Colaboraciones

 

Una negación puramente ideológica

 

 

26 septiembre, 2019)| Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

Lo más importante para el género, es desencializar la idea de mujer y de hombre, esto es, vaciar de su esencia a estos conceptos, hacer que hombre y mujer dejen de ser lo que son para convertirlos en otra cosa: pura materia orgánica sobre la cual se puede construir cualquier tipo de sexualidad. Esto es nada más ni nada menos que la total negación de la antropología realista (antropología aristotélica), y del concepto de naturaleza humana. Pero no es una negación racional, en virtud de que se tienen nuevos datos científicos, sino una negación puramente ideológica.

La ideología de género propone la búsqueda de la “liberación total” del hombre en todos los órdenes, tras la de-construcción (es la tarea de denunciar las ideas y el lenguaje hegemónico) del lenguaje, de las relaciones familiares, de la reproducción, de la sexualidad, de la educación, de la cultura, de la religión, de Cristo, etc.

El cardenal Ratzinger (Benedicto XVI), en su libro La sal de la tierra escribe que “con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo.

El citado Pontífice, en su época cardenalicia, sentenció: “La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura”.