Colaboraciones

 

Breves reflexiones sobre la libertad

 

02 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

La verdad es una. El error es múltiple. La libertad para el «todo vale» es una equivocación.

Vale la verdad; no vale la mentira. Vale la honradez; no vale la corrupción. Vale la fidelidad; no vale la traición.

La verdadera libertad es la que opta por la verdad, no por el error.

Hoy se habla mucho de libertad. Como dijo Juan Pablo II, «la libertad no consiste en hacer lo que nos gusta, sino en tener el derecho de hacer lo que debemos». La libertad está condicionada por el deber. La libertad absoluta es la absoluta anarquía.

Libertad es la facultad de poder practicar el bien sin ningún obstáculo exterior ni interior a nosotros mismos.

Dice el psicólogo Enrique Rojas: «No eres más libre cuando haces lo que te apetece, sino cuando eliges aquello que te hace más persona».

La grandeza del hombre está en poder elegir entre el bien y el mal. Pero ahí radica también su responsabilidad que le hace merecedor de premio o castigo.

Dice Ortega y Gasset: «Es falso decir que en la vida deciden las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter».

Libertad es la capacidad para poder elegir entre dos valores auténticos. Pero elegir el mal, abandonando el bien, no es libertad sino esclavitud.

El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer cualquier cosa.

«Yo soy libre cuando elijo lo que me perfecciona como ser humano. Si actúo solo en virtud de mis apetencias momentáneas soy esclavo de mi tendencia a tomar lo agradable como valor supremo. Lo agradable es un valor, pero se halla en la parte más baja de la escala de valores» (Alfonso López Quintás, El amor humano, I, 4. EDIBESA. Madrid).