Colaboraciones

 

Sobre la justicia

 

07 noviembre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

A menudo pensamos en la justicia en términos legales, como en el sistema de justicia o alguien que es un juez de paz. Pero la justicia no es inherentemente una cuestión de leyes y reglas. Más bien, nuestras leyes existen para servir a la justicia (o deberían, en todo caso), y el sistema de justicia debe servir para hacer cumplir las leyes justas. Llegando al fondo de esto, entonces, ¿qué es la justicia? Yendo al Catecismo encontramos la siguiente definición:

«1807 La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común. El hombre justo, evocado con frecuencia en las Sagradas Escrituras, se distingue por la rectitud habitual de sus pensamientos y de su conducta con el prójimo. “Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo” (Lv 19, 15). “Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo” (Col 4, 1)».

En una palabra, la justicia es dar a Dios y al prójimo lo que se les debe. La justicia es crítica porque gobierna cómo nos relacionamos tanto con Dios como con nuestro prójimo.

La justicia es una virtud que es ante todo algo positivo. En nuestra relación con Dios, le rendimos honor en forma de amor, servicio y gratitud por ser nuestro Creador. Vivir justamente con Dios es hacer estas cosas perfectamente.

En relación con nuestro prójimo, Romanos 13, 7 resume bien la acción: «Dad a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor». Cuando respetamos la aplicación de la ley (justa) o pagamos nuestros impuestos, estamos viviendo justamente.

En las Escrituras, se nos dice que «hagamos justicia» y caminemos humildemente con Dios (Miqueas 6: 8). La justicia no es solo negativa, una cuestión de juicio, sino también es algo positivo, en que hacemos lo que se debe ante Dios y ante los demás.