Colaboraciones

 

La utilización política de la educación

 

 

05 febrero, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

La utilización política de la educación tiene una larga historia que podemos suponer se inicia, por lo que a la civilización occidental se refiere, en la Esparta de Licurgo, en las teorías políticas de Platón y en la política escolar de Napoleón, que convirtió la enseñanza en una actividad estatal.

A lo largo del siglo XIX se fueron extendiendo las luchas y presiones por incorporar de hecho la tarea educativa a las funciones exclusivas del Estado: la doctrina hegeliana de la formación (bildung), uno de cuyos pasos es la libertad objetiva en el Estado, es asumida por los totalitarismos nazis y marxistas, que absolutizan la idea de la educación como quehacer político en manos del Estado.

Ya en Hegel se utiliza el concepto de liberación como un elemento de la formación humana. Vaya por delante que toda educación auténtica es liberadora, en el sentido de que se halla al servicio de la libertad, pues la educación es perfeccionamiento de la persona humana.

Pero si el concepto de libertad se restringe a la lucha por romper las estructuras sociales, se obtiene una visión exclusivista y parcial de la incidencia de la educación en el desarrollo de la libertad humana. Esto es lo que ocurre con la llamada educación liberadora en la interpretación de Paulo Freire (1921-1997). En ella se confunde la acción educativa con la acción política, y se reduce el proceso educativo a un mero instrumento de la revolución y de la lucha de clases, tal como el marxismo lo entiende. Las siguientes palabras de Freire (pedagogo del siglo XX, de origen brasileño) son reveladoras en este sentido: “En verdad, no hay humanización sin liberación, así como no hay liberación sin una transformación revolucionaria de la sociedad de clases dentro de la cual no cabe la humanización” (FREIRE, Paulo: Conferencia pronunciada en un Congreso celebrado en Lima, julio de 1971, titulada "Educación, crisis y esperanza". Esta Conferencia se halla reproducida en sus fragmentos más importantes en el Mensaje de Paulo Freire. Teoría y práctica de la liberación. Ed. Marsiega, Madrid, 1972, p. 31).

No parece una exageración decir que la Pedagogía del oprimido, una de las obras básicas de Freire, es un manual del revolucionario, reiteradamente apoyado en citas de Engels, Marx, Lenin, Marcuse, Sartre y "Che" Guevara.

En el fondo, el reduccionismo político implica una degradación del concepto mismo de educación, que de ser un proceso a través del cual la persona camina hacia su completa realización, pasa a ser un proceso uniformante en el que desaparece el carácter personal del pensamiento para ser sustituido por una ideología idéntica en todos los miembros de una sociedad. La educación se convierte en un medio para alcanzar las metas de la política. La libertad personal queda aprisionada por el proceso de la revolución, y por la voluntad de quienes detentan el poder político.