Conferencia Episcopal

 

Jorge, seminarista de Cuenca: "Retiros como Effetá hacen mucho bien, pero no se puede reducir todo al emotivismo"

 

La Conferencia Episcopal presenta los datos en el Día del Seminario: aumenta el número total de seminaristas hasta los 1.066, 30 más que el curso pasado

 

 

 

18/03/26 | Marta Santín, X


 

 

 

La vocación sacerdotal sigue abriéndose camino entre los jóvenes españoles en medio de un contexto cultural complejo y, en muchos casos, alejado de la fe. Así lo han puesto de manifiesto este martes los responsables de la Conferencia Episcopal durante la presentación de la campaña del Día del Seminario, que este año lleva por lema "Deja tus redes y sígueme" y apuesta por nuevos lenguajes para acercar la llamada al sacerdocio a las nuevas generaciones.

 

 

 

  1. Una web para hablar el lenguaje de los jóvenes
  2. “Lo que realmente forma son las relaciones”
  3. Jorge Mora: “Me enamoré del Señor en la adoración eucarística”
  4. Effetá y cenas Alpha
  5. Daniel Matanzas: “Somos preguntas andantes”
  6. El reto de formar integralmente
  7. Asegurar comunidades formativas sólidas

 

 

 


Jorge Mora, Florentino Pérez y Daniel Matanzas
en la presentación de la campaña.

 

 

 

El acto ha estado marcado por los testimonios de dos jóvenes seminaristas de Cuenca, Jorge Mora y Daniel Matanzas, que han compartido con emoción y sencillez el camino que les llevó a descubrir su vocación. Sus historias, distintas pero atravesadas por una misma inquietud interior, han servido para poner rostro a unas cifras que reflejan una ligera recuperación: el número total de seminaristas en España se sitúa en 1.066, 30 más que el curso pasado.

Sin embargo, el crecimiento convive con una realidad más compleja: este curso han ingresado 18 nuevos seminaristas menos que el anterior. Un dato que, según explicó el director del Secretariado de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, Florentino Pérez, apunta a un proceso de discernimiento más cuidado y profundo.

“Hay menos abandono. El discernimiento está mejor hecho y el seminarista descubre que la vocación sacerdotal no es solo que Dios quiera algo para él, sino también lo que él quiere para su vida”, subrayó.

 

Una web para hablar el lenguaje de los jóvenes

Como parte de la campaña, se ha puesto en marcha la web 4pm.es, que reúne materiales y recursos para parroquias, seminarios y centros educativos. El nombre remite a un pasaje del Evangelio de san Juan: «Eran como las cuatro de la tarde» (Jn 1,39), el momento en que los primeros discípulos comenzaron a seguir a Jesús.

El proyecto seleccionado de entre todas las diócesis para desarrollar esta iniciativa ha sido el del seminario de Cuenca, cuyos seminaristas han participado activamente en la campaña y protagonizan algunos de sus contenidos. La elección no es casual: en esta diócesis, con una marcada realidad rural, el seminario se ha convertido en un punto de referencia cercano para los jóvenes.

 

“Lo que realmente forma son las relaciones”

Actualmente, el seminario de Cuenca cuenta con 14 seminaristas y recientemente se ha incorporado la diócesis de Albacete, con cinco más, en una apuesta por fortalecer las comunidades formativas.

“Lo que realmente forma son las relaciones”, explicó Florentino Pérez, en línea con las indicaciones del Dicasterio para el Clero. “Por eso se está impulsando la unión de seminarios, para crear comunidades suficientemente grandes que ayuden a formar hombres maduros”.

 

 

 


Jorge Mora en la página web 4pm.es.

 

 

 

Jorge Mora: “Me enamoré del Señor en la adoración eucarística”

Jorge Mora tiene 19 años y una claridad poco habitual en alguien de su edad. Entró en el Seminario Menor con apenas 13 años, tras haber estudiado en un instituto público donde la mayoría de sus compañeros se declaraban ateos. Proviene de una familia numerosa y cristiana.

“Mediante la adoración eucarística me enamoré del Señor”, relató con sencillez. Para él, ese encuentro personal fue determinante, pero también lo fue la experiencia cotidiana de su entorno. “Veo a mis compañeros, a muchos sin alegría, incluso a profesores. Hay gente que no es feliz”, afirmó.

Esa constatación le llevó a descubrir el sentido de su vocación: “El papel del sacerdote es dar un mensaje de esperanza”. En una provincia como Cuenca, donde la dispersión geográfica y la escasez de recursos marcan la vida de muchos pueblos, Jorge lo tiene claro: “Tenemos pocas cosas, pero tenemos cura”.

 

Effetá y cenas Alpha

Su testimonio destila entusiasmo, pero también realismo. Conoce bien el papel de la emoción en la vida espiritual, especialmente entre los jóvenes, pero advierte de sus límites. “Sabemos el papel de la emoción, pero no es todo. Hemos participado en retiros como Effetá o en cenas Alpha, y hacen muchísimo bien a la Iglesia, pero no se puede reducir todo al emotivismo”.

Para Jorge, la clave está en ir más allá de la experiencia puntual: “El consuelo viene de Dios, pero hay que dar a conocer al Dios de los consuelos”. Su mirada apunta a una fe que se construye en lo cotidiano, en el compromiso y en la perseverancia.

 

Daniel Matanzas: “Somos preguntas andantes”

La historia de Daniel Matanzas tiene también su origen en la adolescencia. “Con 13 años dije que me quería meter al seminario”, recordó. La reacción de sus padres fue prudente: “Me dijeron que lo pensara, que si era de Dios saldría adelante”.

En su caso, la vocación surgió como respuesta a una inquietud profunda: “Tenía una sed interior que no sabía cómo orientar. Te preguntas quién eres y para quién eres”. Esa búsqueda, lejos de resolverse de inmediato, se convirtió en un camino de descubrimiento.

“Los seminaristas somos como preguntas andantes”, afirmó. Una expresión que resume bien su experiencia y la de muchos jóvenes que se plantean el sacerdocio. Más que certezas inmediatas, lo que encuentran es un proceso en el que la vida se va aclarando poco a poco.

Daniel también quiso desmontar una imagen idealizada de la vocación. “No es perfecta. Hay momentos en los que estás en un lado y en otro. Pero al final te rindes a Dios”, explicó. Una rendición que no implica pasividad, sino confianza.

Preguntado sobre la película "Los Domingos", comentó que puede ayudar a comprender la dimensión real de la llamada: “Te hace ver que es una decisión real, con dificultades sobre uno mismo”. Una experiencia que conecta con la idea de que la vocación no es una huida, sino un compromiso concreto con la realidad.

 

 

 


Nueva página web inaugurada por la
Conferencia Episcopal Española
4pm.es para ahondar en el tema de la vocación.

 

 

 

El reto de formar integralmente

Más allá de los testimonios, la Conferencia Episcopal quiso poner el foco en los desafíos actuales de los seminarios. “El gran reto es formar integralmente”, señaló Florentino Pérez. No se trata solo de una formación académica o espiritual, sino de acompañar a los futuros sacerdotes en todas las dimensiones de su vida.

En este sentido, se están impulsando iniciativas que permitan a los seminaristas tener contacto directo con la realidad, especialmente con los jóvenes. “Hay seminarios que envían a sus alumnos a campos de trabajo o a proyectos de liderazgo”, explicó.

En Cuenca, esta cercanía se vive de manera especial. “Allí donde hay una actividad de jóvenes, el seminario está presente”, contaron Jorge y Daniel. Campamentos, encuentros vocacionales, actividades parroquiales… todo forma parte de una estrategia que busca romper la distancia y mostrar que el seminario no es un lugar ajeno.

“Queremos que la gente nos conozca, que vea que somos personas normales”, señalaron. De ese contacto nace, muchas veces, la pregunta decisiva: “¿Y yo por qué no soy sacerdote?”.

 

Asegurar comunidades formativas sólidas

La realidad de los seminarios en España se sitúa en un contexto europeo en el que Italia aparece como el país más similar en cuanto a número y estructura. En este escenario, la Iglesia española busca adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia de la vocación.

La actualización de los seminarios, en línea con la Ratio Fundamentalis, cuenta con el impulso de responsables como Jesús Vidal, confirmado recientemente en su labor de acompañamiento. El objetivo es claro: asegurar comunidades formativas sólidas y capaces de responder a los desafíos actuales.

Mientras tanto, historias como las de Jorge Mora y Daniel Matanzas ponen rostro a una realidad que, más allá de las cifras, sigue siendo profundamente humana. Jóvenes que, en medio de dudas y búsquedas, descubren una llamada que les invita a entregar su vida.