COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
LA LUZ VIENE DE MI SEÑOR
“¡ALEGRÉMONOS!: El glorioso albor, del perpetuo memorial de vida, nos injerta en la Eucaristía que Jesucristo instituyó la noche en que fue entregado, lo que es aliento y alimento para los creyentes. Jamás desfallezcamos en rememorarlo, mientras seamos peregrinos en la tierra. Nos vendrá bien dejarnos abrazar por la cruz y alumbrarnos con su Palabra. De aquí brota el júbilo cristiano, el gozo del amor y de ser amado, uniéndonos a la liturgia del cielo.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 14.03.2026
I.- EL SEÑOR ILUMINA EL CORAZÓN
Jesús es mi guía en cada despertar,
su pauta es el espacio de la calma,
y su modelo me endereza a diario,
llevándome hacia lugares seguros,
que me elevan las fibras interiores.Seguir sus andares me reconforta,
me conforta y vivifica los rumbos,
porque todo resplandece de pasión,
con un oleaje que vierte existencia,
y alumbra hacia pulsos templados.Lo hermoso es dejarse reconducir,
por quien es la verdad y la bondad;
pues, aunque camine por negruras,
nada temo porque Él me custodia,
me da savia y me revive el ánimo.
II.- DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ
Necesitamos de la pujanza serena,
para empaparnos de transparencia,
antes de que las nubes de la tierra,
nos ensucien el brillo de la mirada,
al estar por las cloacas caminando.Miremos a las estrellas y vivamos,
dejémonos acariciar y charlemos,
que no sólo con los labios se dice,
también con las pupilas del alma,
se escriben los mejores alborozos.No hay mayor regocijo que verse,
que sentirse poesía y besar hondo,
que abrazarse a la Cruz de Cristo,
para apreciar la sublime sanación,
y sentir que Dios nos resplandece.
III.- EL SALTO DEL NO SER AL SER
Con el Sacrificado se realza la paz,
se purgan los males y las malicias;
nada permanece y todo se renueva,
pues al absorber el hálito celestial,
pasamos del no ser a ser del limbo.Busquemos ese reinicio de pureza;
aprendamos a mirarnos y a vernos,
pues creo que prolifera la ceguera,
ante el montón de noches vertidas,
que nos deslumbran y desorientan.El salto mortal a la aureola eterna,
nos rellena y nos llena de ternura,
para estar próximos y colindantes,
con el amor de amar amor divino,
que es como nos serenamos el yo.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
14 de marzo de 2026