Vaticano

 

El Vaticano rechaza la petición de los obispos alemanes para que los laicos puedan predicar la homilía durante la misa

 

El Dicasterio para el Culto Divino niega el indulto solicitado por la Conferencia Episcopal Alemana y reafirma que la homilía está reservada a sacerdotes y diáconos por la propia naturaleza de la liturgia

 

 

 

24/06/26 | Javier Arias, X


 

 

 

  1. El intento de justificación del presidente de la Conferencia Episcopal Alemana

  2. Los obispos alemanes apelan a un precedente histórico
  3. Roma cierra la puerta
  4. La unidad entre Palabra y Sacramento

  5. Otras formas de predicación para los laicos
  6. La explicación del cardenal Roche

 

 

 


Cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio del
Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

 

 

 

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha rechazado la petición formulada por la Conferencia Episcopal Alemana para permitir que fieles laicos cualificados puedan predicar excepcionalmente la homilía durante la celebración de la Eucaristía. La decisión, comunicada en una carta fechada el 17 de junio de 2026 y hecha pública el 23 de junio, responde negativamente a la solicitud presentada el pasado 30 de marzo por el presidente del episcopado alemán, el obispo Heiner Wilmer SCJ.

La petición alemana buscaba obtener un indulto de la Santa Sede que permitiera adaptar una normativa nacional sobre la predicación vigente desde 1988. Aunque dicha normativa ya contemplaba la participación excepcional de laicos en la predicación durante la misa, establecía que esta intervención tuviera lugar al inicio de la celebración y no en el momento propio de la homilía. Los obispos alemanes pretendían ahora que, en determinadas circunstancias, los laicos pudieran predicar precisamente después del Evangelio, ocupando el lugar de la homilía.

 

El intento de justificación del presidente de la Conferencia Episcopal Alemana

En su carta al prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, el cardenal Arthur Roche, el recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal germana, el obispo Wilmer, recordaba que desde hace casi cuatro décadas existe en las diócesis alemanas una regulación que permite, con autorización episcopal y en casos excepcionales, que laicos debidamente preparados asuman la predicación durante la celebración eucarística.

 

 

 


Heiner Wilmer, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania

 

 

 

Según el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, la experiencia pastoral demuestra que esta posibilidad se ha utilizado de manera muy limitada, incluso en un contexto marcado por el creciente descenso del número de sacerdotes. La medida se ha reservado principalmente para situaciones en las que el sacerdote que preside la celebración encuentra dificultades para asumir personalmente el ministerio de la predicación.

Wilmer argumentaba además que la fórmula vigente desde 1988 —situar la predicación laical al comienzo de la misa, antes de las lecturas— ha resultado poco satisfactoria desde el punto de vista litúrgico. A su juicio, esta ubicación rompe la secuencia ritual, obliga a referirse a textos bíblicos que aún no han sido proclamados y genera una cierta sensación de extrañeza dentro de la celebración.

 

Los obispos alemanes apelan a un precedente histórico

La propuesta presentada a Roma sostenía que la modificación solicitada no constituía una innovación radical. El texto recordaba que una normativa alemana de 1974 ya había permitido una práctica semejante con autorización expresa de la Santa Sede, autorización que permaneció vigente hasta la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983.

La nueva normativa aprobada por la asamblea plenaria de los obispos alemanes tenía, además, carácter de recomendación. Cada obispo diocesano seguiría siendo libre de aplicarla o no en su propia diócesis. Con estos argumentos, Wilmer pidió al dicasterio una consideración favorable de la solicitud y la concesión del correspondiente indulto.

 

Roma cierra la puerta

La respuesta del Dicasterio para el Culto Divino reconoce las preocupaciones pastorales que motivaron la petición alemana, pero concluye que no es posible conceder el indulto solicitado.

El dicasterio vaticano sostiene que la reserva de la homilía a sacerdotes y diáconos no constituye una simple norma disciplinaria susceptible de dispensa. Por el contrario, afirma que esta reserva deriva de la propia naturaleza de la liturgia y de la relación entre el ministerio ordenado y la proclamación de la Palabra de Dios en el contexto de la celebración eucarística.

Según el dicasterio, la homilía forma parte integrante de la Liturgia de la Palabra, está intrínsecamente unida a la proclamación del Evangelio y constituye una expresión del munus docendi —la misión de enseñar— confiada sacramentalmente a quienes han recibido el sacramento del Orden.

 

La unidad entre Palabra y Sacramento

La respuesta vaticana subraya asimismo que la proclamación de la Palabra dentro de la acción litúrgica no puede separarse de la misión recibida mediante la ordenación ni de la unidad teológica que vincula la Palabra y el Sacramento en la celebración eucarística.

Desde esta perspectiva, el dicasterio considera que permitir que un laico pronuncie la homilía durante la misa afectaría a un elemento que forma parte de la estructura misma de la celebración y no únicamente a una disposición organizativa o disciplinaria.

 

Otras formas de predicación para los laicos

Pese al rechazo de la solicitud, el departamento que dirige el cardenal Roche recuerda que la disciplina actual de la Iglesia ya contempla numerosas formas de anuncio de la Palabra y de predicación que pueden ser confiadas a fieles laicos fuera de la homilía y fuera de la celebración de la Eucaristía.

La carta concluye además destacando la importancia de promover la formación permanente de sacerdotes y diáconos para que la homilía desarrolle plenamente su eficacia pastoral y espiritual.

 

La explicación del cardenal Roche

Además del comunicado del Dicasterio, la Conferencia Episcopal de Alemania ha publicado la carta del cardenal Arthur Roche dirigida al obispo Heiner Wilmer fechada el 17 de junio. En la misiva, el prefecto del Culto Divino señala con precisión que “el indulto solicitado afecta a la disposición del canon 767 §1 del Código de Derecho Canónico, según la cual la homilía, como parte integrante de la liturgia, está reservada al sacerdote o al diácono”. En consonancia con el comunicado de su dicasterio, explica que “esta norma no tiene solamente carácter disciplinar, sino que refleja una realidad estrechamente vinculada a la naturaleza teológica y litúrgica de la homilía”.

El cardenal Roche insiste en su exposición de motivos que “la proclamación de la Palabra de Dios dentro de la asamblea litúrgica está inseparablemente vinculada a una misión recibida dentro de la Iglesia (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 875). Esta misión eclesial se expresa sacramentalmente mediante el sacramento del Orden”. En ese sentido, subraya que “la Palabra y el Sacramento están inseparablemente unidos en la celebración eucarística. Por consiguiente, la proclamación de la Palabra en el marco de la acción litúrgica, y especialmente la homilía, corresponde al ministro ordenado en virtud del sacramento del Orden y no puede ser delegada”.

Para Roche, “no se aprecia que la situación actual constituya una emergencia o una verdadera necesidad pastoral que justifique una excepción a una norma tan estrechamente vinculada a la naturaleza misma del acto litúrgico”. El purpurado incide en que “las situaciones en las que el celebrante se encuentra impedido —por ejemplo, debido a una limitación física temporal— constituyen únicamente circunstancias ocasionales y transitorias que no pueden considerarse fundamento de una necesidad pastoral permanente”.

Por todo ello, el prefecto del Culto Divino y la Disciplina de los sacramentos ha decidido no conceder mediante indulto “una dispensa de la norma establecida en el canon 767 §1”.