Familia

 

El arzobispo de Valencia reflexiona sobre los 45 años del Instituto Pontificio JPII en la festividad de su patrona, la Virgen de Fátima

 

En Roma, el mismo Instituto celebra una jornada para conmemorar el décimo aniversario de Amoris laetitia y el sesenta de Gaudium et spes

 

 

 

13/05/26 | M. S.


 

 

 

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha invitado a “abrir un horizonte” en la reflexión moral y pastoral sobre la familia que tenga en cuenta “la riqueza de la experiencia humana”, durante los actos conmemorativos del 45 aniversario de la sección valenciana del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, celebrados en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

 

 

 

  1. Evolución cultural y eclesial desde la fundación del Instituto
  2. Ofrecer a los jóvenes “algo más profundo”
  3. “Devolver a la maternidad toda su dignidad”
  4. Roma: una llamada a renovar el anuncio del Evangelio
  5. Cultura de cada época
  6. Fidelidad a la Revelación

 

 

 


José Manuel Pagán, Enrique Benavent y Claudia Leal.
Foto: UCV.

 

 

 

El acto tuvo lugar en Valencia mientras, de forma paralela, en Roma, la sede central del mismo Instituto organizaba una jornada internacional de estudio con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia y del sesenta aniversario de la constitución pastoral Gaudium et spes.

 

Evolución cultural y eclesial desde la fundación del Instituto

La conmemoración en Valencia reunió a profesores, alumnos y responsables académicos y eclesiales vinculados al Instituto Pontificio Juan Pablo II, en una jornada marcada por la reflexión sobre la familia, el matrimonio y los desafíos pastorales contemporáneos.

Durante su intervención en Valencia, el obispo Benavent gran canciller de la Universidad Católica de Valencia (UCV), ha invitado a “abrir un horizonte que tenga en cuenta toda la riqueza de lo que es la experiencia humana” en la reflexión moral y pastoral de la Iglesia.

El acto, organizado por la sección extraurbana del PITJP II en Valencia, ha servido también para poner de relieve la evolución del contexto cultural y eclesial desde la fundación del Instituto. Benavent recordó que, hace 45 años, “la situación de los jóvenes en Europa y en la Iglesia” era muy distinta a la actual, y valoró las nuevas orientaciones y aportaciones que enriquecen la reflexión académica, moral y pastoral.

En su intervención, el arzobispo ha subrayado la importancia de integrar en esa reflexión realidades concretas como la paternidad, la maternidad, la familia y la transmisión de la fe, desde una mirada pastoral marcada por la cercanía, el acompañamiento y la responsabilidad hacia las comunidades cristianas.

El prelado valenciano señaló que uno de los grandes retos actuales consiste en anunciar la propuesta cristiana de la familia “de una manera comprensible y cercana”, especialmente entre los jóvenes. En este sentido, insistió en la necesidad de una pastoral que no se limite únicamente a transmitir contenidos doctrinales, sino que también sea capaz de comprender las situaciones concretas de las personas.

 

 

 


Mons. Armando Matteo.

 

 

 

Ofrecer a los jóvenes “algo más profundo”

Por su parte, el rector de la Universidad Católica de Valencia, José Manuel Pagán, ha intervenido en el acto animando a la Universidad y al Instituto a ofrecer a los jóvenes “algo más profundo que respuestas rápidas o simples condenas” ante las incertidumbres que viven en torno al amor, la libertad, la identidad, la sexualidad, la apertura a la vida y el compromiso.

Pagán ha advertido de que estas inquietudes revelan una cuestión de fondo: “la dificultad para comprender quién es el hombre y cuál es el significado de su existencia”.

Evocando a san Pedro, ha pedido a los profesores ser capaces de “dar razón de la esperanza” con “delicadeza y respeto”, uniendo rigor intelectual y cercanía humana, claridad doctrinal y misericordia. En este sentido, ha subrayado la necesidad de acompañar las preguntas de los jóvenes y ayudarles a descubrir “la verdad de la persona” y la belleza del amor humano.

También ha advertido de que muchos jóvenes no rechazan el amor fiel, sino que “dudan de su propia capacidad para sostenerlo” en un contexto cultural marcado por la fragilidad de los vínculos. Frente a ello, ha defendido la importancia de testimonios creíbles que muestren que la fidelidad “no es una prisión de la libertad, sino una forma madura y bella de realizarla”.

Por su parte, el vicepresidente de la sección extraurbana del PITJP II en Valencia, José Manuel Hernández, ha puesto en valor el papel de las ciencias humanas frente a lo que ha definido como una “reducción epistémica” de la educación actual.

Añadió además que “la preocupación del Instituto Juan Pablo siempre ha sido aportar al estudiante esas ideas de comprensión con la finalidad de que él capte el misterio originario que Dios ha puesto en el ser humano y que se desenvuelve en el matrimonio y la familia. Ciertamente, semejante preocupación quedaría frustrada si no contáramos con las ciencias humanas”.

 

“Devolver a la maternidad toda su dignidad”

La lección magistral ha sido impartida por la profesora de la sede central del PITJP II, Claudia Leal, quien ha reflexionado sobre “la maternidad como patrimonio social y espiritual”, subrayando la necesidad de superar una visión exclusivamente privada o biográfica de esta realidad.

Leal ha defendido que la experiencia materna sostiene la vida común e interpela a la comunidad moral, política y espiritual, y ha insistido en la necesidad de integrarla en un lenguaje común “que trascienda lo privado y lo personal”.

En su intervención ha abordado también los cambios culturales en torno a la maternidad y la paternidad en las sociedades occidentales, advirtiendo de que los hijos no pueden entenderse como prolongación de los deseos o proyectos personales de los adultos. En este sentido, ha afirmado que la experiencia parental constituye “un ejercicio ético y espiritual” basado en la acogida, el cuidado y el reconocimiento del otro.

Finalmente, ha subrayado que la maternidad y la paternidad no deben verse como cargas sociales, sino como “una esperanza que la fortalece y la renueva”, reclamando políticas, iniciativas formativas y una pastoral que acompañen con cercanía y escucha, devolviendo a la maternidad “toda su dignidad” como patrimonio común.

 

 

 


El arzobispo de Valencia reflexiona sobre
los 45 años del Instituto Pontificio JPII
en la festividad de su patrona, la Virgen de Fátima.

Foto: UCV

 

 

 

Roma: una llamada a renovar el anuncio del Evangelio

En paralelo, el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia y la Academia Internacional para la Espiritualidad Conyugal han organizado en Roma una jornada de estudio dedicada a la profundización de la teología del matrimonio y de la familia desde una perspectiva teológica y canónica.

El encuentro se ha celebrado en el marco del décimo aniversario de Amoris laetitia y del sesenta aniversario de Gaudium et spes, dos textos clave del Magisterio reciente de la Iglesia.

El acto ha sido inaugurado con un mensaje de monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

 

Cultura de cada época

Matteo ha recordado que «las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy» expresan la sensibilidad que recorre Gaudium et spes, subrayando la necesidad de una atención “central y necesaria” a la cultura de cada época.

Ha afirmado que los cristianos están llamados a “repensar constantemente el anuncio del Evangelio” mediante un estilo auténticamente pastoral, capaz de hacer el mensaje “atractivo” y deseable, llevando a “Jesús a todos” y, al mismo tiempo, “todos a Jesús”.

En su reflexión ha insistido en que, en cada época, “la simpatía, la empatía y la sintonía siempre hay que conquistarlas”.

 

 

 


45 años del Instituto Pontificio JPII
en la festividad de su patrona, la Virgen de Fátima.

Foto: UCV

 

 

 

Fidelidad a la Revelación

Matteo ha subrayado además que el matrimonio y la familia, recogidos de forma central en Amoris laetitia, exigen que “la atención al destinatario” sea tan importante como “la fidelidad a la Revelación”.

Así mismo, ha recordado que el Concilio Vaticano II permitió a la Iglesia aprender a leer “los signos de los tiempos”, ampliando su atención a la ciencia, la cultura, el orden social, el trabajo, la economía, la paz y la guerra.

Finalmente, ha advertido de los desafíos actuales en la transmisión de la fe, especialmente entre los jóvenes, que perciben con frecuencia los lenguajes eclesiales como “distantes, remotos, vacíos”, y ha concluido que conquistar “simpatía, empatía y sintonía” constituye “la gran y ardua labor de la pastoral”.