Colaboraciones

 

Ley natural y democracia

 

 

07 febrero, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

De no garantizarse el respeto a la ley natural, la democracia contendrá en sí el germen de su propia destrucción, de su inexorable conversión en demagogia —es decir, en forma de gobierno que lesione, por su dinámica, al bien común—, mientras el contexto social no tenga como base irrenunciable la ley natural.

La ley natural, por ser ley objetiva del ser humano, no es quebrantada sin que el hombre y la sociedad se degraden. Por eso, una democracia, en una sociedad que no respete los valores objetivos, será cauce, no de gobierno sino de desgobierno, no de desarrollo social sino de corrupción de la sociedad, no de la libertad sino del permisivismo, no del progreso sino del regreso a formas salvajes de vida. Más que democracia, será demagogia.