Diócesis
El obispo Arturo Ros promueve la renovación de La Bien Aparecida y Santo Toribio ante el Jubileo Lebaniego de 2028, con proyectos evangelizadores y un laboratorio internacional de turismo religioso
19/02/26
Poco más de dos años han pasado desde que monseñor Arturo Pablo Ros Murgadas tomara posesión en la diócesis de Santander y ya se van percibiendo los primeros frutos de su proyecto de revitalización pastoral de esa diócesis del norte de España.
- Santuario de Nuestra Señora la Bien Aparecida
- Finalidad de la "Fundación Reina de la Montaña"
- Santuario de Santo Toribio de Liébana
- Hermanos de la Orden de San Francisco
El obispo Arturo Pablo Ros Murgadas
en la constitución de la Fundación “Reina de la Montaña”.
Santuario de Nuestra Señora la Bien Aparecida
El pasado martes se firmó en el obispado de Santander la constitución de la Fundación “Reina de la Montaña”, un proyecto que tiene que como finalidad potenciar el Santuario de Nuestra Señora la Bien Aparecida, patrona de la diócesis de Santander y de la Comunidad Autónoma de Cantabria.
Promovida por la diócesis, en el patronato de esta Fundación está presente la Comunidad de los Trinitarios de la Bien Aparecida, con el religioso trinitario Vicente Basterra al frente.
Finalidad de la "Fundación Reina de la Montaña"
La Fundación, que lleva el precioso nombre de “Reina de la Montaña”, tiene como fin revitalizar el conjunto del Santuario y edificios anejos, así como una serie de proyectos de carácter evangelizador, cultural y social, además de las actuaciones de conservación y mantenimiento de las instalaciones y edificios anexos al santuario que conduzcan, al tiempo, a una transformación integral de este icónico entorno de esa región.
En su plan de actuación, además, figura la puesta en marcha de un laboratorio digital internacional donde se va a trabajar en el estudio del turismo religioso a nivel mundial, una novedosa idea con un amplio campo de actuación, en la que ya se trabaja y que se pretende implantar en otros países.
El obispo de Santander ha destacado que esta firma “supone un descanso y un suspiro después de mucho trabajo y de mucho tiempo. Se ha preparado este momento con mucha intensidad y con muchas horas de reflexión, y supone un camino nuevo que comenzamos hoy para que este lugar tenga el esplendor que todos deseamos”.
Santuario de Santo Toribio de Liébana
A esta iniciativa se suma otra de no menor relevancia en el otro polo geográfico de fecundidad apostólica de la diócesis, la llegada de una nueva Comunidad de guardianes al Santuario de Santo Toribio de Liébana, lugar en el que se conserva el mayor trozo de la cruz de Cristo, Lignum Crucis, traído allí en el período del replegamiento de los cristianos en la península en el norte tras la invasión musulmana.
Un monasterio emblemático para la historia cultural de la cristiandad entre otras razones por que fue donde vivió el monje Beato de Liébana, autor de una de las joyas de la cultura medieval, los “Comentarios al Libro del Apocalipsis”, y quien luchó contra la herejía del adopcionismo hispánico, es decir, contra el arzobispo de Toledo, Elipando.
Hermanos de la Orden de San Francisco
Una vez que los franciscanos de la Provincia de Aránzazu dejaran el Santuario, les han sustituido otros hermanos de religión, pero en este caso de Méjico. Se trata de los hermanos de la Orden de San Francisco, Jesús Rodríguez, sacristán mayor; Rafael Riso, padre guardián y párroco; y Felipe Álvarez, ecónomo y también párroco. Son los nuevos guardianes de la reliquia, el Lignum Crucis, los restos, dicen, de la cruz de madera en la que murió Jesucristo y que fue rescatada en Jerusalén alrededor del siglo IV.
Religiosos que han comenzado a preparar, junto con la diócesis, el próximo Año Jubilar Lebaniego de 2028 y que, además, están atendiendo una docena de pueblos de la comarca de Liébana. La presencia de los religiosos con su hábito está revolucionando una zona que es uno de los focos turísticos más visitados de Cantabria, entre otras razones por su naturaleza, por su patrimonio y por su microclima.
La iniciativa del Camino Santo Lebaniego, que se potenció en el anterior Jubileo, ya está dando sus frutos con una afluencia constante de peregrinos, que son atendidos espiritualmente por estos religiosos mejicanos.
Santuario de Nuestra Señora la Bien Aparecida.
Foto: Diócesis de Santander