31.08.09
What happens between God and man?
No. No vayan a creer que el artículo de hoy voy a escribirlo en la lengua de Shakespeare porque mi inglés es limitado.
El caso es que la pregunta que encabeza el de hoy (¿Qué pasa entre Dios y el hombre?) refleja, a mi modesto entender, lo que, en determinadas ocasiones, pasa cuando un hijo de Dios se da cuenta de que lo es y, sobre todo, de que no puede permanecer, más tiempo, fuera del redil de donde nunca debió salir o, en todo caso, en el que nunca entró.
Me refiero (por la lengua utilizada ya lo habrán adivinado) a Anthony Charles Lynton Blair, más conocido como Tony Blair, el que fuera primer ministro británico.
Entre otras cosas ha dicho, en su participación en el Meeting de Rímini (del movimiento Comunión y Liberación) lo siguiente:
“La Iglesia puede ser la voz espiritual que impida que nos hagamos esclavos de la globalización”
Es decir que a la Iglesia católica no hay que recluirla en el ámbito de la intimidad o de la Sacristía porque está en el mundo y en el mundo puede aportar su grano de esfuerzo.
Sobre la última encíclica de Benedicto XVI (Caritas in Veritate) que “merece la pena leerla y releerla, es un contraataque al relativismo”.
Es decir que la fe católica también sirve para, digamos, dar solución a los problemas habituales por los que el hombre pasa.
Sobre el mismo origen de nuestro continente, que se “deben respetar las raíces judeo-cristianas de los países de Europa”
Es decir, es un deber y no algo a lo que, graciosamente, podemos acogernos.
Y dijo algo muy importante que, a veces, se olvida y que el Mal promociona, afirmando lo malo de lo aquí dicho. Es lo siguiente:
“La fe no es una forma de superstición, sino la salvación para el hombre. No es una fuga de la vida. La fe y la razón están aliadas, nunca en oposición. Fe y razón se dan apoyo, se refuerzan, no compiten. Por eso la voz de la Iglesia es escuchada, la voz de la fe siempre debe ser escuchada. Ésa es nuestra misión para el siglo XXI”.
Y esto es muy importante porque lo ha dicho alguien que, perteneciendo a la fe anglicana se convirtió a la fe católica porque consideró que, espiritualmente, era su casa la Casa de Dios donde Cristo entregó las llaves a Pedro, aquel que le negó tantas veces.
Mucho se ha escrito sobre la extrañeza que causó la conversión de Blair cuando él había apoyado el aborto o, por ejemplo, la causa gay.
Y, sin embargo, conversión es, precisamente, eso, venir a ser lo que no se era por convencimiento interior del corazón. Además, siempre se está a tiempo de corregir los errores del pasado.
Lo que sí sería interesante destacar es, y me refiero a la esencia de este artículo, qué es lo que hay entre Dios y su creación o entre el Creador y su creatura porque no es poco importante reconocer que, al fin y al cabo, no hay separación alguna entre los seres humanos y Aquel que les dio vida tomó la decisión de crearlos.
Si los pensamientos diversos producen, entre los hombres, separaciones de fe (véase, por ejemplo, la acaecida en el seno del cristianismo) que traen disensiones, muchas veces salta, en el corazón de muchos de ellos, la chispa de verdad que los hace retornar a la Casa del Padre y corregir, así, la situación en la que habían caído, a lo mejor, sin quererlo o sin querer evitarlo.
Por otra parte alguien, seguramente, se preguntará, según lo dicho arriba, qué hacía Tony Blair en un encuentro de un movimiento tan, como llaman, “conservador”, si ha defendido las causas que ha defendido (aborto, gay, etc. citadas aquí) como Comunión y Liberación.
Pues hacía eso, exactamente: comulgar con sus hermanos de fe y liberarse de las ataduras de la falsedad. Y no es poco para quien ha reconocido que la fe que tenía no era la que, en realidad, sentía.
Al fin y al cabo, lo que pasa entre Dios y el hombre es lo que pasa entre un Padre y su Hijo: un ir y un venir de la mentira a la Verdad.
Y así estamos.