Colaboraciones

 

San Pablo, san Pedro, Apocalipsis, Padres de la Iglesia, Magisterio y el demonio

 

24 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

San Pablo usa el nombre de Satanás unas diez veces, así como sus equivalentes: maligno, tentador y dios de este mundo; y lo presenta como el gran oponente de Cristo. Satanás, según san Pablo, obstaculiza la difusión del evangelio, divide la comunidad, separa al hombre de Dios, llevándolo a la desobediencia. Pablo nos dice en la Segunda Epístola a los Corintios en el número 11, en el versículo 14: «Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo: Y nada tiene de extraño que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz».

San Pedro en su Primera Carta, por su parte, nos aconseja: «Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos».

Por último, en el Apocalipsis se habla del demonio o Satanás como una realidad que no podemos negarnos por más despreocupados que queramos vivir. En el Apocalipsis es descrito como un dragón rojo con siete cabezas, diez cuernos y siete diademas. Dragón que se sirve de aliados como la bestia que sale del mar que, a su vez es devorada por una segunda bestia.

No queremos dejar de mencionar que los padres de la Iglesia: Orígenes, san Agustín, san Juan Crisóstomo, san Ireneo, Justino, Atenágoras, Clemente de Alejandría, Tertuliano y Lactancia, entre otros, crean sus propias teorías y explicaciones acerca del demonio y del pecado. En el Concilio de Florencia, en el de Trento y en el Vaticano II se habla del demonio en varias ocasiones.