Tribunas
13/07/2026
Lo que el Papa les ha dicho a los jóvenes de la JEMJ
José Francisco Serrano Oceja
El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes,
y el P. Alfonso Lamata, provincial de los Misioneros Claretianos
en España en la JEMJ 2026.

Y ustedes se preguntarán qué es la JEMJ y qué les ha dicho el Papa. Bueno, y cuándo se ha celebrado y dónde.
Pues ha sido este fin de semana, en Covadonga, lugar de peregrinaciones varias, el sitio en el que más de dos mil jóvenes se han reunido para rezar en torno a la Eucaristía, escuchar algunas charlas de formación y pasar unos días de alegre convivencia.
Por lo que he podido leer, en la organización tienen un protagonismo singular las Siervas y Los Siervos del Hogar de la Madre de Dios, una realidad bien fecunda vocacionalmente y bien probada de la Iglesia.
Una de esas instituciones que por ser de las de toda la vida, es decir, de las definidas reduccionistamente como conservadoras, que rezan, que tienen una profunda devoción mariana y eucarística, se las pone en cuarentena.
Vamos, que todavía no me explico cómo los Siervos y las Siervas han sobrevivido a esta etapa en que las realidades eclesiales como las suyas, por la mínima, mínima, se las intervenía, como mínimo.
Otra cosa son las campañas, las sospechas, incluso difamaciones, que se han levantado, levantan y levantarán. Pero esta es otra historia. Salvando siempre que si algo nos acompaña en nuestra vida e historia es la naturaleza pecadora.
Esos dos mil jóvenes, de varios países, entre otros, Estados Unidos, Irlanda, Portugal o República Checa, que han asistido a estas Jornadas han podido escuchar el mensaje que el Papa León XIV les ha remitido.
Y que fue leído por el arzobispo de Oviedo en una eucaristía conclusiva de unos días en los que estaba previsto que estuvieran por allí los obispos de Getafe y Lugo.
Atentos a una lectura minuciosa del mensaje del Papa enviado por el cardenal Secretario de Estado, P. Parolin:
“El Santo Padre, con el vivo recuerdo de su visita a España, desea que esta Jornada de encuentro y comunión en Cristo os lleve a experimentar, de la mano de la Santina, el amor que irradia de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, especialmente en los momentos en que os parezca que os “falta el vino” de la alegría. Que del encuentro con el Corazón de Cristo y de su Madre, se robustezca en vosotros la voluntad para hacer realidad vuestros ideales de una vida plena, comprometidos además con la Iglesia y la sociedad de vuestro agraciado país”.
Por cierto, que esta parte de la homilía de clausura del arzobispo de Oviedo no tiene desperdicio:
“El estribillo constante de los mensajes del Santo Padre ha sido volver a la comunión que nos une, esa fraternidad que tiene el referente siempre presente del Dios que nos hace hermanos. ¡Cuántas cosas nos enfrentan y nos desangran dejándonos tristes y haciéndonos estériles! Necesitamos el dulce reclamo de levantar puentes que abran el trasiego fraterno, y superar la vieja tentación de levantar las fronteras que nos enfrentan tan inútilmente o cavar las trincheras en las que escondernos. No ha habido pregunta de los jóvenes con los que León XIV se ha encontrado que no haya sido acogida y respondida con su paterna sabiduría”.
José Francisco Serrano Oceja