Colaboraciones

 

No se puede prescindir de Dios

 

28 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

El lenguaje de los derechos, de las obligaciones contractuales y de la igualdad pudo ser útil para poner las bases del Estado moderno. Pero erró al crear la falsa ilusión de que se podía prescindir de Dios para articular la convivencia pacífica en las democracias. Como recordó Benedicto XVI, por encima del consenso social hay unas reglas éticas que son anteriores a la vida política.

Por su parte, Nietzsche vendió la idea de que el disfrute de la libertad exigía dar la espalda a la experiencia de ser hijos de Dios. Y Rousseau desligó el principio «haz el bien y evita el mal» de cualquier referencia externa, confiando su discernimiento a la propia subjetividad. Frente a la guía que ofrece la naturaleza humana como principio de orientación moral, ambos autores convirtieron el yo y sus deseos en el único criterio de valoración de la realidad.