Colaboraciones

 

La ley natural es verdad

 

 

08 febrero, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

La ley natural pertenece al campo de la verdad y no de la opinión; de la ciencia, no de la opción; de la objetividad, no de la subjetividad. No es cuestión de partidismo, sino de certeza, de estudio y de conocimiento. La ley natural está fuera de todo partidismo; se puede seguir o rechazar, se puede afirmar —se debe diríamos nosotros— o se puede negar, pero no es de suyo objeto de opiniones ni de banderías. Nosotros tenemos la certeza —por razón natural y por revelación divina— de que existe la ley natural. Sabemos, pues, que existe, no opinamos que existe, estamos ciertos de ello. Y porque no opinamos, no somos partidarios, que es adjetivo de opinión.

Las verdades objetivas no son producto de convenciones mayoritarias sino de estudio y de conocimiento de la realidad. ¿No es ridículo pensar que una verdad filosófica o científica pueda obtenerse por pactos o convenios?

El Derecho natural representa la objetividad de una regla de conducta y de una exigencia de justicia, que es inherente a la persona humana. No es objeto de opinión o de opción —repetimos— sino de conocimiento y de estudio; no es elección, sino verdad. Viene aquí como anillo al dedo un consejo de la Sagrada Escritura: “No sigas la muchedumbre para obrar mal, ni en el juicio te acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad” (Ex 23, 2).