III Domingo de Pascua

 

(30 de Abril)

Tercera semana del salterio

 

Los cincuenta días que van desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como un «gran domingo» (S. Atanasio).

El tiempo pascual concluye en el quincuagésimo día, con el Domingo de Pentecostés, conmemorativo de la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Cf. Hch 2, 1-4), de los comienzos de la Iglesia y del inicio de su misión a toda lengua, pueblo y nación.

 

Orar con el Evangelio
 
Delegación de Liturgia y Espiritualidad

 


El Evangelio del Domingo

III Domingo de Pascua
(sotodelamarina.com 27.04.2017)
por Gervasio Portilla García,
Diácono permanente y periodista

 

 

 

 

 

 

Primera lectura: Hch 2, 14. 22-33 (No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio)
Salmo Responsorial:
Sal 15
(Señor, me enseñarás el sendero de la vida)
Segunda lectura: 1 Pe 1, 17-21 (Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo)

Evangelio: Lc 24, 13-35
(Lo reconocieron al partir el pan)

 

    El domingo, el primer día de la semana, es el día de nuestro encuentro con Cristo resucitado en la Eucaristía como aquellos dos discípulos de Emaús; pero no hubieran podido reconocerle en la "fracción del pan" si antes no le hubieran acogido como compañero de camino y no hubieran escuchado su Palabra (Evangelio). Así, en la Misa nos acogemos mutuamente, escuchamos la Palabra de Dios y participamos en la comunión eucarística. Acogiendo a Cristo, con cuya Sangre hemos sido redimidos (2ª Lectura), él nos enseña el sendero de la vida y nos llena de gozo. Y no nos entregará a una muerte eterna sino que resucitaremos con él y nos saciará de alegría perpetua (1ª Lectura y Salmo Responsorial).

 

 


Calendario Litúrgico Pastoral 2016-2017