Tribunas

Los obispos de Andalucía hacen política… de la buena

 

 

José Francisco Serrano Oceja


Obispos Andalucía.
Foto: Odisur.

 

 

 

 

He leído con detenimiento el comunicado que los obispos de Andalucía, del sur de España, han hecho público con motivo de las próximas elecciones generales.

Un prolijo texto bien argumentado que puede ayudar a conformar la conciencia del voto de los andaluces en unos comicios que van a ser determinantes, no sólo para Andalucía.

Lo primero que hay que destacar es el hecho de que los obispos de esa región hayan elaborado este comunicado de criterios claros y distintos. No en todas las Comunidades Autónomas en las que ha habido elecciones los obispos han actuado así.

Hay quien pueda decir que los prelados, con este texto, se convierten en actores políticos. Bueno, de un concepto amplio y moral de la política sí. Del mismo concepto de política que tenían, por ejemplo, san Agustín y santo Tomás de Aquino.

A este respecto recomiendo la reciente publicación del número de “Cuadernos CEU-CEFAS”, 15, primavera de 2026, dedicado a “Cristianismo y política”.

El artículo del profesor Miguel Ángel Belmonte “Resonancias agustinianas en la sabiduría política de Santo Tomás de Aquino”, además de oportuno en este tiempo agustiniano, plantea una serie de cuestiones que no se deben olvidar, como hacen los obispos andaluces, en lo que supone de perspectiva de la propuesta cristiana.

Como señala el autor del artículo, “San Agustín, en el fondo, se puede decir que es más “aristotélico” en su pensamiento político que el propio Santo Tomas porque está mucho más arraigado en las contingencias políticas reales tal como se iban sucediendo, mientras que en Santo Tomás encontramos pocos ecos de los vaivenes políticos y más interés por los principios”.

Hay un párrafo inicial de los obispos que se debe destacar: “Pedimos a los políticos que no se instrumentalicen aspectos de la vida religiosa con fines partidistas o ideológicos y a los políticos católicos que no se inhiban de su identidad en la responsabilidad pública. Se hace necesario, también, superar la polarización en favor de la convivencia y la cooperación, así como promover el respeto a la verdad”, afirman los obispos”.

Por último, y en concreto, he aquí el meollo del comunicado:

“Estos principios implican la defensa de la dignidad de toda persona; el respeto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural; el reconocimiento y apoyo a la familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, y abierta a la vida; el derecho a la vivienda;  el respeto al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, así como a la libertad religiosa, los valores espirituales y la objeción de conciencia; la atención preferente a los más vulnerables — jóvenes, ancianos, desempleados, personas con empleo precario y enfermos—; la ayuda al drogodependiente, favoreciendo su rehabilitación y poniendo todos los medios para la erradicación de las drogas; el cuidado de la creación; la promoción del bien común y la justicia social; y especialmente, dado el contexto actual y salvando el derecho de los Estados a regular sus flujos migratorios, la acogida al inmigrante, como exigencia del respeto a la dignidad de toda persona humana y sus derechos”.

 

 

José Francisco Serrano Oceja