Colaboraciones

 

Los «Pactos Lateranenses»

 

13 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

El suceso de mayor trascendencia, destinado a condicionar decisivamente la historia del mundo en el siglo XX, había sido la Revolución rusa de 1917. Terminados con la victoria bolchevique los años de guerra civil, la URSS irrumpía en el escenario mundial como el primer estado marxista de la historia, oficialmente ateo, doctrinalmente anticristiano y fundado en una concepción materialista del hombre y de la vida.

El periodo de «entreguerras» coincidió prácticamente con el pontificado de Pío XI. Fue un tiempo de la historia cristiana con unas notas bien definidas que imprimen carácter a la época. Y fue también, desde distintos puntos de vista, un periodo de manifiesto florecimiento del cristianismo y de la Iglesia. El prestigio de la Santa Sede en el mundo creció de modo extraordinario y su personalidad internacional se vio robustecida por la firma de numerosos concordatos, varios de ellos con los nuevos países nacidos de la última guerra. A poco de terminar esta, las relaciones de la Santa Sede con Francia volvieron a la normalidad. Pero el mayor acontecimiento en el campo de las relaciones de la Sede Apostólica con los Estados fue la firma de los «Pactos Lateranenses», que pusieron fin a la «cuestión romana». Los «Pactos», suscritos el 11 de febrero de 1929, dieron vida al Estado de la Ciudad del Vaticano, mínimo espacio territorial indispensable para garantizar la independencia de la Santa Sede.