Therians : humanos que se identifican con animales

 

 

03/06/2026 | por Grupo Areópago


 

 

 

 

 

 

Salimos de un parque infantil de camas elásticas donde los niños juegan y se divierten, y al terminar una de las niñas comentó con total naturalidad que en el parque había una therian: una niña con una máscara, orejas y rabo que se comportaba como un perro, sin que a nadie pareciera extrañarle. Como si fuera algo completamente normal convivir con personas que se identifican con un animal.

Aunque el diccionario de la Real Academia Española no recoge el anglicismo therian, en redes sociales y en comunidades de internet este término se utiliza para referirse a personas que afirman identificarse con animales y que dicen sentir una conexión espiritual, psicológica o simbólica con ellos, lo que puede llevarlas a actuar o expresarse como si fueran un animal, aunque su cuerpo biológico no cambie. Este fenómeno se produce especialmente en adolescentes, etapa en la que se encuentran en una búsqueda de identidad y de pertenencia.

Este tipo de conductas resultan desconcertantes o difíciles de comprender para los adultos y especialmente para los padres; sin embargo, para muchos adolescentes acostumbrados a las redes sociales y a determinados contenidos digitales las perciben cada vez con mayor naturalidad. Al final, si no estamos alerta poco a poco va calando lo que nos quieren contar y se normaliza lo que es anormal.

Hace unos años surgió también el fenómeno de los furries, relacionado con los juegos de rol y con los cómics en las plataformas de internet, en el que personas aficionadas a personajes animales con características humanas se disfrazaban e interpretaban esos personajes. La diferencia es que los furries suelen vivirlo como una afición o una forma de expresión creativa, mientras que los therians tienen que ver más de una identificación personal, simbólica o emocional con un animal.

Es cierto que cada persona es libre de expresarse y de comportarse como desee, siempre desde el respeto, la convivencia y la tolerancia hacia los demás. Sin embargo, desde una visión cristiana, el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y posee una identidad propia, que no depende de lo que cada uno sienta en cada momento o de corrientes culturales que pueden generar incomprensión entre la sociedad.  Por tanto, este tipo de comportamientos exige una reflexión sobre la identidad humana, siempre desde la empatía y desde el reconocimiento de la dignidad humana. Al mismo tiempo, es necesario prestar atención a los adolescentes que detrás de estas conductas pueden estar atravesando problemas de autoestima o de soledad o dificultades emocionales; que necesitan tratarse con diálogo y con apoyo especializado cuando sea necesario.

La tolerancia no puede llevarnos a normalizar cualquier conducta sin reflexión. Desde nuestra visión cristiana estamos llamados a cuidar la dignidad y la identidad propia del ser humano y a anunciar esta verdad con caridad y firmeza.

 

 

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