Colaboraciones

 

La libertad entendida fundamentalmente como autonomía

 

06 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

La «idea europea de libertad», como diría Hegel, es una libertad entendida fundamentalmente como autonomía. Pero la autonomía, en las personas, puede entenderse en clave de independencia o en clave de autoposesión, en un sentido negativo «libertad de» o en un sentido positivo: «libertad para» coger las riendas de mi vida y conducirla hacia algo que valga la pena. La libertad interesa porque hay algo más allá de la libertad misma que la supera y marca su sentido: el bien, todo aquello que, por ser bueno, merece la pena que nos comprometamos. Así, entendemos que la libertad de una persona se mide por la calidad de sus vínculos: es más libre quien dispone de sí mismo de una manera más intensa. Quien no se siente tan dueño de sí mismo como para decidir darse del todo porque le da la gana, en el fondo no es muy libre: está encadenado a lo pasajero, a lo trivial, al instante presente. Libertad y compromiso no se oponen, sino que se potencian.

Se trata, pues, de distinguir dos aspectos de la libertad. La libertad de, que consiste en liberarse de las esclavitudes de la ignorancia, la debilidad, los vicios; y la libertad para, es decir la libertad como meta del actuar humano, que, al ser más plenamente hombre, más virtuoso, no solo más sabio, es más perfecto, más pleno, más logrado.