Colaboraciones

 

Me informo, luego existo

 

 

20 septiembre, 2019)| Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

Una forma de existir y no vivir del hombre actual se debe al hecho de la información. El hombre de hoy, desde el niño hasta el anciano, viene literalmente bombardeado de información sobre lo que tiene que ser, lo que debe de poseer, qué debe vestir, qué escuela debe frecuentar, las amistades de las que debe rodearse, qué es lo que debe comer, beber, los lugares a dónde tendrá que ir de vacaciones. La información, cantidad infinitamente enorme, y la velocidad de la misma, cantidad infinitamente pequeña obligan al hombre a buscar en cualquier parte aquello que le viene impuesto como un sentido para definir su existencia. Si antes Descartes decía, cogito ergo sum, es decir pienso luego existo, ahora el hombre moderno tendría que decir me informo, luego existo.

Y no es que la información sea un aspecto negativo en la construcción del sentido de la existencia. El problema del hombre moderno está en la calidad y en la cantidad de la información sobre la que apoya su ser.