De Libros

 

La educación humanista necesaria para ser buenos ciudadanos

 

David Luque, vicedecano de la Facultad de Educación de la Complutense, presenta “Si los libros amaran”, educar el corazón en la tradición de la educación liberal

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 10/08/26


 

 

 

Es sin duda este libro, que lleva por subtítulo “Educar el corazón en la tradición de la educación liberal”, y este autor, un auténtico descubrimiento. David Luque es vicedecano en la Facultad de Educación, de la Universidad Complutense de Madrid. Se doctoró con una tesis sobre san John Henry Newman, pensador que está en el trasfondo de esta propuesta. Luque es profesor de teoría de la educación, historia de la educación y pedagogía social.

 

 

 

  1. Profunda reflexión sobre la educación humanista
  2. “El silogismo de Newman”
  3. Aspectos destacados del libro

 

 

 


David Luque

 

 

 

Profunda reflexión sobre la educación humanista

En este libro nos ofrece una rigurosa y profunda reflexión sobre los fundamentos de la educación humanista, que según ha generalizado la tradición anglosajona se denomina “educación liberal”. Un modelo que se opone al común hoy de la educación pragmática o utilitarista, lo propio de los sistemas educativos de las sociedades de masas.

La educación liberal, como educación humanista, tiene sus orígenes en la antigüedad clásica. Es la educación para la cultura, como diría L. Strauss. Una educación superior “que cultiva al ser humano en su totalidad para ejercer las funciones de la ciudadanía y de la vida en general”.

 

“El silogismo de Newman”

San John Nhenry Newman, a lo largo de sus trabajos, propuso una “forma mentis” para la educación, asentó lo que nuestro autor denomina “el silogismo de Newman”, que tiene tres argumentos principales, que conforman la columna vertebral de este libro.

Dice así:

“1) Dios posee una existencia tanto externa como interna a la creación por el hecho de que Él mismo continúa sosteniéndola íntimamente como su creador con la independencia propia de quien no depende de ella;

2) la Teología refleja en el ámbito epistemológico esos lugares que ocupa Dios en su creación: interna como una presencia en cada una de las diversas ciencias y externa como una ciencia con objeto de estudio y metodología propias;

y 3) cuando se da un plan de estudios que contempla todas las ciencias y la Teología en los términos anteriores, el intelecto y sólo el intelecto de los estudiantes es formado de manera armoniosa porque capta la realidad tal como ha sido creada, dando lugar así a una mente educada o a un intelecto imperial- en términos negativos, si se omite la Teología de un plan de estudios universitarios se distorsiona la idea de la universidad y se pervierte la formación intelectual que proporciona-.”

 

Esta especie de silogismo se configura como la interpretación adecuada en una propuesta de educación liberal, humanista. Es lo que necesitan, como suplantadora de carencias, los actuales sistemas de educación que pretenden ser humanistas.

 

Aspectos destacados del libro

La educación liberal clásica vendría a ser una educación en lo mejor que ha sido dicho y pensado a lo largo de la historia. Desde esta perspectiva, que se asienta en un riguroso análisis del pensamiento de Newman, la educación liberal sería lo anterior, pero con el añadido de un factor basal, Dios, que es amor, un amor relacional que tiene como paradigma las relaciones intra-trinitarias y que se configura, en la dimensión del deseo del bien del otro, como el elemento clave, incluso en sociedades postseculares.

Destacaría muchos aspectos de este libro.

En primer lugar el análisis que hace del pensamiento de los autores contemporáneos que han contribuido a conformar lo que se denomina la educación liberal. Muchos de ellos conocidos, Strauss, Oakeshott, Arendt, MacIntyre, Steiner, Weil, Murdoch, Nussbaum… y otros menos, Arnold, Kimball, Peters, Hutchins…

También el papel destacado del conocimiento en la educación, “el conocimiento -señala nuestro autor- siempre había sido la cuestión principal de la educación liberal no por una cuestión puramente intelectual, sino por ser “el medio principal a través del cual se realiza la vida buena””.

Además, ofrece una interesante explicación de la relación entre la conciencia moral, como dimensión antropológica en la que reside la vida moral de los seres humanos, y el acto de lectura. Aspectos sobre los que trabaja a fondo.

Y, por último, destacaría el análisis que hace de los errores de la actual universidad pragmatista, los planes de estudios que son amalgama de asignaturas sin un mínimo sentido global de la realidad, la lógica utilitarista y la denominada neutralidad científica.

Si yo les contara cómo sufrimos estos errores en la Universidad y cuáles son las consecuencias… no me creerían.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

David Luque,
Si los libros amaran.
Encuentro, 2026.