Servicio diario - 19 de noviembre de 2017


 

聲gelus: Dios no es un maestro intolerante, sino un padre lleno de amor
Anne Kurian

Jornada mundial de los pobres: Pasaporte al para疄o
Anne Kurian

D燰 de los pobres: "No hacer nada malo no es suficiente"
Anne Kurian

El Papa almuerza con 1.500 personas pobres
Anne Kurian

聲gelus: Llamada del Papa para el Oriente Medio
Anne Kurian

Beata Mar燰 Fortunata Viti, 20 de noviembre
Isabel Orellana Vilches


 

 

19/11/2017-13:29
Anne Kurian

聲gelus: Dios no es un maestro intolerante, sino un padre lleno de amor

(ZENIT 19 nov. 2017),- "Dios no es un maestro severo e intolerante, sino un padre lleno de amor, de ternura, de bondad", ha afirmado el Papa Francisco en el 嫕gelus del 19 de noviembre de 2017. "Debemos tener una inmensa confianza en 匜", dijo, advirtiendo contra el miedo que "paraliza" y hace tomar "malas decisiones".

En presencia de 25.000 personas, desde una ventana del palacio apost鏊ico que da a la Plaza San Pedro, el Papa ha invitado a "reflexionar para descubrir cu嫮 es verdaderamente nuestra idea de Dios": "No debemos pensar que es un maestro malo, duro y severo que nos quiere castigar. Si en nosotros hay esta falsa imagen de Dios, entonces nuestra vida no puede ser fecunda, porque viviremos en el miedo y no nos llevar a nada constructivo".

Dios al contrario, tiene "un inter廥 para que no desperdiciemos nuestra vida intilmente" Dios tiene una gran estima por nosotros", ha asegurado el Papa.

Esta es nuestra traducci鏮 completa de las palabras que ha pronunciado al introducir la oraci鏮 mariana.

 

Palabras del Papa antes del 嫕gelus

Queridos hermanos y hermanas, }uenos d燰s!

En este penltimo domingo del a隳 litrgico, el Evangelio nos presenta la par墎ola de los talentos (cf. Mt 25, 14-30). Un hombre, antes de partir de viaje, conf燰 a sus servidores talentos, que en ese tiempo eran monedas de un valor considerable: cinco talentos a un servidor, a otro dos, y uno a otro, segn las capacidades de cada uno. El servidor que ha recibido cinco talentos es emprendedor y los hace crecer ganando otros cinco. El servidor que ha recibido dos acta de la misma manera procur嫕dose otros dos. En revancha, el servidor que ha recibido uno excava un hoyo en el suelo y esconde la moneda de su amo.

Es este mismo sirviente que explica al maestro, a su vuelta, el motivo de su gesto, diciendo: "Se隳r, yo sab燰 que t eres un hombre duro: que siegas donde no sembraste, que recoges donde no has esparcido el grano. He tenido miedo, y fui a ocultar tu talento en la tierra" (vv. 24-25). Este servidor no tiene con su maestro una relaci鏮 de confianza, sino miedo de 幨, y esto le bloquea. El miedo inmoviliza siempre y a menudo hace tomar malas decisiones. El miedo desanima a tomar iniciativas, lleva a refugiarse en soluciones seguras y garant燰s, y as se termina por no hacer nada de bueno. Para avanzar y crecer en el camino de la vida, es necesario no tener miedo sino confianza.

Esta par墎ola nos hace comprender que es importante tener una verdadera idea de Dios. No debemos pensar que es un maestro malo, duro y severo que nos castiga. Si en nosotros hay esta imagen err鏮ea de Dios, nuestra vida no puede ser fecunda porque vivimos en el miedo y este no nos lleva a nada constructivo. Al contrario, el miedo nos paraliza, nos autodestruye. Estamos llamados a reflexionar para descubrir cu嫮 es la verdadera idea que tenemos de Dios. Ya en el Antiguo Testamento, se revela como "Dios tierno y misericordioso, lento a la c鏊era y lleno de amor y de verdad" (Ex 34, 6). Y Jess nos ha mostrado siempre que Dios no es un maestro severo e intolerante, sino un padre lleno de amor, de ternura, de bondad. Por consecuencia podemos y debemos tener una inmensa confianza en 匜.

Jess nos muestra la generosidad y la atenci鏮 del Padre de tantas maneras: por su palabra, por sus gestos, por su acogida de todos, especialmente de los pecadores, de los peque隳s y de los pobres como nos lo recuerda hoy la 1a jornada mundial de los pobres-; tambi幯 por sus advertencias, que revelan su inter廥 para que no arruinemos nuestra vida innecesariamente. De hecho, es una se鎙l de que Dios nos tiene en gran estima: esta conciencia nos ayuda a ser personas responsables en todas nuestras acciones. Por lo tanto la par墎ola de los talentos nos llama a una responsabilidad personal y a una fidelidad que nos da la capacidad de llevarnos a nuevos caminos, sin "enterrar el talento", es decir los dones que Dios nos ha confiado, y de los que nos pide cuentas.

Que la Sant疄ima Virgen interceda por nosotros, para que seamos fieles a la voluntad de Dios haciendo fructificar los talentos que nos ha dado. As seremos tiles para los
dem嫳 y, en el ltimo d燰, seremos acogidos por el Se隳r, que nos invitar a formar parte de su alegr燰.

Traducci鏮 de Zenit, Raquel Anillo

 

 

19/11/2017-11:58
Anne Kurian

Jornada mundial de los pobres: Pasaporte al para疄o

(ZENIT 19 nov. 2017).- "Si a los ojos del mundo [los pobres] tienen poco valor, son ellos quienes abren el camino al cielo, son nuestros "pasaportes para el para疄o"...nuestra verdadera riqueza", ha dicho el Papa Francisco en la misa que ha celebrado el 19 de noviembre de 2017, en la primera jornada mundial de los pobres. "Amar al pobre, ha subrayado, significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales".

El Papa ha presidido la celebraci鏮 en la Bas璱ica de San Pedro, rodeado de miles de personas necesitadas de todo el mundo. En su homil燰, ha arremetido contra la "omisi鏮" o "indiferencia" hacia ellos. "No hacer nada malo no es suficiente...Es volverse hacia el otro lado cuando el hermano est necesitado, es cambiar de cadena cuando una pregunta seria nos molesta, tambi幯 es indignarse ante el mal sin hacer nada. Dios, sin embargo no nos preguntar si nos hemos indignado justamente, sino que nos preguntar si hemos hecho el bien".

"Lo que invertimos en el amor permanece, el resto desaparece", ha recordado antes de insistir: "no busquemos lo superfluo para nosotros, sino el bien para los dem嫳, y nada precioso nos faltar".

 

Homil燰 del Papa Francisco

Tenemos la alegr燰 de partir el pan de la Palabra, y dentro de poco de partir y recibir el Pan Eucar疄tico, que son alimento para el camino de la vida. Todos lo necesitamos, ninguno est excluido, porque todos somos mendigos de lo esencial, del amor de Dios, que nos da el sentido de la vida y una vida sin fin. Por eso hoy tambi幯 tendemos la mano hacia 匜 para recibir sus dones. La par墎ola del Evangelio nos habla precisamente de dones. Nos dice que somos destinatarios de los talentos de Dios, 剃ada cual segn su capacidad (Mt 25,15). En primer lugar debemos reconocer que tenemos talentos, somos 咨alentosos a los ojos de Dios. Por eso nadie puede considerarse intil, ninguno puede creerse tan pobre que no pueda dar algo a los dem嫳. Hemos sido elegidos y bendecidos por Dios, que desea colmarnos de sus dones, mucho m嫳 de lo que un pap o una mam quieren para sus hijos. Y Dios, para el que ningn hijo puede ser descartado, conf燰 a cada uno una misi鏮.

En efecto, como Padre amoroso y exigente que es, nos hace ser responsables. En la par墎ola vemos que cada siervo recibe unos talentos para que los multiplique. Pero, mientras los dos primeros realizan la misi鏮, el tercero no hace fructificar los talentos; restituye s鏊o lo que hab燰 recibido: 俊uve miedo dice, y fui y escond tu talento en la tierra; mira, aqu tienes lo que es tuyo (v. 25). Este siervo recibe como respuesta palabras duras: 俟iervo malo y perezoso (v. 26). 熹u es lo que no le ha gustado al Se隳r de 幨? Para decirlo con una palabra que tal vez ya no se usa mucho y, sin embargo, es muy actual, dir燰: la omisi鏮. Lo que hizo mal fue no haber hecho el bien. Muchas veces nosotros estamos tambi幯 convencidos de no haber hecho nada malo y as nos contentamos, presumiendo de ser buenos y justos. Pero, de esa manera corremos el riesgo de comportarnos como el siervo malvado: tampoco 幨 hizo nada malo, no destruy el talento, sino que lo guard bien bajo tierra. Pero no hacer nada malo no es suficiente, porque Dios no es un revisor que busca billetes sin timbrar, es un Padre que sale a buscar hijos para confiarles sus bienes y sus proyectos (cf. v. 14). Y es triste cuando el Padre del amor no recibe una respuesta de amor generosa de parte de sus hijos, que se limitan a respetar las reglas, a cumplir los mandamientos, como si fueran asalariados en la casa del Padre (cf. Lc 15,17).

El siervo malvado, a pesar del talento recibido del Se隳r, el cual ama compartir y multiplicar los dones, lo ha custodiado celosamente, se ha conformado con preservarlo.

Pero quien se preocupa s鏊o de conservar, de mantener los tesoros del pasado, no es fiel a Dios. En cambio, la par墎ola dice que quien a鎙de nuevos talentos, ese es verdaderamente 剌iel (vv. 21.23), porque tiene la misma mentalidad de Dios y no permanece inm镽il: arriesga por amor, se juega la vida por los dem嫳, no acepta el dejarlo todo como est. S鏊o una cosa deja de lado: su propio beneficio. Esta es la nica omisi鏮 justa.

La omisi鏮 es tambi幯 el mayor pecado contra los pobres. Aqu adopta un nombre preciso: indiferencia. Es decir: 俏o es algo que me concierne, no es mi problema, es culpa de la sociedad. Es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuesti鏮 seria nos molesta, es tambi幯 indignarse ante el mal, pero no hacer nada. Dios, sin embargo, no nos preguntar si nos hemos indignado con raz鏮, sino si hicimos el bien.

Entonces, 盧鏔o podemos complacer al Se隳r de forma concreta? Cuando se quiere agradar a una persona querida, haci幯dole un regalo, por ejemplo, es necesario antes de nada conocer sus gustos, para evitar que el don agrade m嫳 al que lo hace que al que lo recibe. Cuando queremos ofrecer algo al Se隳r, encontramos sus gustos en el Evangelio. Justo despu廥 del pasaje que hemos escuchado hoy, 匜 nos dice: 青ada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m嫳 peque隳s, conmigo lo hicisteis (Mt 25,40). Estos hermanos m嫳 peque隳s, sus predilectos, son el hambriento y el enfermo, el forastero y el encarcelado, el pobre y el abandonado, el que sufre sin ayuda y el necesitado descartado. Sobre sus rostros podemos imaginar impreso su rostro; sobre sus labios, incluso si est嫕 cerrados por el dolor, sus palabras: 亟sto es mi cuerpo (Mt 26,26). En el pobre, Jess llama a la puerta de nuestro coraz鏮 y, sediento, nos pide amor. Cuando vencemos la indiferencia y en el nombre de Jess nos prodigamos por sus hermanos m嫳 peque隳s, somos sus amigos buenos y fieles, con los que 幨 ama estar. Dios lo aprecia mucho, aprecia la actitud que hemos escuchado en la primera Lectura, la de la 匍ujer fuerte que 冠bre sus manos al necesitado y tiende sus brazos al pobre (Pr 31,10.20). Esta es la verdadera fortaleza: no los pu隳s cerrados y los brazos cruzados, sino las manos laboriosas y tendidas hacia los pobres, hacia la carne herida del Se隳r.

Ah, en los pobres, se manifiesta la presencia de Jess, que siendo rico se hizo pobre (cf. 2 Co 8,9). Por eso en ellos, en su debilidad, hay una 剌uerza salvadora. Y si a los ojos del mundo tienen poco valor, son ellos los que nos abren el camino hacia el cielo, son 南uestro pasaporte para el para疄o. Es para nosotros un deber evang幨ico cuidar de ellos, que son nuestra verdadera riqueza, y hacerlo no s鏊o dando pan, sino tambi幯 partiendo con ellos el pan de la Palabra, pues son sus destinatarios m嫳 naturales. Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales.

Y nos har bien acercarnos a quien es m嫳 pobre que nosotros, tocar nuestra vida. Nos har bien, nos recordar lo que verdaderamente cuenta: amar a Dios y al pr鎩imo. S鏊o esto dura para siempre, todo el resto pasa; por eso, lo que invertimos en amor es lo que permanece, el resto desaparece. Hoy podemos preguntarnos: 姪Qu cuenta para m en la vida? 激n qu invierto? 激n la riqueza que pasa, de la que el mundo nunca est satisfecho, o en la riqueza de Dios, que da la vida eterna?. Esta es la elecci鏮 que tenemos delante: vivir para tener en esta tierra o dar para ganar el cielo. Porque para el cielo no vale lo que se tiene, sino lo que se da, y 前l que acumula tesoro para s簏 no se hace 咬ico para con Dios (Lc 12,21). No busquemos lo superfluo para nosotros, sino el bien para los dem嫳, y nada de lo que vale nos faltar. Que el Se隳r, que tiene compasi鏮 de nuestra pobreza y nos reviste de sus talentos, nos d la sabidur燰 de buscar lo que cuenta y el valor de amar, no con palabras sino con hechos.

Librer燰 editorial del Vaticano

 

 

19/11/2017-17:53
Anne Kurian

D燰 de los pobres: "No hacer nada malo no es suficiente"

(ZENIT 19 nov. 2017).- "No hacer mal no es suficiente", ha advertido el Papa Francisco que ha denunciado la tentaci鏮 de "la omisi鏮", de "la indiferencia", en el D燰 Mundial de los Pobres. Celebrando la misa en la Bas璱ica de San Pedro el 19 de noviembre de 2017, ha subrayado: "Esta elecci鏮 est delante de nosotros: vivir para tener en la tierra o dar para ganar el cielo".

El Papa ha presidido una celebraci鏮, rodeado de unos 6.000-7.000 pobres acompa鎙dos por organizaciones caritativas, provenientes de Europa (Italia, Francia, Alemania y Polonia) pero tambi幯 refugiados originarios de otros pa疄es del mundo.

El servicio y las lecturas de la misa han sido aseguradas por los m嫳 pobres: una docena de personas necesitadas, migrantes o personas sin hogar, estaban al servicio del altar: uno de los lectores de la misa era un refugiado sirio, Tony, un franc廥, Serge, de la Asociaci鏮 Fratello de Nantes, ha le獮o la segunda lectura. Un peruano y un brasile隳, estudian en Roma gracias a bolsas de estudio, han le獮o la oraci鏮 universal.

En el Ofertorio, una familia de Tur璯 que vive "en condiciones precarias" y cuya hija de un a隳 padece fibrosis qu疄tica, una enfermedad gen彋ica hereditaria, trajo las ofrendas al Papa.

 

Indignarse con el mal sin hacer nada

"Nadie puede pensar en ser intil, nadie puede decirse a s mismo que es tan pobre como para no poder dar algo a los dem嫳", ha dicho el Papa Francisco en su homil燰: Dios "conf燰 a cada uno una misi鏮....nos responsabiliza".

Y el Papa critica a este respecto "la omisi鏮": "Nosotros tambi幯 a menudo tenemos la idea de no haber hecho nada malo y estamos contentos, presumimos de ser buenos y justos....Pero no hacer nada malo no es suficiente. Porque Dios no es un controlador que busca billetes sin compostar, es un Padre en busca de hijos a quienes confiar sus bienes y sus proyectos".

No es suficiente "respetar las reglas", "cumplir con los mandamientos" ha insistido el Papa exhortando a vencer "la indiferencia". La indiferencia, ha explicado, "es decir: esto no me compete, no es asunto m甐, es culpa de la sociedad". Es volverse de lado cuando el hermano tiene necesidad, es cambiar de cadena cuando una pregunta seria nos molesta, es tambi幯 indignarse ante el mal sin hacer nada".

Dios, ha continuado, "no nos pedir si hemos tenido una justa indignaci鏮, sino si hemos hecho el bien....Amar al pobre significa luchar contra todas las pobrezas, espirituales y materiales".

 

La misma mentalidad que Dios

El cristiano, ha subrayado el Papa, debe tener la "misma mentalidad que Dios": no permanece inm镽il...se arriesga por amor, pone su vida en peligro por los dem嫳, no acepta dejarlo todo como est. 匜 omite solo una cosa: lo que es til para 幨. Esta es la nica omisi鏮 justa".

El Papa ha destacado "lo que verdaderamente cuenta: amar a Dios y al pr鎩imo. Esto solo, dura siempre, lo dem嫳 pasa; de manera que lo que invertimos en el amor permanece, el resto desaparece".

Por lo tanto, ha agregado, "esta elecci鏮 est delante de nosotros: vivir para tener en la tierra o dar para ganar el cielo. Porque para el cielo, no vale lo que tenemos, sino lo que damos, y quien acumula tesoros para s mismo no se enriquece con Dios". "Entonces, no busquemos lo superfluo para nosotros, sino lo bueno para los dem嫳, y no nos faltar nada precioso" ha concluido el Papa.

Al finalizar la celebraci鏮, 1.500 personas pobres deb燰n ser acogidas en la Sala San Pablo VI del Vaticano para participar en una comida con el Papa. Las otras personas deb燰n ser transferidas a comedores, seminarios y colegios cat鏊icos de Roma, para participar tambi幯 en un almuerzo festivo.

Traducido por ZENIT, Raquel Anillo

 

 

19/11/2017-15:51
Anne Kurian

El Papa almuerza con 1.500 personas pobres

(ZENIT 19 nov. 2017).- En la primera "Jornada mundial de los pobres", el 19 de noviembre de 2017, el Papa Francisco ha almorzado con unas 1.500 personas necesitadas, en la sala Pablo VI del Vaticano.

Por la ma鎙na el Papa hab燰 celebrado una misa con ellos en la Bas璱ica de San Pedro. Los pobres originarios de todo el mundo, que han servido en el altar, las lecturas, la procesi鏮 de las ofrendas, fueron honrados durante la celebraci鏮.

Seguido han tenido un encuentro con el Papa en la comida alrededor mesas dispuestas en la gran sala del Vaticano. "、ienvenidos a todos!" les ha dicho el Papa cuando llegaba.

"Prepar幦onos para este momento juntos. Cada uno de nosotros, con el coraz鏮 lleno de buena voluntad y amistad hacia los dem嫳...y dese嫕donos lo mejor los unos a los otros", ha animado.

El Papa ha hecho tambi幯 esta bendici鏮: que el se隳r bendiga esta comida, que bendiga a quienes la han preparado, que nos bendiga a todos, que bendiga los corazones de nuestras familias, nuestros deseos, nuestra vida y que nos de salud y fuerza. Am幯"

El Papa ha dirigido igualmente una bendici鏮 "a todos aquellos que est嫕 en otros comedores en Roma; porque Roma est llena de ellos hoy. Un saludo y un aplauso para ellos desde aqu". Miles de pobres han participado en un almuerzo festivo en comedores, seminarios y colegios cat鏊icos de la Ciudad Eterna.

Traducci鏮 de ZENIT, Raquel Anillo

 

 

19/11/2017-18:15
Anne Kurian

聲gelus: Llamada del Papa para el Oriente Medio

(ZENIT 19 nov. 2017).- El Papa Francisco ha lanzado una nueva llamada por la paz en Oriente Medio y por la estabilidad del L燢ano, en el 嫕gelus que ha presidido en la Plaza San Pedro, este 19 de noviembre de 2017.

Con motivo de la Primera Jornada Mundial de los pobres, el Papa ha recordado "de manera particular a los pueblos que viven una dolorosa pobreza a causa de la guerra y de los conflictos".

"Renuevo a la comunidad internacional una llamada afligida Para comprometer todos los esfuerzos posibles para promover la paz, en particular en Oriente Medio", ha declarado.

El Papa tambi幯 ha dirigido "un pensamiento especial al querido pueblo del L燢ano". "Rezo por la estabilidad del pa疄, de modo que pueda continuar siendo un "mensaje" de respeto y convivencia para toda la regi鏮 y para el mundo entero".

固raducci鏮 de ZENIT, Raquel Anillo

 

 

19/11/2017-08:00
Isabel Orellana Vilches

Beata Mar燰 Fortunata Viti, 20 de noviembre

雨enedictina. Una vida heroica, llena de religiosa belleza. Durante setenta a隳s supo ofrecer a Dios cotidianamente las labores de la vida ordinaria. Sus milagros hicieron que por clamor popular fuera enterrada en la iglesia

Que la santidad no precisa ostentaci鏮 alguna, ni tiene por qu venir acompa鎙da de gestas relevantes lo prueba la vida de muchos insignes seguidores de Cristo. Para el que aspira a alcanzar la mejor morada en el cielo, pasar por este valle de l墔rimas envuelto en el anonimato, oculto en Dios, es contar con uno de los grandes regalos del que ya puede disfrutar en la tierra. A fin de cuentas, vivir eternamente prendido del amor de Dios con absoluta exclusividad entre la pl懅ade de bienaventurados que le aguardan. Llegamos al mundo sin atav甐s de ningn tipo y esa misma desnudez que nos acompa鎙r en la muerte, solo la habr podido cubrir, en el m嫞imo sentido de la expresi鏮, la misericordia divina.

El m廨ito incuestionable de esta beata italiana radica en haber sabido cumplir d燰 a d燰 su misi鏮, con plena fidelidad, en las humildes tareas que le encomendaron, en el silencio del claustro, sin otra aspiraci鏮 que la de ser santa, nico tesoro por el que se entreg en su vida consagrada. Harta proeza, sin duda alguna. Hay un halo de innegable grandeza en haber logrado realizar las dignas labores de hilar, lavar, coser y remendar, que son tan rutinarias, con el gozo y sencillez con que ella lo hizo durante setenta a隳s. Es decir, que sobrenaturaliz lo ordinario, como han hecho otros santos y santas.

Naci en la localidad italiana de Veroli, regi鏮 del Lazio, el 10 de febrero de 1827. Su hogar estaba regido por un padre que no era precisamente un dechado de virtudes. La ludopat燰 y el alcohol hundieron el negocio de Luigi Viti, un pr鏀pero comerciante, y arruin la vida de su esposa Anna Bono y de sus nueve hijos. Anna Felicia fue la tercera de los hermanos. A los 14 a隳s perdi a su madre su coraz鏮 no hab燰 resistido tanta desdicha y claudic cuando ten燰 36 a隳s de edad y ella debi sustituirla en el cuidado de la numerosa prole. La situaci鏮 era de grave carencia en todos los 嫥bitos, una dif獳il coyuntura creada por los vicios de su padre. Para contrarrestar tanta miseria y el hambre que padec燰n, ya que su progenitor continuaba atrapado en sus adicciones, Anna Felicia trabaj como empleada dom廥tica al servicio de una familia de Monte San Giovanni Campano. En ese momento su trabajo era pr塶ticamente la nica v燰 de ingresos que entraba en el hogar. Y este fue el escenario de su vida hasta los 24 a隳s.

Se le present la ocasi鏮 de desposarse con un ciudadano de Alatri, que la cortej y que le ofreci un futuro esperanzador ya que pose燰 cuantiosos bienes, pero la generosa joven so鎙ba con la vida religiosa y lo rechaz. Tantos sufrimientos hab燰n acrisolado su amor a Cristo y con 匜 hab燰 sido capaz de rogar diariamente la bendici鏮 de su padre, a quien besaba respetuosamente las manos sin censurar en su coraz鏮 a ese despojo humano, en el que se hab燰 convertido, apresado por las flaquezas, y dominado por su mal car塶ter.

El 21 de marzo de 1851, a la edad de 24 a隳s, cuando vio que sus hermanos estaban bien encaminados, Anna Felicia ingres con las benedictinas en el monasterio de Santa Mar燰, de Veroli. Al profesar tom el nombre de Mar燰 Fortunata. Las penosas circunstancias que marcaron el periodo anterior de su vida le impidieron formarse adecuadamente. De modo que al ingresar en el convento era una completa iletrada. No pudiendo ocuparse de tareas litrgicas en el coro, fue destinada a realizar labores dom廥ticas que llevaba a cabo con el firme anhelo de conquistar la santidad. Fue la resoluci鏮 que le condujo al convento y as lo expres al llegar: 叛uiero hacerme santa . Era una mujer de palabra, porque es f塶il comprometerse verbalmente, pero hay que demostrar la autenticidad de lo expresado cada segundo del d燰. Lo dice el refr嫕: 削el dicho al hecho hay gran trecho. Ella no olvid nunca el objetivo que se hab燰 trazado.

Viviendo heroicamente el 卻ra et labora benedictino, iniciaba la jornada en las primeras horas de la madrugada para realizar cada d燰 y con el mismo marco, sin abandonar jam嫳 la clausura, las rutinarias tareas que ten燰 encomendadas. En su entorno ignoraban la aridez que padec燰 esta humilde religiosa, obediente, amable, servicial, sencilla y caritativa. Con una intensa vida de oraci鏮 y silencio, Mar燰 Fortunata se postraba ante el Sant疄imo Sacramento, al que ten燰 gran devoci鏮, dando ejemplo de fidelidad y entrega. Fue agraciada con los dones de milagros y de profec燰. Dejaba traslucir la ternura de Dios que se derrama sobre sus dilectos hijos, alumbrando ese camino que recorren los que han encarnado en su vida las bienaventuranzas: desprendimiento, limpieza de coraz鏮, inocencia, mansedumbre, etc.

Dios no quiso que quien hab燰 pasado m嫳 de setenta a隳s en el anonimato, yaciera oculta en la sepultura comn de la clausura en la que fue enterrada, sin ningn honor y con cierta precipitaci鏮, al advertir su muerte acaecida el 20 de noviembre de 1922 cuando contaba con 95 a隳s. Hab燰 llegado a tan avanzada edad aquejada por el reumatismo, y apresada en su lecho con ceguera, sordera y par嫮isis. Como los milagros comenzaron a producirse ante la tumba, trece a隳s m嫳 tarde sus restos tuvieron que ser extra獮os y enterrados en la iglesia, a demanda del clamor popular. El 8 de octubre de 1967 fue beatificada por Pablo VI quien ensalz su edificante vida de perfecci鏮.