Colaboraciones

 

“Amaos los unos a los otros como yo os he amado”

 

 

01 febrero, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

“Amaos los unos a los otros como yo os he amado”: es el nuevo mandamiento que sale del Corazón de Dios; no sale de la ley, ni de una prohibición. Sale de un reclamo de Cristo que quiere que le imitemos hasta dar nuestra vida por nuestros hermanos, porque así lo ha hecho Él muriendo en la cruz.

Muy cerca de nosotros está la Virgen María; nadie mejor que ella ha amado a Dios y a todos los hombres, pues por su amor en la Anunciación se convirtió en Madre de Dios, y por su amor en la cruz en Madre de todos los hombres; su amor ha sido tan grande que ni siquiera el pecado, se ha atrevido a tocarla. La clave de todo está en el amor, donde se encuentra la paz, donde se encuentra la fortaleza en el seguimiento de la voluntad de Dios.

Como dice san Juan: “Dios es amor”. Por lo tanto, si llevamos en nuestro corazón a Dios tendremos el verdadero amor, y la medida del amor a Dios está en el amor a nuestros hermanos, porque si no somos unos mentirosos, como dice la carta de Santiago.

Este es mi mandamiento: “Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12).

El amor debe ser, el aspirar el bienestar de otro sin esperar algo a cambio.

Nuestro Señor nos pidió que nos amaramos los unos a los otros y sin condiciones.

Jesús puso una condición: “… como yo os he amado”: hasta la muerte, hasta entregar mi vida.

Es un amor nuevo, un mandamiento nuevo, porque lleva el matiz de “como yo os he amado”, “a fin de distinguirlo de un amor puramente natural”, dice san Agustín.

Por primera y única vez en la historia, Jesús creó un grupo cuyo factor de identificación es el amor. No importa el color de la piel. No importa el idioma nativo. No hay reglas acerca de la dieta o los uniformes o la ropa que visten. Los seguidores de Cristo se identifican por su amor mutuo.

Dios es Amor y fuente del Amor.

“Si Dios es Amor y es Creador, el hombre no puede sino ser fruto escogido del Amor de Dios, y por tanto ha sido creado por amor y para amar” (Benedicto XVI).

“Donde no hay amor, pon amor, y encontrarás amor”, nos dejó dicho san Juan de la Cruz.

Jesucristo nos amó tanto que dio su vida por nosotros y con ese mismo amor es con el que nos ordena amarnos los unos a los otros. “Amar los unos a los otros COMO yo os he amado”, dijo. Caracterizó el amor de los unos a los otros como un MANDAMIENTO, como algo que es necesario hacer.

“Amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:8-10).

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8).

Amémonos unos a otros de corazón puro, honestamente y sin hipocresía.

El Papa Francisco, en la Homilía del viernes, 28 de marzo de 2014, afirmó: El amor de Jesucristo dura para siempre, jamás tendrá fin porque es la vida misma de Dios”; y “El amor no puede soportar el hecho de permanecer encerrado en sí mismo. Por su misma naturaleza es abierto, se difunde y es fecundo, genera siempre nuevo amor”.