Opinión
05/02/2026
Clericalismo, inmigración y paternidad responsable
Gonzalo Pérez Boccherini Stampa

Un sacerdote tiene que educar la conciencia de los padres para que sean generosos a la hora de tener hijos, pero no debe señalarles el número de hijos que deben tener. Esto nadie lo pone en duda. ¿Pero debe un sacerdote decir a los “padres de la patria” (como antes se llamaba a los gobernantes) cuántos hijos han de tener (en su país), propios o adoptados (inmigrantes)? Creo que tampoco. La función del ministerio sacerdotal es análogamente iluminar las conciencias de los políticos para que sean generosos y acogedores en lo que respecta a sus habitantes, incluyendo los que vienen de fuera, pero no cómo regularizar el hogar común.
No entro en si está bien o mal la actual regularización de inmigrantes (soy sacerdote y me lo aplico, lo de no entrar en la cuestión concreta …). Pero quiero argumentar que en la Iglesia cada uno tienen su función. Este tema me recuerda la famosa frase del teólogo de la Escuela de Salamanca Francisco de Vitoria: “Si el Papa dijera que algún acto de administración no convenia al gobierno de lo temporal no habría que hacerle caso, porque el juzgar de estas cosas toca al Rey, no al Papa, y aunque fuera cierto lo que éste dice está fuera de su autoridad”.
¿Es que la Iglesia no puede hablar de todo? Claro que sí. Pero creo que estamos fallando en el método. Me llama la atención el desconcierto de la fe de los sencillos ante este debate eclesial. Creo que los sacerdotes anulamos a los laicos en esto. Si creyéremos más que el Espíritu Santo les asiste en la aplicación de la doctrina social de la Iglesia, nos ahorraríamos polémicas como esta entre políticos católicos y obispos, y entre obispos entre sí, que no hacen bien.
En tiempos de sinodalidad hemos de dejar su espacio a los seglares. Ellos conocen mejor cómo hacer estas cosas. Cuando ellos hablan, también su voz es la de la Iglesia. Y animarles a soñar con un laicado protagonista en sus áreas de competencia, y cuanto más asociados mejor.