
Preocupa en consecuencia, más que la solución jurídica de un caso, la extensión de una postura permisiva frente al consumo de drogas, funcional al narcotráfico que aparece dominando vastas estructuras, e inhibidora de una acertada respuesta del Estado, que es el verdadero problema en cuestión.
Preocupa aun más, que este fallo se constituya en aval de otros, dictados por algunos tribunales federales, que desincriminan la tenencia de importantes cantidades de drogas bajo pretexto de consumo personal. < br />
Esperamos que el Congreso Nacional, recientemente votado por los ciudadanos, tenga el valor cívico de sostener en las leyes de la República el mensaje correcto. Una vez más, Vida y Muerte se enfrentan y contraponen, y tomamos claro partido por la Vida.
Por monseñor Santiago Agrelo Martínez, O.F.M.
TÁNGER, sábado, 29 de agosto de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos Santiago Agrelo Martínez, O.F.M., arzobispo de Tánger (Marruecos), analiza en este comentario sobre las obras de Richard Dawkins, etólogo británico, teórico evolutivo y ferviente ateo, quien considera que la teoría memética podría analizar y explicar el fenómeno de la creencia religiosa y algunas características comunes de las religiones organizadas, como la creencia en que a los impíos les espera un castigo.
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Escribió "La ilusión de Dios". Lo que, si las palabras no engañan, significa que, para Richard Dawkins, Dios sería una ilusión, un "concepto, imagen o representaci&oacut e;n que aparece en la conciencia, sin causa real que la motive", algo que "sólo procede de la imaginación o de engaño de los sentidos". Ahora Dawkins se declara "dispuesto a aceptar el desafío de popularizar la evolución en el mundo islámico, donde impera el creacionismo".
Seguramente que las gentes del mundo islámico y las de cualquier otro mundo que se abra al conocimiento científico, tendrán ocasión de admirar y gustar la historia del universo, la evolución de la materia, la infinitud de lo que es inmenso por grande, por pequeño o por complejo. Sólo podemos agradecer que los hombres de ciencia desentrañen los secretos del universo y hagan posible, para los ignorantes, conocer las maravillas del mundo.
No alcanzo, sin embargo, a entender la relación que parece imponerse entre progreso del conocimiento científico y negación de Dios o afirmación de "la ilusión de Dios". Dios no es parte de ese universo que el científico estudia y que yo admiro. Así que ni Dawkins ni yo podemos encontrar a Dios con el método de investigación que a la ciencia le es familiar.
Por el camino de la investigación científica, no se puede teorizar "la ilusión de Dios"; sólo se puede caer en "la ilusión de Dawkins", en la pretensión vana, "sin fundamento racional", de decir palabras "científicas" sobre el ser de Dios.
Sueño el día en que los ignorantes seremos científicos. Pero no renuncio tampoco a ver el día en que los hombres de ciencia aprendan a pronunciar con respeto y admiración los "noventa y nueve" nombres de Dios. Entonces, sin soberbia y sin ira, todos podremos hablar de evolución, de futuro ¡y de Dios!
Verdad y justicia para la matanza de Acteal (Chiapas)
Por Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, viernes 28 de agosto de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Publicamos el comentario que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, sobre la excarcelación de acusados por la masacre de Acteal, en Los Altos de Chiapas (sureste de México), acaecida en 1997, en la que perdieron la vida 45 personas, incluidos niños y mujeres embarazadas.
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VER
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó, alegando irregularidades en los procesos penales, la excarcelación de 20 indígenas tsotsiles, a quienes se ha acusado de participar en la masacre de 45 niños, mujeres y ancianos, que oraban pacíficamente por la paz el 22 de diciembre de 1997, en Acteal, todos ellos miembros de la Organización Civil "Las Abejas". Están en revisión otros casos del mismo hecho execrable, y, por tanto, es probable que otros más sean liberados. La Suprema Corte se lava las manos diciendo que no declara inocentes a los excarcelados, sino sólo que su proceso estuvo viciado por varias deficiencias jurídicas.
Este hecho ha suscitado muchos comentarios. Agrupaciones protestantes que han defendido a los inculpados, pues la mayoría de éstos no son católicos, aplauden la decisión. Otros condenan y descalifican el "sistema de justicia" en el país. Unos exigen juicio y castigo a los autores intelectuales de gobiernos pasados. Otros prevén venganzas y nuevos crímenes, si retornan los liberados. ¿Qué nos toca como Iglesia? ¿Qué pide el Evangelio?
JUZGAR
Siempre condenaremos el asesinato de los 45 inocentes de Acteal, que nunca aceptaron el camino de las armas, ni de uno ni de otro de los grupos antagónicos de la región, sino que se definieron y se mantuvieron como luchadores pacifistas por la justicia. Oraban y ayunaban por la paz de la región. Hasta la fecha, sus deudos piden verdad y justicia, pero no abogan por la venganza y la violencia. Por decisión sostenida en su fe, no tienen armas, ni confían en ellas. Siempre nuestra diócesis los acompañará en su demanda de justicia, no sólo porque son católicos, sino porque no puede haber paz estable sin verdad y sin justicia. El conflicto, lo reiteramos, no fue religioso, sino netamente político e ideológico.
Los responsables de este crimen no deben quedar libres e impunes. Si algunos de los ahora liberados son culpables, debe haber procedimientos jurídicos para que sean nuevamente juzgados y encarcelados. Y si son inocentes algunos de los actualmente presos, es de justicia que adquieran su libertad. Sin embargo, el juicio de la Suprema Corte no avala la inocencia de los liberados. Una cosa es la inconsistencia jurídica de un juicio, y otra que haya o no culpabilidad. Puede haber inocencia jurídica, pero culpabilidad real. Los deudos de las víctimas afirman que la mayoría de los que salieron libres, participaron directamente en la masacre. Su testimonio es vivo y real; se conocen.
¿Y qué decir de los autores intelectuales? Que es mucho más grave su culpa. Los que planearon y ordenaron este crimen, aunque nunca pisen la cárcel, y aunque presuman de ser inocentes, no podrán vivir tranquilos. Pueden engañar a los hombres y burlar las leyes, pero no a sí mismos ni a Dios. La sangre inocente siempre reclamará justicia. Es de justicia que se esclarezca hasta qué punto las más altas autoridades federales y estatales planearon y decidieron el crimen. Si se comprueba su responsabilidad, directa o indirecta, han de ser enjuiciados.
ACTUAR
Debe seguirse esclareciendo la verdad, como base para ejercer la justicia. Sin verdad, no hay justicia y se cometen muchas injusticias. Sin verdad, pueden andar libres los realmente culpables, o permanecer en la cárcel quienes nada tuvieron que ver. Sin embargo, lo lamentable es que algunas autoridades judiciales no dan fuerza jurídica a las declaraciones de los deudos de las víctimas, que ya se cansaron de dar pruebas en contra de los liberados.
Sienten que no les hacen caso por ser pobres.
Todos debemos seguir luchando por la verdad y la justicia, evitando venganzas y nuevas divisiones, que dañan tanto a las comunidades. Desde lo que nos enseña Jesús, exhortamos al perdón y a la reconciliación, desde lo profundo de los corazones de todas las partes, siempre sobre los cimientos de la verdad y la justicia, para que haya una paz duradera y estable. Este es un proceso y hay que trabajar mucho el interior y la fe de las personas. Que el Espíritu Santo nos conceda sabiduría y fortaleza, para discernir la verdad y practicar la justicia.
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