En voz baja

 

Un benedictino de Jerusalén alerta del riesgo de convertir Tierra Santa en “Disneyland” sin comunidades cristianas

 

 

 

13/05/26


 

 

 


El abad benedictino Nikodemus Schnabel.

 

 

 

La organización pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitado ha alertado de que en Tierra Santa, actualmente, los cristianos representan menos del 2% de la población y muchos se marchan porque no ven futuro para sus familias.

El abad benedictino Nikodemus Schnabel, que vive en Jerusalén y acompaña de cerca a las comunidades cristianas de la región, lo resume con preocupación: “Soñamos con llegar al 5%, pero estamos lejos de eso”.

También ha advertido de que Tierra Santa podría convertirse en una especie de “Disneyland cristiana”, con lugares santos llenos de visitantes, pero sin comunidades cristianas vivas.

El abad recuerda que alrededor del "60% de los cristianos de habla árabe dependen del turismo" y sentenció: "Y el último buen año fue 2019". Desde entonces, las sucesivas crisis han devastado el sector. La pandemia, seguida de conflictos e inestabilidad, ha reducido drásticamente las peregrinaciones, dejando a muchas familias sin ingresos.

El abad también denunció la gran hostilidad hacia los cristianos por parte de grupos judíos extremistas. Describió episodios de acoso en las calles, vandalismo, ataques incendiarios, profanación y grafitis de odio.

Según él, este fenómeno ya no puede considerarse marginal. Al mismo tiempo, recalcó que esto no refleja una actitud general de todos los judíos israelíes y recordó que también existen grupos judíos que defienden activamente a las comunidades cristianas y denuncian estos abusos.

También se expresó en contra del "sionismo cristiano" por ser incompatible con el Evangelio, ya que se utiliza para justificar la violencia, ignorar a los palestinos o guardar silencio sobre los ataques contra las comunidades cristianas.

La guerra, la inestabilidad y la falta de oportunidades están provocando una salida silenciosa de familias cristianas que llevan generaciones viviendo allí.

Y, sin embargo, la Iglesia quiere seguir presente: acompañando a las familias que luchan por quedarse, apoyando a las comunidades más vulnerables y manteniendo viva la fe en la tierra de Jesús.

Porque sin cristianos en Tierra Santa, los Santos Lugares corren el riesgo de quedarse sin testigos vivos de la fe.