Vaticano
Pioppo destaca que la visita de León XIV despertó "el amor a la verdad sobre Dios y sobre uno mismo"
El representante de la Santa Sede presidió la solemnidad de San Pedro y San Pablo en la Almudena y animó a los fieles a sostener con su oración el ministerio de Papa
07/07/26 | M. S.
El nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, presidió la solemnidad de San Pedro y San Pablo en la catedral de la Almudena el pasado lunes 29 de junio y aprovechó la ocasión para agradecer el reciente paso de León XIV por España y subrayar los principales ejes de su mensaje pastoral.
- Recuerda la visita del Papa
- Unidad con el Santo Padre
- Amor a la verdad sobre Dios
- "En el único Cristo nosotros somos uno"
- Continuidad con Pedro
- Las palabras del Papa a los jóvenes
Homilía del nuncio apostólico, monseñor Piero Pioppo,
en la solemnidad de san Pedro y san Pablo.
Foto: Vídeo de YouTube
La solemnidad de San Pedro y San Pablo se convirtió en una invitación del nuncio a renovar la comunión con el Papa y a redescubrir el papel de la oración como apoyo al ministerio petrino.
Recuerda la visita del Papa
Al comienzo de la Eucaristía, Pioppo saludó a los fieles "en nombre del cardenal, que me ha permitido el detalle de celebrar en esta catedral por primera vez en el Día del Papa en recuerdo de su estadía", en una celebración en la que también participó el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín, junto a otros sacerdotes de la archidiócesis.
Recordó los "días memorables" de la visita del Papa León a España, en los que hemos visto pasar al "Santo Padre haciendo el bien".
El representante de la Santa Sede definió a san Pedro y san Pablo como "las dos columnas de la Iglesia", una fiesta que nos recuerda "el sólido fundamento y la raíz de la Iglesia".
En esta línea, recordó que la reciente visita del Pontífice permanece muy viva en la memoria de los fieles. "Hemos visto al Santo Padre pasar entre nosotros haciendo el bien como Jesús pasaba por aldeas, pueblos y ciudades", afirmó. Por ello, añadió, en esta solemnidad "queremos agradecer al Señor el fecundo servicio al mundo entero por parte de Su Santidad León XIV".
Durante la homilía, Pioppo explicó que la fiesta de los dos grandes apóstoles recuerda "el sólido fundamento" sobre el que descansa la fe cristiana y puso el acento en una idea central de la eclesiología católica: "La Iglesia es santa a pesar de que nosotros somos pecadores". Junto a esta reflexión, señaló que la celebración recuerda igualmente "el deber de orar por el Papa".
Unidad con el Santo Padre
El nuncio vinculó esa llamada a la oración con el relato de los Hechos de los Apóstoles proclamado en la liturgia, donde se narra que, mientras Pedro permanecía encarcelado, "la Iglesia oraba intensamente por él". A partir de ese pasaje, felicitó a los asistentes asegurando que "vuestra presencia física y la presencia espiritual de muchos es una prueba elocuente de la unidad con el Papa".
Pioppo explicó que esa oración trasciende a la persona del Pontífice y alcanza a toda la Iglesia. "Cuando oramos por el Papa, pedimos también que la Iglesia toda se mantenga fiel en su misión, bella, fuerte, servidora, cercana y fiel a su supremo pastor", afirmó. En consecuencia, resumió, "orar por él revierte en la Iglesia entera y por todos y cada uno de nosotros".
Amor a la verdad sobre Dios
El representante pontificio quiso además enlazar esta reflexión con el mensaje que León XIV dejó durante su visita a España. En este sentido, sostuvo que reconocer la misión universal del Papa significa "aceptar la dulce guía del pastor" y recordó que las palabras pronunciadas por el Pontífice hace unas semanas "han despertado en todos nosotros el amor a la verdad sobre Dios, sobre uno mismo y sobre los valores indispensables para la construcción de un mundo mejor para todos".
Frente a quienes consideran que la sociedad contemporánea ha relegado la dimensión religiosa, Pioppo defendió que la búsqueda de Dios continúa muy presente en el corazón humano.
"A pesar de las apariencias contrarias, el hombre de hoy siente de modo muy intenso esa necesidad de Dios", aseguró. En este contexto, advirtió de que "los bienes materiales y la codicia no bastan", porque, como enseñaba san Agustín —a quien recordó como patrono del Papa—, el corazón humano permanece inquieto mientras busca aquello que da sentido y valor a la vida personal y comunitaria.
"En el único Cristo nosotros somos uno"
El nuncio sintetizó el contenido del viaje apostólico de León XIV con una frase: "El núcleo del mensaje del Papa a su paso por este suelo ha sido la fe en Cristo y el amor como fundamentos de la unidad".
Para el representante del Santo Padre en España, el amor "siempre tiene que crecer" y recordó unas palabras de León XIV: "La ley que anima que las relaciones en la Iglesia es solamente la ley del amor".
Recordó además que el lema episcopal y pontificio del Santo Padre es "En el único Cristo nosotros somos uno", una expresión que, dijo, invita a los creyentes a "levantar nuestra mirada hacia él".
Continuidad con Pedro
Insistió Pioppo en que esta es la misión que el Señor le ha confiado al Papa, "la misma que a Pedro, en la continuidad", y no se olvidó de recordar a los fieles que "el ejercicio del ministerio petrino es un acto de amor".
Y a continuar en este amor, invitó a todos los católicos: "Si nos preocupamos de vivir con fe y animados en el amor de Nuestro Señor Jesucristo, estamos en vital y constante comunión con los dos apóstoles que hoy día veneramos".
Las palabras del Papa a los jóvenes
En la parte final de la homilía evocó también el encuentro que León XIV mantuvo el pasado 6 de junio con los jóvenes en la plaza de Lima, cuando les recordó que "podemos ser misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo sabiendo que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en el amor".
Para Pioppo, ese amor "es la virtud que cambia la historia, más que ninguna otra" y constituye la enseñanza que los cristianos están llamados a aprender del testimonio de san Pedro y san Pablo, cuya vida y testimonio sigue siendo "la norma inspiradora" de la existencia cristiana y, como miembros de la Iglesia, "semilla del Reino de Dios".
La celebración concluyó con una oración por el ministerio del Sucesor de Pedro. Pioppo pidió a Dios y a la Virgen de la Almudena que concedan a León XIV "salud física y fuerza espiritual para continuar confirmando a todos sus hermanos y hermanas" porque él "está para confirmar en la fe y guardar el fervor de la caridad, la cual es. como dice San Pablo, ceñidor de la unidad consumada".