Iglesia-Estado

 

La Abadía del Valle de los Caídos denuncia que RTVE grabó las criptas sin su permiso y estudia acciones legales

 

Los benedictinos aseguran que solo autorizaron imágenes de la Misa del Domingo de Ramos, la Escolanía y la hospedería

 

 

 

11/09/26 | Javier Arias, X


 

 

 

La Comunidad Benedictina de la Abadía del Valle de los Caídos ha salido al paso de la próxima emisión pública del documental de RTVE sobre las criptas de la Basílica de la Santa Cruz y denuncia que las cámaras de la corporación pública accedieron al interior de estos espacios sin autorización de los monjes.

 

 

 

  1. Los permisos que se concedieron
  2. Un convenio firmado con el Gobierno
  3. El papel de Patrimonio Nacional
  4. Los monjes: las criptas no son material audiovisual
  5. Mártires, beatos y siervos de Dios

 

 

 


Interior de la Basílica del Valle de los Caídos.
Foto: Mateo Lanzuela / Europa Press

 

 

 

En un comunicado, la Abadía sostiene que nunca permitió la grabación de los restos humanos que se encuentran en las criptas ni su posterior exhibición pública y, según fuentes del Valle consultadas por Religión Confidencial, está estudiando emprender acciones legales contra los responsables.

 

Los permisos que se concedieron

El origen de la controversia se remonta al pasado mes de marzo. Según fuentes conocedoras de los hechos, RTVE solicitó permiso a la Comunidad Benedictina para realizar grabaciones en el recinto. Los monjes autorizaron la grabación de la Misa del Domingo de Ramos, la Escolanía y la hospedería, pero no el acceso de los equipos audiovisuales a las criptas para filmar los osarios y los restos mortales depositados en ellas.

Sin embargo, a finales de agosto comenzaron a difundirse imágenes promocionales del documental en las que aparecía el interior de las criptas y el trabajo de los equipos forenses con los restos humanos. La propia RTVE presentó el proyecto como una grabación inédita del proceso de exhumación e identificación que se desarrolla en el interior de la Basílica.

 

 

 

 

 

 

Un convenio firmado con el Gobierno

La polémica adquiere una dimensión añadida al consultar el convenio suscrito entre la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y RTVE. El acuerdo fue firmado el 10 de marzo de 2026, en plena fase de solicitud de permisos, y posteriormente publicado en el BOE el 20 de abril. El documento establece que el objeto de la colaboración es la “difusión audiovisual del proceso completo de las exhumaciones del Valle de Cuelgamuros”, desde su inicio hasta la entrega de los restos a los familiares.

El convenio atribuye además a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática la responsabilidad de “gestionar los permisos y autorizaciones necesarias para la realización de la grabación en todas las instalaciones del Valle de Cuelgamuros”, así como facilitar las tareas del personal de RTVE.

El mismo documento señala que RTVE debía someterse a las condiciones de entrada establecidas por Patrimonio Nacional y a las condiciones sanitarias fijadas por los técnicos responsables de las exhumaciones.

Es precisamente en este punto donde surge la cuestión que plantea ahora la Abadía: si la Comunidad Benedictina no autorizó la grabación de las criptas, ¿quién dio a RTVE acceso a su interior y en virtud de qué autorización?

 

El papel de Patrimonio Nacional

Según las fuentes consultadas por Religión Confidencial, los equipos de RTVE pudieron acceder al interior de las criptas durante los trabajos que estaban realizando los forenses para la exhumación e identificación de los restos. Estas fuentes sostienen que la entrada se produjo sin autorización de la Comunidad Benedictina y apuntan al papel desempeñado por Patrimonio Nacional en el acceso de los equipos al recinto.

El convenio publicado en el BOE establece precisamente que RTVE debía respetar las condiciones de entrada fijadas por Patrimonio Nacional, mientras que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática asumía la gestión de los permisos necesarios para grabar en las instalaciones del Valle.

La situación plantea así un interrogante sobre el alcance de las autorizaciones concedidas a los equipos audiovisuales: la Abadía afirma que no permitió filmar las criptas, mientras que el convenio estatal contemplaba expresamente la grabación del proceso de exhumación y atribuía a la Secretaría de Estado la gestión de las autorizaciones necesarias.

Las fuentes del Valle aseguran que la Comunidad está estudiando ahora las posibles vías legales para actuar contra quienes hubieran realizado las grabaciones sin contar con su autorización.

 

Los monjes: las criptas no son material audiovisual

En su comunicado, la Comunidad Benedictina evita centrar su posición exclusivamente en las posibles consecuencias jurídicas y subraya que su principal preocupación es de carácter moral y religioso.

Los monjes recuerdan que las criptas forman parte de un lugar sagrado y que en ellas se encuentran los restos mortales de decenas de miles de personas fallecidas como consecuencia de la persecución religiosa y de la Guerra Civil española. Por ello, consideran que no pueden ser tratados como “material museístico ni un recurso audiovisual”.

La Abadía distingue además entre las solicitudes de las familias que reclaman localizar, identificar y exhumar a sus antepasados y la difusión pública de imágenes de restos pertenecientes a miles de personas cuyos descendientes no han pedido ni autorizado esa exposición.

La posición de los benedictinos no cuestiona, según explican, el derecho de las familias a solicitar las exhumaciones dentro del marco legal y con las garantías correspondientes. Su reproche se dirige a convertir en contenido audiovisual unos restos humanos que, a su juicio, deben conservar en todo momento la dignidad que corresponde a los fallecidos.

 

Mártires, beatos y siervos de Dios

La Comunidad Benedictina recuerda también que entre las personas enterradas en las criptas se encuentran mártires, beatos y siervos de Dios, cuya memoria es custodiada por la Iglesia y a quienes los fieles veneran.

Los monjes subrayan, no obstante, que esta circunstancia no establece ninguna diferencia respecto de los demás fallecidos: todos ellos merecen idéntico respeto. Desde hace décadas, explican, la Comunidad reza por todos los difuntos que descansan en Cuelgamuros sin distinción.

En su llamamiento, los benedictinos piden a las instituciones y entidades responsables que preserven “escrupulosamente” la dignidad de todos los fallecidos y que se evite la exhibición pública de imágenes de sus restos.

La Abadía concluye apelando a una idea que resume su posición ante el documental: la memoria de los muertos exige verdad, pero también piedad y respeto por quienes ya no pueden defender su propia intimidad.