Tribunas
04/05/2026
¿Cuántas parroquias se van a cerrar en España?
José Francisco Serrano Oceja
En el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal que de repente ha aparecido en la web de la Conferencia Episcopal Española -qué nostalgia de aquellos años en los que se presentaba a bombo y platillo- se plantean cuestiones interesantes y de fondo.
Al margen del diagnóstico de la sociedad española, de clara factura “Arguellana”, y de algunas propuestas como ese Congreso de la Iglesia, ¿toda?, ¿de verdad?, en España en 2030, se presenta una detallada radiografía de la estructura parroquial de la Iglesia en España.
Leemos en el texto que, en el conjunto de las 70 diócesis, hay en torno a 23.000 pilas bautismales. 22.921 parroquias en 8.131 municipios y 3.719 entidades locales menores. 6.815 municipios tienen menos de 5.000 habitantes (la mayoría menos de 1.000 habitantes). “La gran mayoría de las entidades locales menores tienen menos de 100 habitantes”, afirman.
“Además de los 23.700, - ¿700 más que en el anterior párrafo? - templos parroquiales, hay en España 1.400 monasterios y santuarios, y centenares de templos no parroquiales vinculados mayoritariamente a instituciones de la vida consagrada, donde se convoca el domingo a la eucaristía”, añaden.
A partir de ahí, se plantean las siguientes preguntas:
“En las ciudades, además, hay un contraste grande de horarios y celebraciones según barrios. ¿Qué significado tiene hoy lo territorial?, ¿cómo concretar el «territorio existencial» del que habla el «Documento final» del Sínodo?, ¿cuántas pilas bautismales somos capaces de mantener en cada diócesis?, ¿cuántas mesas que convoquen a la eucaristía el domingo?”.
Que conste, de partida, que la reflexión sobre lo territorial y el concepto de “territorio existencial” me parece oportunísimo, concepto este de “territorio existencial que me apunto para mi movida vida. No sólo es pertinente por los fenómenos contemporáneos de movilidad, sino por lo referido a las comunidades que no se atienen a la estructura parroquial, por ejemplo las nuevas comunidades y realidades y movimientos apostólicos.
¿O acaso no representan en sí mimas estas formas de articulación de la comunidad una expresión de los “territorios existenciales” de la vida de los cristianos?
Siempre he pensado, siguiendo al Papa Francisco, que lo que se tendría que hacer es facilitar, dentro del cumplimiento de las normas básicas, que son garantías, la vida sacramental de los fieles. Es decir, la estructura al servicio de los fieles y no los fieles al servicio del mantenimiento de la estructura.
De momento no voy a hablar de la España vaciada. Lo dejo para otro momento.
En síntesis, oportunísima esta reflexión que plantean los obispos.
José Francisco Serrano Oceja