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Los sacerdotes de la archidiócesis de Detroit estarán ‘fichados’ por huella dactilar

 

Se trata de una nueva medida adoptada por el arzobispo Edward J. Weisenburger para luchar contra los abusos

 

 

 

22/03/26 | Javier Arias, X


 

 

 

  1. Fichados por huella dactilar
  2. Formación específica a los seminaristas
  3. Cooperación con la justicia y denuncia activa

 

 

 


Arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger.

 

 

 

El arzobispo de Detroit, Edward J. Weisenburger, ha publicado una extensa carta pastoral en la que reconoce el impacto devastador de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y presenta un paquete novedoso de medidas concretas destinadas a reforzar la protección de menores y adultos vulnerables, así como la rendición de cuentas dentro de la archidiócesis.

En el documento, el prelado pide perdón a las víctimas y admite que “las palabras no pueden sanar el daño causado”, subrayando la necesidad de combinar ese reconocimiento con acciones tangibles. La carta llega tras un año en el cargo y en el contexto de una revisión histórica de archivos que se remonta a la década de 1920.

 

Fichados por huella dactilar

La parte final del texto se centra en una serie de reformas prácticas que marcan la hoja de ruta de esta archidiócesis estadounidense. Entre ellas destaca la implantación de un sistema obligatorio de toma de huellas dactilares para todo el personal —clero, empleados, educadores y voluntarios que trabajen con menores—. Según el arzobispo, esta medida permitirá no solo verificar antecedentes, sino también recibir alertas automáticas ante posibles detenciones futuras, reforzando así la vigilancia continua.

Otra de las decisiones clave es el refuerzo del acompañamiento a las víctimas. La archidiócesis de Detroit ha ampliado los fondos destinados a atención psicológica y psiquiátrica y ha separado formalmente las funciones de investigación y asistencia. Esta última pasa a depender de Cáritas Católica del Sureste de Michigan, con el objetivo de garantizar una atención más independiente y centrada en la persona.

 

Formación específica a los seminaristas

En el ámbito formativo, Weisenburger ha ordenado la creación de un seminario anual obligatorio sobre abusos clericales en el Seminario Mayor del Sagrado Corazón de Detroit. Este programa buscará que los futuros sacerdotes conozcan en profundidad la crisis de abusos, las normas vigentes y las responsabilidades asociadas a la protección de menores.

La carta también introduce medidas de control a largo plazo, como la supervisión permanente de clérigos apartados del ministerio. Para ello, se designarán responsables específicos encargados de vigilar el cumplimiento de las restricciones impuestas y coordinarse con las autoridades civiles cuando sea necesario.

 

Cooperación con la justicia y denuncia activa

El arzobispo insiste además en una política de colaboración total con las autoridades civiles, destacando que cualquier denuncia se comunica inmediatamente a la Fiscalía y que la Iglesia no inicia procesos canónicos sin autorización previa, para no interferir en investigaciones penales.

Finalmente, hace un llamamiento explícito a la denuncia de cualquier caso de abuso, independientemente de cuándo haya ocurrido, reconociendo el papel clave de las víctimas en impulsar las reformas actuales.

Estas nuevas medidas adoptadas por el arzobispo de Detroit han sido apoyadas por el sacerdote alemán jesuita Hans Zollner, una de las voces dentro de la Iglesia que más ha investigado sobre cómo tratar los casos de pederastia.