Servicio diario - 15 de noviembre de 2020


 

ANGELUS
聲gelus: El Se隳r encomienda a cada uno un capital de acuerdo con sus capacidades
Raquel Anillo
Palabras antes del 聲gelus

ANGELUS
聲gelus: Costa de Marfil celebra la Jornada Nacional por la Paz
Raquel Anillo
Palabras despu廥 de la oraci鏮 mariana

PAPA FRANCISCO
Homil燰 del Papa en la IV Jornada Mundial de los Pobres
Redacci鏮 zenit
Texto completo

PAPA FRANCISCO
Chemin Neuf: Una vida sin riesgos no es cristiana, el mensaje del Papa
Anne Kurian-Montabone
Una delegaci鏮 de responsables de la comunidad en el Vaticano

PAPAS
Mensaje del Papa para la IV Jornada Mundial de los Pobres
Redacci鏮 zenit
15 de noviembre de 2020

TESTIMONIOS
Santa Gertrudis la Grande, 16 de noviembre
Isabel Orellana Vilches
Agraciada con favores sobrenaturales


 

 

 

聲gelus: El Se隳r encomienda a cada uno un capital de acuerdo con sus capacidades

Palabras antes del 聲gelus

noviembre 15, 2020 12:40

Angelus

(zenit  15 nov. 2020).- A las 12 del mediod燰 de hoy, 15 de noviembre de 2020, el Santo Padre Francisco se asom a la ventana del estudio del Palacio Apost鏊ico Vaticano para recitar el 聲gelus con los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

A continuaci鏮, siguen las palabras de Francisco, segn la traducci鏮 oficial ofrecida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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Palabras antes del 聲gelus

Queridos hermanos y hermanas, }uenos d燰s!

En este penltimo domingo del a隳 litrgico, el Evangelio nos presenta la famosa par墎ola de los talentos (cf. Mt 25, 14-30). Forma parte del discurso de Jess sobre los ltimos tiempos, que precede inmediatamente a su pasi鏮, muerte y resurrecci鏮. La par墎ola la hemos escuchado cuenta de un rico se隳r que debe partir y, previendo una larga ausencia, encomienda sus bienes a tres de sus siervos: al primero le encomienda cinco talentos, al segundo dos, al tercero uno. Jess especifica que la distribuci鏮 se hace segn la capacidad de cada uno (v. 15). As hace el Se隳r con todos nosotros: nos conoce bien, sabe que no somos iguales y no quiere privilegiar a nadie en detrimento de otros, sino que encomienda a cada uno un capital de acuerdo con sus capacidades.

Durante la ausencia del amo, los dos primeros siervos se esforzaron hasta el punto de duplicar la suma que se les hab燰 encomendado. No as el tercer siervo, que esconde su talento en un hoyo: para evitar peligros, lo deja all, a salvo de los ladrones, pero sin hacerlo fruct璗ero. Llega el momento del regreso del amo, que pide cuentas a sus siervos. Los dos primeros presentan el buen fruto de sus esfuerzos; han trabajado, y el amo los elogia, los recompensa y los invita a participar en su fiesta, en su alegr燰. El tercero, sin embargo, al darse cuenta de que est en falta, inmediatamente empieza a justificarse diciendo: 俟e隳r, s que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, por lo cual tuve miedo, y fui y escond tu talento bajo tierra; aqu tienes lo que es tuyo (vv. 24-25). Se defiende de su pereza acusando a su amo de ser duro. Esta es una costumbre que tambi幯 nosotros tenemos: muchas veces nos defendemos acusando a los dem嫳. Pero ellos no tienen la culpa, la culpa es nuestra, el defecto es nuestro. Y este siervo acusa a los dem嫳, acusa al amo, para justificarse. A menudo tambi幯 nosotros hacemos lo mismo. Entonces el amo le recrimina: le llama siervo malo y perezoso (v. 26); hace que le quiten su talento y lo echen de su casa.

Esta par墎ola vale para todos, pero, como siempre, especialmente para los cristianos. Tambi幯 hoy es muy actual, hoy que es la Jornada de los Pobres, en la que la Iglesia nos dice a los cristianos: Tiende la mano al pobre, tiende tu mano al pobre. No est嫳 solo en la vida, hay gente que te necesita; no seas ego疄ta, tiende la mano al pobre.

Todos hemos recibido de Dios un patrimonio como seres humanos, una riqueza humana, del tipo que sea. Y como disc甑ulos de Cristo, tambi幯 hemos recibido la fe, el Evangelio, el Esp甏itu Santo, los sacramentos, y tantas otras cosas. Estos dones hay que emplearlos para hacer el bien, el bien en esta vida, como servicio a Dios y a los hermanos. Y hoy la Iglesia te dice, nos dice: Utiliza lo que te ha dado Dios y mira a los pobres. Mira, hay muchos, tambi幯 en nuestras ciudades, en el centro de nuestra ciudad, hay muchos. ?az el bien!.

A veces pensamos que ser cristianos es no hacer el mal. Y no hacer el mal es bueno. Pero no hacer el bien no es bueno. Tenemos que hacer el bien, salir de nosotros mismos y mirar, mirar a quienes tienen m嫳 necesidad. Hay mucha hambre, incluso en el coraz鏮 de nuestras ciudades, y tantas veces entramos en esa l鏬ica de la indiferencia: el pobre est ah y miramos para el otro lado. Tiende tu mano al pobre: es Cristo. S, algunos dicen: Estos sacerdotes, estos obispos que hablan de los pobres, de los pobres 、osotros queremos que nos hablen de la vida eterna!. Escuchad, hermano y hermana, los pobres est嫕 en el centro del Evangelio. Es Jess quien nos ha ense鎙do a hablar a los pobres, es Jess quien ha venido por los pobres. Tiende tu mano al pobre. Has recibido muchas cosas, 篡 dejas que tu hermano, tu hermana, muera de hambre?

Queridos hermanos y hermanas, que cada uno diga en su coraz鏮 esto que Jess nos dice hoy, que repita en su coraz鏮: Tiende tu mano al pobre. Y Jess nos dice otra cosa: Sabes, el pobre soy yo. Jess nos dice esto: El pobre soy yo.

La Virgen Mar燰 recibi un gran don: Jess; pero no se lo guard para s misma sino que se lo dio al mundo, a su pueblo. Aprendamos de ella a tender la mano a los pobres.

 

 

 

 

聲gelus: Costa de Marfil celebra la Jornada Nacional por la Paz

Palabras despu廥 de la oraci鏮 mariana

noviembre 15, 2020 15:34

Angelus

(zenit  15 nov. 2020).-  Despu廥 del rezo del 聲gelus de este domingo 15 de noviembre de 2020, el Papa Francisco se dirigi a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

El Santo Padre expres su solidaridad y oraci鏮 por la poblaci鏮 de Filipinas despu廥 de las inundaciones por el paso del tif鏮. Tambi幯 dirigi su pensamiento a Costa de Marfil que celebra hoy la Jornada Nacional por la Paz, en un contexto de tensiones y record el incendio que sufri ayer un hospital de Ruman燰 que provoc varias v獳timas.

A continuaci鏮, siguen las palabras de Francisco, segn la traducci鏮 oficial ofrecida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

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Palabras despu廥 del 聲gelus

Queridos hermanos y hermanas:

Con la oraci鏮, estoy cerca de las poblaciones de las Filipinas, que sufren a causa de la destrucci鏮 y, sobre todo, de las inundaciones provocadas por un fuerte tif鏮. Expreso mi solidaridad a las familias m嫳 pobres y expuestas a estas calamidades, y mi apoyo a cuantos se esfuerzan por socorrerlas.

Mi pensamiento se dirige a continuaci鏮 a Costa de Marfil, que celebra hoy la Jornada Nacional de la Paz, en un contexto de tensiones sociales y pol癃icas que, lamentablemente, han provocado numerosas v獳timas. Me uno a la oraci鏮 para obtener del Se隳r el don de la concordia nacional, y exhorto a todos los hijos e hijas de ese querido pa疄 a colaborar responsablemente en la reconciliaci鏮 y en una convivencia serena. Animo, especialmente, a los diversos actores pol癃icos a que restablezcan un clima de confianza rec甑roca y di嫮ogo en la bsqueda de soluciones justas que tutelen y promuevan el bien comn.

Ayer, en una estructura hospitalaria de Ruman燰 en la que estaban ingresados varios pacientes afectados por el coronavirus, estall un incendio que provoc varias v獳timas. Expreso mi cercan燰 y rezo por ellas. Oremos por ellas.

Os saludo a todos vosotros, fieles de Roma y peregrinos procedentes de diversos pa疄es. No os olvid嶯s, que suene hoy en nuestro coraz鏮 esta voz de la Iglesia: Tiende tu mano al pobre. Porque, sabes, el pobre es Cristo.

Me alegro en especial por la presencia del Coro de Voces Blancas de H飉el (Alemania). :racias por vuestros cantos!

Os deseo a todos un buen domingo y, por favor, no os olvid嶯s de rezar por m. 、uen almuerzo y hasta la vista!

 

 

 

 

Homil燰 del Papa en la IV Jornada Mundial de los Pobres

Texto completo

noviembre 15, 2020 12:29

Papa Francisco

(zenit 15 nov. 2020).- El Papa Francisco ha presidido la Santa Misa dominical en la bas璱ica de San Pedro con motivo de la IV Jornada Mundial de los Pobres.

Hoy, domingo 15 de noviembre de 2020, a las 10 horas, la Eucarist燰 ha sido transmitida en vivo con comentarios en espa隳l en la p墔ina de Facebook de zenit, en el portal de Vatican News y en el canal de YouTube del medio vaticano.

A continuaci鏮, sigue la homil燰 completa del Papa Francisco.

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Homil燰 del Santo Padre

La par墎ola que hemos escuchado tiene un comienzo, un desarrollo y un desenlace, que iluminan el principio, el ncleo y el final de nuestras vidas.

El comienzo. Todo inicia con un gran bien: el due隳 no se guarda sus riquezas para s mismo, sino que las da a los siervos; a uno cinco, a otro dos, a otro un talento, a cada cual segn su capacidad (Mt 25,15).

Se ha calculado que un nico talento correspond燰 al salario de unos veinte a隳s de trabajo: era un bien superabundante, que entonces era suficiente para toda una vida. Aqu est el comienzo: tambi幯 para nosotros todo empez con la gracia de Dios todo, inicia siempre con la gracia, no con nuestras fuerzas con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes.

Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cu嫕to poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, cada uno de nosotros es nico e insustituible en la historia. As nos mira Dios, as nos trata Dios.

Qu importante es recordar esto: En demasiadas ocasiones, cuando miramos nuestra vida, vemos s鏊o lo que nos falta y nos quejamos de lo que no tenemos. Entonces cedemos a la tentaci鏮 del ︽jal!: ︽jal tuviera ese trabajo, ojal tuviera esa casa, ojal tuviera dinero y 憖ito, ojal no tuviera ese problema, ojal tuviera mejores personas a mi alrededor!

Pero la ilusi鏮 del ojal nos impide ver lo bueno y nos hace olvidar los talentos que tenemos. S, t no tienes aquello, pero tienes esto, y el ojal hace que olvidemos esto. Pero Dios nos los ha confiado porque nos conoce a cada uno y sabe de lo que somos capaces; conf燰 en nosotros, a pesar de nuestras fragilidades. Tambi幯 confi en aquel siervo que ocult el talento: Dios esperaba que, a pesar de sus temores, tambi幯 幨 utilizara bien lo que hab燰 recibido.

En concreto, el Se隳r nos pide que nos comprometamos con el presente sin a隳ranza del pasado, sino en la espera diligente de su venida. Esa nostalgia fea, que es como un humor amarillo, un humor negro que envenena el alma y hace que siempre mire hacia atr嫳, siempre a los dem嫳, pero nunca a las propias manos, a las posibilidades de trabajo que el Se隳r nos ha dado, a nuestras condiciones, incluso a nuestra pobreza.

As llegamos al centro de la par墎ola: es el trabajo de los sirvientes, es decir, el servicio. El servicio es tambi幯 obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servir. Necesitamos repetir esto, repetirlo muchas veces: No sirve para vivir el que no vive para servir. Debemos meditar esto: No sirve para vivir el que no vive para servir.

燕ero cu嫮 es el estilo de servicio? En el Evangelio, los siervos buenos son los que arriesgan. No son cautelosos y precavidos, no guardan lo que han recibido, sino que lo emplean. Porque el bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cu嫕to acaparamos, sino de cu嫕to fruto damos.

Cu嫕ta gente pasa su vida acumulando, pensando en estar bien en vez de hacer el bien. ·ero qu vac燰 es una vida que persigue las necesidades, sin mirar a los necesitados! Si tenemos dones, es para ser nosotros dones para los dem嫳. Y aqu, hermanos y hermanas, nos preguntamos: 燙igo las necesidades, solamente, o soy capaz de mirar a los que tienen necesitad? 澤 qui幯 est necesitado? 燐i mano es as [abierta] o as [cerrada]?

Cabe destacar que los siervos que invierten, que arriesgan, son llamados fieles cuatro veces (vv. 21.23). Para el Evangelio no hay fidelidad sin riesgo. Pero, Padre, 窺er cristiano significa correr riesgos? ― S, queridos, arriesgar. Si no te arriesgas, terminar嫳 como el tercer siervo: enterrando tus capacidades, tus riquezas espirituales y materiales, todo.

Arriesgar: no hay fidelidad sin riesgo. Ser fiel a Dios es gastar la vida, es dejar que los planes se trastoquen por el servicio. Yo tengo este plan, pero si sirvo. Deja que se trastoque el plan, t sirve. Es triste cuando un cristiano juega a la defensiva, apeg嫕dose s鏊o a la observancia de las reglas y al respeto de los mandamientos. Esos cristianos comedidos que nunca dan un paso fuera de las normas, nunca, porque tienen miedo al riesgo.

Y estos, perm癃anme la imagen, estos que se cuidan tanto que nunca se arriesgan, estos comienzan en la vida un proceso de momificaci鏮 del alma, y terminan siendo momias. Esto no es suficiente, no basa observar las normas; la fidelidad a Jess no se limita simplemente a no equivocarse; es negativo esto. As pensaba el sirviente holgaz嫕 de la par墎ola: falto de iniciativa y creatividad, se escondi detr嫳 de un miedo est廨il y enterr el talento recibido. El due隳 incluso lo calific como malo (v. 26). A pesar de no haber hecho nada malo, pero tampoco nada bueno. Prefiri pecar por omisi鏮 antes de correr el riesgo de equivocarse.

No fue fiel a Dios, que ama entregase totalmente; y le hizo la peor ofensa: devolverle el don recibido. T me has dato esto, yo te doy esto, nada m嫳. En cambio, el Se隳r nos invita a jug嫫nosla generosamente, a vencer el miedo con la valent燰 del amor, a superar la pasividad que se convierte en complicidad.

Hoy, en estos tiempos de incertidumbre, en estos tiempos de fragilidad, no desperdiciemos nuestras vidas pensando s鏊o en nosotros mismos, con esa actitud de indiferencia. No nos enga鎑mos diciendo: Hay paz y seguridad (1 Ts 5,3). San Pablo nos invita a enfrentar la realidad, a no dejarnos contagiar por la indiferencia.

Entonces, 盧鏔o podemos servir siguiendo la voluntad de Dios? El due隳 le explica esto al sirviente infiel: Deb燰s haber llevado mi dinero a los prestamistas, para que, al volver yo, pudiera recoger lo m甐 con los intereses (v. 27). 熹ui幯es son los prestamistas para nosotros, capaces de conseguir un inter廥 duradero? Son los pobres.

No lo olviden: los pobres est嫕 en el centro del Evangelio; el Evangelio no puede ser entendido sin los pobres. Los pobres tienen la misma personalidad que Jess, que siendo rico se despoj de todo, se hizo pobre, se hizo pecado, la pobreza m嫳 fea. Los pobres nos garantizan un r嶮ito eterno y ya desde ahora nos permiten enriquecernos en el amor. Porque la mayor pobreza que hay que combatir es nuestra carencia de amor. La mayor pobreza para combatir es nuestra pobreza de amor.

El Libro de los Proverbios alaba a una mujer laboriosa en el amor, cuyo valor es mayor que el de las perlas: debemos imitar a esta mujer que, segn el texto, tiende sus brazos al pobre (Pr 31,20): esta es la mayor riqueza de esta mujer. Extiende tu mano a los necesitados, en lugar de exigir lo que te falta: de este modo multiplicar嫳 los talentos que has recibido.

Se aproxima la Navidad, tiempo de celebraciones. Cu嫕tas veces, la pregunta que mucha gente se hace es: 熹u puedo comprar? 熹u m嫳 puedo tener? Necesito ir a las tiendas a comprar. Digamos la otra palabra, 熹u puedo dar a los dem嫳?, para ser como Jess, que se dio a s mismo y naci propiamente en aquel pesebre.

Llegamos as al final de la par墎ola: habr quien tenga abundancia y quien haya desperdiciado su vida y permanecer siendo pobre (cf. v. 29). Al final de la vida, en definitiva, se revelar la realidad: la apariencia del mundo se desvanecer, segn la cual el 憖ito, el poder y el dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se revelar como la verdadera riqueza.

Todo eso se desvanecer, en cambio el amor emerger. Un gran Padre de la Iglesia escribi: As es como sucede en la vida: despu廥 de que la muerte ha llegado y el espect塶ulo ha terminado, todos se quitan la m嫳cara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los juzga s鏊o por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres (S. Juan Cris鏀tomo, Discursos sobre el pobre L嫙aro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jess en los pobres, de servir a Jess en los pobres.

Me gustar燰 agradecer a tantos fieles siervos de Dios, que no dan de qu hablar sobre ellos mismos, sino que viven as, sirviendo. Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teor燰s; simplemente, vio a Jess en los pobres y el sentido de la vida en el servicio.

Enjug las l墔rimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela. En el comienzo de su d燰 estaba la oraci鏮, para acoger el don de Dios; en el centro del d燰 estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio.

Este hombre comprendi que ten燰 que tender su mano a los muchos pobres que encontraba diariamente porque ve燰 a Jess en cada uno de ellos. Hermanos y hermanas: Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jess desea. Que as sea.

 

Librer燰 Editorial Vaticana

 

 

 

 

Chemin Neuf: Una vida sin riesgos no es cristiana, el mensaje del Papa

Una delegaci鏮 de responsables de la comunidad en el Vaticano

noviembre 15, 2020 11:32

Papa Francisco

(zenit  15 nov. 2020).- Una vida sin riesgos no es cristiana, advierte el Papa Francisco en un video filmado por una delegaci鏮 francesa de la Comunidad Chemin Neuf, que lleg al Vaticano el 12 de noviembre de 2020. El Se隳r no os dejar solos, afirma 幨 tambi幯.

Al recibir al p. Fran蔞is Michon, responsable de la comunidad, con su fundador, el P. Laurent Fabre, acompa鎙do del P. Etienne Vet, el Papa se prest a unas pocas palabras de aliento en el acto: Hermanos y hermanas, dijo en el video publicado en Twitter al final del d燰 , S que vuestro nombre es Chemin Neuf; S que est壾s en camino.

Estar en camino, agreg el Papa, es avanzar, no es dar vueltas, no es hacer turismo, ni es entrar en un laberinto. Pero recorrer un largo camino es avanzar. Y existe un riesgo. Siempre existe un riesgo. Pero una vida sin riesgo no es cristiana.

Os animo a emprender vuestro camino, en el discernimiento del Se隳r, en obediencia a la Iglesia, a la gran Iglesia donde todos somos hermanos. Pero dejemos que el Esp甏itu Santo gu獯 el camino, continu el Papa.

Llam a los miembros de la comunidad a la fidelidad a Cristo, fidelidad a la Iglesia, que es su esposa. Los dos siempre van juntos y nunca se separan.

Gracias por lo que hac嶯s, gracias por vuestro testimonio, concluy el Papa Francisco. Avanzar, siempre en di嫮ogo, con los obispos, con el obispo de Roma, pero siempre adelante y con discernimiento. El Se隳r no os dejar solo. Gracias y rezad por m.

La comunidad Chemin Neuf, naci en 1973 en Lyon de un grupo de oraci鏮 por iniciativa del jesuita Laurent Fabre, es ecum幯ico. Hoy cuenta con cerca de 2000 miembros, laicos y consagrados, en una treintena de pa疄es. Lleva el nombre de Chemin Neuf por la calle de Lyon donde naci.

 

Traducido por Raquel Anillo

 

 

 

 

Mensaje del Papa para la IV Jornada Mundial de los Pobres

15 de noviembre de 2020

noviembre 15, 2020 09:00

Papas

(zenit 13 junio 2020).- Con motivo de la IV Jornada Mundial de los Pobres, que se celebra el XXXIII domingo del Tiempo Ordinario este a隳 el 15 de noviembre de 2020 y cuyo tema Tiende tu mano al pobre (Sir. 7:32), el Papa Francisco ha escrito un mensaje.

Publicamos a continuaci鏮 el texto completo de Francisco, titulado Tiende tu mano al pobre .

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Mensaje del Papa Francisco

Tiende tu mano al pobre (cf. Sir 7,32)

Tiende tu mano al pobre (cf. Sir 7,32). La antigua sabidur燰 ha formulado estas palabras como un c鏚igo sagrado a seguir en la vida. Hoy resuenan con todo su significado para ayudarnos tambi幯 a nosotros a poner nuestra mirada en lo esencial y a superar las barreras de la indiferencia. La pobreza siempre asume rostros diferentes, que requieren una atenci鏮 especial en cada situaci鏮 particular; en cada una de ellas podemos encontrar a Jess, el Se隳r, que nos revel estar presente en sus hermanos m嫳 d嶵iles (cf. Mt 25,40).

1. Tomemos en nuestras manos el Eclesi嫳tico, tambi幯 conocido como Sir塶ida, uno de los libros del Antiguo Testamento. Aqu encontramos las palabras de un sabio maestro que vivi unos doscientos a隳s antes de Cristo. 匜 buscaba la sabidur燰 que hace a los hombres mejores y capaces de escrutar en profundidad las vicisitudes de la vida. Lo hizo en un momento de dura prueba para el pueblo de Israel, un tiempo de dolor, luto y miseria causado por el dominio de las potencias extranjeras. Siendo un hombre de gran fe, arraigado en las tradiciones de sus antepasados, su primer pensamiento fue dirigirse a Dios para pedirle el don de la sabidur燰. Y el Se隳r le ayud.

Desde las primeras p墔inas del libro, el Sir塶ida expone sus consejos sobre muchas situaciones concretas de la vida, y la pobreza es una de ellas. Insiste en el hecho de que en la angustia hay que confiar en Dios: Endereza tu coraz鏮, mantente firme y no te angusties en tiempo de adversidad. P嶲ate a 幨 y no te separes, para que al final seas enaltecido. Todo lo que te sobrevenga, ac廧talo, y s paciente en la adversidad y en la humillaci鏮. Porque en el fuego se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la humillaci鏮. En las enfermedades y en la pobreza pon tu confianza en 幨. Conf燰 en 幨 y 幨 te ayudar, endereza tus caminos y espera en 幨. Los que tem嶯s al Se隳r, aguardad su misericordia y no os desvi嶯s, no sea que caig壾s (2,2-7).

2. P墔ina tras p墔ina, descubrimos un precioso compendio de sugerencias sobre c鏔o actuar a la luz de una relaci鏮 璯tima con Dios, creador y amante de la creaci鏮, justo y providente con todos sus hijos. Sin embargo, la constante referencia a Dios no impide mirar al hombre concreto; al contrario, las dos cosas est嫕 estrechamente relacionadas.

Lo demuestra claramente el pasaje del cual se toma el t癃ulo de este Mensaje (cf. 7,29-36). La oraci鏮 a Dios y la solidaridad con los pobres y los que sufren son inseparables. Para celebrar un culto que sea agradable al Se隳r, es necesario reconocer que toda persona, incluso la m嫳 indigente y despreciada, lleva impresa en s la imagen de Dios. De tal atenci鏮 deriva el don de la bendici鏮 divina, atra獮a por la generosidad que se practica hacia el pobre. Por lo tanto, el tiempo que se dedica a la oraci鏮 nunca puede convertirse en una coartada para descuidar al pr鎩imo necesitado; sino todo lo contrario: la bendici鏮 del Se隳r desciende sobre nosotros y la oraci鏮 logra su prop鏀ito cuando va acompa鎙da del servicio a los pobres.

3. ﹔u actual es esta antigua ense鎙nza, tambi幯 para nosotros! En efecto, la Palabra de Dios va m嫳 all del espacio, del tiempo, de las religiones y de las culturas. La generosidad que sostiene al d嶵il, consuela al afligido, alivia los sufrimientos, devuelve la dignidad a los privados de ella, es una condici鏮 para una vida plenamente humana. La opci鏮 por dedicarse a los pobres y atender sus muchas y variadas necesidades no puede estar condicionada por el tiempo a disposici鏮 o por intereses privados, ni por proyectos pastorales o sociales desencarnados. El poder de la gracia de Dios no puede ser sofocado por la tendencia narcisista a ponerse siempre uno mismo en primer lugar.

Mantener la mirada hacia el pobre es dif獳il, pero muy necesario para dar a nuestra vida personal y social la direcci鏮 correcta. No se trata de emplear muchas palabras, sino de comprometer concretamente la vida, movidos por la caridad divina. Cada a隳, con la Jornada Mundial de los Pobres, vuelvo sobre esta realidad fundamental para la vida de la Iglesia, porque los pobres est嫕 y estar嫕 siempre con nosotros (cf. Jn 12,8) para ayudarnos a acoger la compa劖a de Cristo en nuestra vida cotidiana.

4. El encuentro con una persona en condici鏮 de pobreza siempre nos provoca e interroga. 澧鏔o podemos ayudar a eliminar o al menos aliviar su marginaci鏮 y sufrimiento? 澧鏔o podemos ayudarla en su pobreza espiritual? La comunidad cristiana est llamada a involucrarse en esta experiencia de compartir, con la conciencia de que no le est permitido delegarla a otros. Y para apoyar a los pobres es fundamental vivir la pobreza evang幨ica en primera persona. No podemos sentirnos bien cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra. El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera l璯ea, siempre y en todas partes, para darles voz, defenderlos y solidarizarse con ellos ante tanta hipocres燰 y tantas promesas incumplidas, e invitarlos a participar en la vida de la comunidad.

Es cierto, la Iglesia no tiene soluciones generales que proponer, pero ofrece, con la gracia de Cristo, su testimonio y sus gestos de compartir. Tambi幯 se siente en la obligaci鏮 de presentar las exigencias de los que no tienen lo necesario para vivir. Recordar a todos el gran valor del bien comn es para el pueblo cristiano un compromiso de vida, que se realiza en el intento de no olvidar a ninguno de aquellos cuya humanidad es violada en las necesidades fundamentales.

5. Tender la mano hace descubrir, en primer lugar, a quien lo hace, que dentro de nosotros existe la capacidad de realizar gestos que dan sentido a la vida. 。u嫕tas manos tendidas se ven cada d燰! Lamentablemente, sucede cada vez m嫳 a menudo que la prisa nos arrastra a una vor墔ine de indiferencia, hasta el punto de que ya no se sabe m嫳 reconocer todo el bien que cotidianamente se realiza en el silencio y con gran generosidad. As sucede que, s鏊o cuando ocurren hechos que alteran el curso de nuestra vida, nuestros ojos se vuelven capaces de vislumbrar la bondad de los santos de la puerta de al lado, de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 7), pero de los que nadie habla. Las malas noticias son tan abundantes en las p墔inas de los peri鏚icos, en los sitios de internet y en las pantallas de televisi鏮, que nos convencen que el mal reina soberano. No es as. Es verdad que est siempre presente la maldad y la violencia, el abuso y la corrupci鏮, pero la vida est entretejida de actos de respeto y generosidad que no s鏊o compensan el mal, sino que nos empujan a ir m嫳 all y a estar llenos de esperanza.

6. Tender la mano es un signo: un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor. En estos meses, en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha tra獮o dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ︷u嫕tas manos tendidas hemos podido ver! La mano tendida del m嶮ico que se preocupa por cada paciente tratando de encontrar el remedio adecuado. La mano tendida de la enfermera y del enfermero que, mucho m嫳 all de sus horas de trabajo, permanecen para cuidar a los enfermos. La mano tendida del que trabaja en la administraci鏮 y proporciona los medios para salvar el mayor nmero posible de vidas. La mano tendida del farmac徼tico, qui幯 est expuesto a tantas peticiones en un contacto arriesgado con la gente. La mano tendida del sacerdote que bendice con el coraz鏮 desgarrado. La mano tendida del voluntario que socorre a los que viven en la calle y a los que, a pesar de tener un techo, no tienen comida. La mano tendida de hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad. Y otras manos tendidas que podr燰mos describir hasta componer una letan燰 de buenas obras. Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo.

7. Esta pandemia lleg de repente y nos tom desprevenidos, dejando una gran sensaci鏮 de desorientaci鏮 e impotencia. Sin embargo, la mano tendida hacia el pobre no lleg de repente. Ella, m嫳 bien, ofrece el testimonio de c鏔o nos preparamos a reconocer al pobre para sostenerlo en el tiempo de la necesidad. Uno no improvisa instrumentos de misericordia. Es necesario un entrenamiento cotidiano, que proceda de la conciencia de lo mucho que necesitamos, nosotros los primeros, de una mano tendida hacia nosotros.

Este momento que estamos viviendo ha puesto en crisis muchas certezas. Nos sentimos m嫳 pobres y d嶵iles porque hemos experimentado el sentido del l璥ite y la restricci鏮 de la libertad. La p廨dida de trabajo, de los afectos m嫳 queridos y la falta de las relaciones interpersonales habituales han abierto de golpe horizontes que ya no est墎amos acostumbrados a observar. Nuestras riquezas espirituales y materiales fueron puestas en tela de juicio y descubrimos que ten燰mos miedo. Encerrados en el silencio de nuestros hogares, redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial. Hemos madurado la exigencia de una nueva fraternidad, capaz de ayuda rec甑roca y estima mutua. Este es un tiempo favorable para volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los dem嫳 y por el mundo []. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradaci鏮 moral, burl嫕donos de la 彋ica, de la bondad, de la fe, de la honestidad []. Esa destrucci鏮 de todo fundamento de la vida social termina enfrent嫕donos unos con otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente (Carta enc. Laudato si, 229). En definitiva, las graves crisis econ鏔icas, financieras y pol癃icas no cesar嫕 mientras permitamos que la responsabilidad que cada uno debe sentir hacia al pr鎩imo y hacia cada persona permanezca aletargada.

8. Tiende la mano al pobre es, por lo tanto, una invitaci鏮 a la responsabilidad y un compromiso directo de todos aquellos que se sienten parte del mismo destino. Es una llamada a llevar las cargas de los m嫳 d嶵iles, como recuerda san Pablo: Mediante el amor, poneos al servicio los unos de los otros. Porque toda la Ley encuentra su plenitud en un solo precepto:Amar嫳 a tu pr鎩imo como a ti mismo. [] Llevad las cargas los unos de los otros (Ga5,13-14; 6,2). El Ap鏀tol ense鎙 que la libertad que nos ha sido dada con la muerte y la resurrecci鏮 de Jesucristo es para cada uno de nosotros una responsabilidad para ponernos al servicio de los dem嫳, especialmente de los m嫳 d嶵iles. No se trata de una exhortaci鏮 opcional, sino que condiciona de la autenticidad de la fe que profesamos.

El libro del Eclesi嫳tico viene otra vez en nuestra ayuda: sugiere acciones concretas para apoyar a los m嫳 d嶵iles y tambi幯 utiliza algunas im墔enes evocadoras. En un primer momento toma en consideraci鏮 la debilidad de cuantos est嫕 tristes: No evites a los que lloran (7,34). El per甐do de la pandemia nos oblig a un aislamiento forzoso, incluso impidiendo que pudi廨amos consolar y permanecer cerca de amigos y conocidos afligidos por la p廨dida de sus seres queridos. Y sigue diciendo el autor sagrado: No dejes de visitar al enfermo (7,35). Hemos experimentado la imposibilidad de estar cerca de los que sufren, y al mismo tiempo hemos tomado conciencia de la fragilidad de nuestra existencia. En resumen, la Palabra de Dios nunca nos deja tranquilos y contina estimul嫕donos al bien.

9. Tiende la mano al pobre destaca, por contraste, la actitud de quienes tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo son tambi幯 c鏔plices. La indiferencia y el cinismo son su alimento diario. ﹔u diferencia respecto a las generosas manos que hemos descrito! De hecho, hay manos tendidas para rozar r嫚idamente el teclado de una computadora y mover sumas de dinero de una parte del mundo a otra, decretando la riqueza de estrechas oligarqu燰s y la miseria de multitudes o el fracaso de naciones enteras. Hay manos tendidas para acumular dinero con la venta de armas que otras manos, incluso de ni隳s, usar嫕 para sembrar muerte y pobreza. Hay manos tendidas que en las sombras intercambian dosis de muerte para enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno ef璥ero. Hay manos tendidas que por debajo intercambian favores ilegales por ganancias f塶iles y corruptas. Y tambi幯 hay manos tendidas que, en el puritanismo hip鏂rita, establecen leyes que ellos mismos no observan.

En este panorama, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal ego疄ta, se ha desarrollado una globalizaci鏮 de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los dem嫳 ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 54). No podemos ser felices hasta que estas manos que siembran la muerte se transformen en instrumentos de justicia y de paz para el mundo entero.

10. En todas tus acciones, ten presente tu final (Sir7,36). Esta es la expresi鏮 con la que elSir塶ida concluye su reflexi鏮. El texto se presta a una doble interpretaci鏮. La primera hace evidente que siempre debemos tener presente el fin de nuestra existencia. Acordarse de nuestro destino comn puede ayudarnos a llevar una vida m嫳 atenta a quien es m嫳 pobre y no ha tenido las mismas posibilidades que nosotros. Existe tambi幯 una segunda interpretaci鏮, que evidencia m嫳 bien el prop鏀ito, el objetivo hacia el que cada uno tiende. Es el fin de nuestra vida que requiere un proyecto a realizar y un camino a recorrer sin cansarse. Y bien, la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otro que el amor. Este es el objetivo hacia el que nos dirigimos y nada debe distraernos de 幨. Este amor es compartir, es dedicaci鏮 y servicio, pero comienza con el descubrimiento de que nosotros somos los primeros amados y movidos al amor. Este fin aparece en el momento en que el ni隳 se encuentra con la sonrisa de la madre y se siente amado por el hecho mismo de existir. Incluso una sonrisa que compartimos con el pobre es una fuente de amor y nos permite vivir en la alegr燰. La mano tendida, entonces, siempre puede enriquecerse con la sonrisa de quien no hace pesar su presencia y la ayuda que ofrece, sino que s鏊o se alegra de vivir segn el estilo de los disc甑ulos de Cristo.

En este camino de encuentro cotidiano con los pobres, nos acompa鎙 la Madre de Dios que, de modo particular, es la Madre de los pobres. La Virgen Mar燰 conoce de cerca las dificultades y sufrimientos de quienes est嫕 marginados, porque ella misma se encontr dando a luz al Hijo de Dios en un establo. Por la amenaza de Herodes, con Jos su esposo y el peque隳 Jess huy a otro pa疄, y la condici鏮 de refugiados marc a la sagrada familia durante algunos a隳s. Que la oraci鏮 a la Madre de los pobres pueda reunir a sus hijos predilectos y a cuantos les sirven en el nombre de Cristo. Y que esta misma oraci鏮 transforme la mano tendida en un abrazo de comuni鏮 y de renovada fraternidad.

Roma, en San Juan de Letr嫕, 13 de junio de 2020,
memoria litrgica de san Antonio de Padua.

 

Francisco

 

 

 

 

Santa Gertrudis la Grande, 16 de noviembre

Agraciada con favores sobrenaturales

noviembre 15, 2020 09:00

Testimonios

 

Esta gran benedictina es un ejemplo de fortaleza en medio de la debilidad. Toda su vida tuvo que luchar contra su fuerte temperamento. Vio conmovida c鏔o, a pesar de ello, era constantemente agraciada con favores sobrenaturales

En los claustros del monasterio de Helfta se fragu el itinerario espiritual de esta gran santa m疄tica benedictina nacida el 6 de enero de 1256, de la que no se puede proporcionar fehacientemente ni lugar de nacimiento ni nombre de sus progenitores.

Santa Gertrudis comprendi a trav廥 de una locuci鏮 que este hecho se insertaba en un plan divino sobre su vida. Sin referente alguno familiar, exonerada de cualquier lazo de sangre, en su horizonte solo cupo la oraci鏮 y la contemplaci鏮, alimento de sus jornadas monacales que se iniciaron cuando ten燰 5 a隳s. En esa uni鏮 con la Sant疄ima Trinidad que persegu燰 no cabr燰n m嫳 afectos.

Las religiosas benedictinas le dieron una esmerada y vasta formaci鏮 espiritual y cultural en conformidad con el esp甏itu monacal, que inclu燰 diversas disciplinas. Como le ha sucedido a muchos seguidores de Cristo, tuvo modelos para su acontecer.

Se fij en otras grandes m疄ticas alemanas, Matilde y Gertrudis de Hackeborn, que era entonces la abadesa del monasterio. Una tercera hermana, con la que comparti amistad y vivencias de manera singular, fue la excepcional m疄tica, tambi幯 de origen germano, Matilde de Magdeburgo, que se incorpor a la comunidad hacia el a隳 1270.

A simple vista Gertrudis no mostraba rasgos significativos espirituales que pudieran identificar en ella a una persona que pod燰 recibir el privilegio divino de ser agraciada con diversos favores. Su fina sensibilidad y hondura espiritual pronto le llevaron a reconocer en su interior debilidades y tendencias que constitu燰n un veto para caminar por el sendero de la perfecci鏮.

Santa Gertrudis examinaba su alma apreciando en ella zonas umbr燰s, alejadas de Dios. La piedra de toque de toda vida santa es el defecto dominante que usualmente no se circunscribe a uno solo. Malos h墎itos agazapados, a veces inconscientes, sutilmente perviven insertados en 幨.

Se hallan prestos a exteriorizarse a la primera de cambio, dominando al asceta, a menos que viva una oraci鏮 continua. Un temperamento impulsivo y otras manifestaciones caracterol鏬icas provocaban muchos sufrimientos a Gertrudis que, como san Pablo advirti, ve燰 que no hac燰 el bien que quer燰 sino el mal que no deseaba.

Con todo, la apreciaci鏮 de rasgos no virtuosos en ella no le indujeron al des嫕imo. Por el contrario, humildemente y de manera insistente oraba por su conversi鏮; lo hizo en medio de la lucha que sostuvo contra sus tendencias a lo largo de su existencia.

Pese a sus flaquezas, Dios la agraciaba con diversos favores, lo cual era incomprensible para ojos ajenos regidos por razones humanas, esas que no reparan en el misterio de los designios divinos. La victoria sobre la debilidad es fuente de fortaleza.

Y aunque Gertrudis se sintiera empujada por un car塶ter impetuoso y poco dado a la templanza, fue humilde, caritativa, sencilla, servicial, sensible hacia los d嶵iles que socorri con ternura, una persona accesible a todos, fiel observante de la regla y penitente.

El 27 de enero de 1281 constituy el inicio de su despegue espiritual e intelectual. Se produjo despu廥 de ver a un joven Jesucristo que le invitaba a cambiar de vida asegur嫕dole que la asistir燰 conduci幯dola en ese camino.

Desde ese momento, huyendo de la vanidad y desprendi幯dose de sus aficiones, santa Gertrudis se centr en alcanzar la uni鏮 con Dios, y comenz a profundizar en la Escritura, los santos Padres y la teolog燰, abandonando otros intereses intelectuales. Ten燰 una dotes formidables para el estudio al que estaba dedicada muy especialmente.

Se ha considerado que quiz esta atenci鏮 pudo influirle de forma inicial en su progreso espiritual, rest嫕dole recogimiento. Pero tambi幯 se ha hecho notar que debi ayudarle a neutralizar flaquezas, y preservarla de incurrir en otros errores personales, debidos a su fuerte temperamento, que hubieran podido conducirla por derroteros ajenos a la vida espiritual.

Lo cierto es que a esa primera revelaci鏮 siguieron otras comunicaciones y experiencias m疄ticas que le alentaban en su bsqueda de lo divino, mientras se esforzaba en progresar en la virtud, horrorizada por sus pecados y agraciada por el don de temor de Dios.

Confundida, sinti幯dose cada vez m嫳 indigna de recibir tantos favores sobrenaturales porque se ve燰 fr墔il y pecadora, viv燰 con indecible conmoci鏮 que Dios le otorgara tal cmulo de dones: he aprovechado tan poco tus gracias que no puedo decidirme a creer que me hayan sido concedidas para m sola, no pudiendo tu eterna sabidur燰 ser frustrada por alguien. Haz, por tanto, oh Dador de todo bien, que me has concedido gratuitamente dones tan inmerecidos, que, leyendo este escrito, el coraz鏮 de al menos uno de tus amigos se conmueva por el pensamiento de que el celo por las almas te ha inducido a dejar durante tanto tiempo una gema de valor tan inestimable en medio del fango abominable de mi coraz鏮.

En los cinco tomos que comprenden sus Revelaciones plasman las gracias que recibi; el segundo es de su autor燰. Con rigor y fidelidad transmiti la fe en sus escritos, entre los que tambi幯 se cuentan Heraldo del divino amor y sus excepcionales ejercicios espirituales.

Santa Gertrudis fue agraciada, entre otros, con el don de milagros y de profec燰. Se le otorg reposar su cabeza en la llaga del costado de Cristo oyendo el p嫮pito de su divino coraz鏮. Pero entre todos los favores que recayeron sobre ella, destac dos en particular con estas palabras: Los estigmas de tus saludables llagas que me imprimiste, como preciosas joyas, en el coraz鏮, y la profunda y saludable herida de amor con que lo marcaste.

Y el de darme por Abogada a la Sant疄ima Virgen Mar燰 Madre Tuya, y de haberme recomendado a menudo a su afecto como el m嫳 fiel de los esposos podr燰 recomendar a su propia madre su esposa querida. Gertrudis padeci muchas enfermedades. Muri el 17 de noviembre, bien de 1301 o de 1302. El 27 de enero de 1678 fue inscrita en el Martirologio Romano.