Colaboraciones

 

La democracia es una forma de gobierno más

 

28 octubre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

No hace falta recurrir a los severos juicios de Platón contra la democracia para darse cuenta que de lo que estamos hablando no es de un modelo intemporal, al que necesariamente tiene que ajustarse el arte de la política, todo lo más, como dice Aristóteles o santo Tomas, la democracia es una forma de gobierno más. Así se reconoce también en la Pacem in terris con estas palabras: «No puede establecerse una norma universal sobre cuál sea la forma mejor de gobierno, ni sobre los sistemas más adecuados para el ejercicio de las funciones públicas».

Formas legítimas de gobierno hay muchas sin que a priori pueda decirse cuál es la mejor, todo dependerá de las formas y circunstancias. Otra cosa es que dado el relativismo cultural de la época presente el democratismo se haya convertido en una opción política con ventaja sobre las demás por puro oportunismo coyuntural.  Solo si nos atenemos al criterio groseramente pragmático, que es el que hoy impera, tal vez encontraríamos algún motivo para decir que la democracia es actualmente el modelo político que más conviene. Lo que sucede es que no solo de oportunismos vive el hombre.

Bien mirado el relativismo ha llegado a ser actualmente un elemento consustancial, no solo en el mundo de la cultura sino también en el mundo de la política, incluso no son pocos los que piensan que el relativismo es conditio sine qua non de la democracia. La cosa es tan grave que puede llegar el momento en que las premoniciones de Spengler en su Decadencia de Occidente se cumplan, si es que ese momento no ha llegado ya.