Familia

 

Demoledor estudio del CEU: jóvenes que no se casarían nunca, caída de la natalidad, rupturas familiares y soledad

 

Al mismo tiempo que el Vaticano clausuraba el encuentro por el décimo aniversario de Amoris laetitia, con un mensaje del papa León XIV dirigido a las familias, CEU CEFAS ha presentado un informe que alerta sobre el futuro de la familia en España. El estudio, titulado Hundimiento y recuperación de la familia, pone el foco en la caída de la nupcialidad, el desplome de la natalidad, las rupturas familiares y el crecimiento de la soledad residencial.

 

 

 

15/10/26 | Marta Santín


 

 

 

  1. León XIV pide a las familias participar en la misión de la Iglesia
  2. La mitad de la población podría no casarse nunca
  3. El matrimonio ha perdido prestigio social
  4. La vivienda
  5. El 40% de las mujeres podría terminar sin hijos
  6. Las rupturas familiares, un factor añadido
  7. 5,65 millones de hogares unipersonales: la soledad crece
  8. Incentivos para recuperar la estabilidad familiar

 

 

 


El Papa León XIV en el encuentro Amoris letitia
el 7 de octubre de 2026. Foto de archivo.

(VATICAN MEDIA).

 

 

 

El documento, elaborado principalmente por Alejandro Macarrón Larumbe, responsable de Estudios y Análisis Sociales de CEU CEFAS, advierte de que estas tendencias están reduciendo las redes familiares de apoyo y transformando la manera en que las personas forman sus hogares, crían a sus hijos y afrontan la vejez.

 

León XIV pide a las familias participar en la misión de la Iglesia

En su mensaje de clausura del encuentro, fechado el 13 de octubre, León XIV agradeció a las familias que hubieran compartido sus experiencias, alegrías, dificultades y esperanzas durante las jornadas celebradas en el Vaticano del 7 al 14 de octubre.

El Papa, que no pudo participar presencialmente en los trabajos, animó a los asistentes a trasladar a sus diócesis lo aprendido e inspirarse en la exhortación apostólica de Francisco sobre el amor en la familia. «En particular, espero que las familias sigan participando activamente en la vida y la misión de sus Iglesias locales, y que los ayuden a discernir el camino a seguir», escribió.

El mensaje pontificio coincide con la publicación de un informe que pone cifras a algunos de los principales desafíos de la familia española: menos matrimonios, menos hijos y más personas que viven solas.

 

La mitad de la población podría no casarse nunca

Uno de los datos más llamativos del estudio es la advertencia de que cerca de la mitad de la población no llegaría a contraer matrimonio. La nota de prensa de CEU CEFAS lo expresa así: «Hay mucha más gente joven y de mediana edad ahora que no se casaría nunca (cerca del 50%)».

El informe aporta un indicador que permite dimensionar esta tendencia. El indicador coyuntural de primonupcialidad mide qué proporción de personas contraería matrimonio al menos una vez antes de los 60 años si se mantuvieran las tasas matrimoniales observadas en un año determinado. En 2024 se situó en 0,48 para el conjunto de España. Entre los españoles, el indicador alcanzó el 0,52.

Traducido a esa proyección estadística, significa que alrededor de la mitad de la población no llegaría a casarse antes de cumplir los 60 años si se mantuvieran las pautas actuales. No se trata de una encuesta en la que los jóvenes declaren que rechazan el matrimonio, sino de una estimación basada en el comportamiento matrimonial observado.

 

El matrimonio ha perdido prestigio social

¿Qué explica este retroceso? Alejandro Macarrón apunta a factores culturales, sociales, económicos y jurídicos. El informe considera que el matrimonio ha perdido prestigio social y que las decisiones sobre la formación de una familia están condicionadas no solo por las circunstancias materiales, sino también por los valores, las aspiraciones personales y los referentes culturales.

El autor defiende que una de las claves es que más personas vuelvan a percibir el matrimonio estable como una opción valiosa para su proyecto vital. Entre las razones que señala figura también la extensión de formas de convivencia distintas del matrimonio, que permiten formar una pareja y tener hijos sin formalizar legalmente la unión.

El estudio relaciona, además, el retraso en la formación de las parejas con el aplazamiento de la maternidad y la paternidad. Cuando tener hijos se pospone o se descarta, sostiene, también disminuyen los incentivos para formalizar una relación mediante el matrimonio.

 

La vivienda

La vivienda aparece entre los obstáculos que convendría abordar, aunque el propio estudio precisa que las dificultades actuales de acceso residencial no explican por sí solas una tendencia anterior a la crisis inmobiliaria. Por eso propone medidas que faciliten a los jóvenes el acceso a su primer hogar cuando decidan formar una familia.

La evolución de las bodas también refleja el cambio: en 2024, la edad media al primer matrimonio fue de 37,3 años para los hombres y 35,1 para las mujeres. Además, solo el 16,9% de los matrimonios entre personas de distinto sexo se celebró mediante algún rito religioso, frente a aproximadamente tres cuartas partes en torno al año 2000.

 

El 40% de las mujeres podría terminar sin hijos

La natalidad constituye otra de las grandes alertas del informe. La fecundidad de las mujeres nacidas en España se situó en 1,07 hijos por mujer en 2024, muy por debajo de los 2,1 necesarios para el relevo generacional.

Si se mantienen las tendencias recientes, alrededor del 40% de las mujeres que actualmente están en edad fértil podría finalizar su vida reproductiva sin descendencia. El estudio estima asimismo que más de la mitad de los jóvenes no tendría hijos o tendría, como máximo, uno si persistieran las pautas actuales.

CEU CEFAS relaciona estas cifras con el retraso en la formación de parejas estables, la menor nupcialidad y la inestabilidad de algunas uniones. El informe considera que los tres fenómenos están conectados: se forman menos matrimonios, se tienen menos hijos y las rupturas pueden limitar la descendencia que finalmente llega a tener una pareja.

 

Las rupturas familiares, un factor añadido

El documento también alerta del impacto de las separaciones. Según sus estimaciones, alrededor de la mitad de los matrimonios celebrados en España termina disolviéndose. Además, calcula que entre 3,5 y 4 millones de niños y jóvenes podrían haberse visto afectados directamente por la separación de sus progenitores durante las últimas cuatro décadas, incluidas las rupturas de parejas de hecho.

El estudio destaca las consecuencias que pueden sufrir los menores cuando se rompe la convivencia familiar: cambios en el contacto cotidiano con sus padres, dificultades económicas derivadas de mantener dos hogares y posibles efectos afectivos y educativos.

 

5,65 millones de hogares unipersonales: la soledad crece

Uno de los apartados más relevantes del informe es el dedicado a la soledad residencial. Según los datos recogidos por CEU CEFAS, España tenía aproximadamente 5,65 millones de hogares formados por una sola persona el 1 de abril de 2026. Representaban el 28,5% del total y en ellos vivía el 11,5% de la población residente.

Vivir solo no significa necesariamente sentirse solo. Sin embargo, el informe advierte de que la ausencia de personas con las que convivir puede agravar la vulnerabilidad cuando aparecen una enfermedad, dificultades económicas o una pérdida de autonomía, especialmente en edades avanzadas.

El estudio analiza también lo que denomina «semisoledad»: situaciones en las que existen menos vínculos familiares cotidianos de los que podrían esperarse, como hijos que dejan de convivir con uno de sus progenitores, personas que crecen sin hermanos o adultos que no tienen descendencia.

La baja natalidad reduce el número de hermanos y, a largo plazo, también el de sobrinos, primos y otros familiares cercanos. Las rupturas pueden debilitar asimismo la convivencia cotidiana entre padres e hijos. Para CEU CEFAS, esta combinación amenaza las redes de ayuda mutua entre generaciones, precisamente cuando el envejecimiento de la población hace más necesario el acompañamiento familiar.

El informe señala que la soledad no deseada puede afectar al bienestar emocional y a la salud, mientras que vivir solo durante la vejez puede dificultar la atención cotidiana cuando una persona enferma o pierde autonomía. También tiene una dimensión económica: tras una separación, mantener dos viviendas y duplicar gastos domésticos supone más recursos para atender a las mismas personas.

 

Incentivos para recuperar la estabilidad familiar

Ante este escenario, CEU CEFAS propone favorecer la formación de familias estables mediante medidas fiscales más favorables para los matrimonios con hijos, facilitar el acceso a la primera vivienda de los jóvenes que contraigan matrimonio y promover una mayor pedagogía social sobre las ventajas de la estabilidad familiar.

El informe plantea asimismo reformas de la legislación del divorcio, con garantías adicionales cuando hay hijos menores, períodos de reflexión y mecanismos de mediación que puedan evitar rupturas cuando exista posibilidad de reconciliación.

El diagnóstico del CEU sitúa así la cuestión familiar más allá de las decisiones individuales sobre casarse o tener hijos: la evolución de los matrimonios, la natalidad y las rupturas está transformando también las redes de convivencia y apoyo de la sociedad española.