COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
EL REINO DE LOS CIELOS; ES EL SEÑORÍO DE DIOS
“EL DESAFÍO DE DAR OÍDOS Y DE ABRIGAR LO GLORIOSO: Venga a nosotros el resplandor del Padre, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, pues fuera de ti no hay otro Dios que aliente y alimente tanto, impidiendo que la maldad eche raíces. Donde no está Él, nada puede ser caritativo. Su disposición se debe asumir como el criterio-guía de nuestra existencia. Cultivado así, el terreno de la vida, florecerá el amor y decaerá el desamor.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 18.07.2026
I.- EL VERSO DIVINO;
FRENTE A LO PERVERSOEl verbo debe versar y rehacerse;
con la entereza todo se rehabilita,
por grandes que sean los deslices,
pues nada permanece en el dolor,
y todo requiere instante curativo.El Señor no aniquila la discordia,
deja tiempo al tiempo balsámico;
tiene aguante con todos nosotros,
no enjuicia a nadie por una caída,
ni nos rehúsa cuando le fallamos.Lo capital es volver a revolverse
contra el vicio, irse de este vacío,
llenarse de bondad y ser de Jesús,
que es el que nos libera las penas
y nos purga, llevándonos consigo.
II.- TRIGO Y CIZAÑA;
MORAN EN NUESTRO LATIREs fácil ver el encono en los otros,
pero la realidad es que nos habita,
crece dentro de nosotros también,
y en todos los ciclos coexistimos,
con deseos decentes e indecentes.La santidad no consiste en vencer,
sino en unirse a Cristo de espíritu,
en vivir sus misterios sin alejarse,
y en remover la corriente ascética,
para que se ahoguen los conflictos.El Señor nos incentiva a deliberar,
a ser justos nazarenos en itinerario,
con el buen deseo de la vigilancia,
pues Dios gratificará a los buenos,
y sólo Él condenará a los malditos.
III.- ANIDAR EN UN ORBE;
QUE NI CREE NI ES CREÍDOEl terreno es el mundo mundano,
donde se percibe el bien y el mal,
pues cohabitan y habitan a diario,
por eso Jesús vino a restaurarnos,
yendo a la busca de los afligidos.El Redentor nos redime cada día,
nos induce a no ser jueces firmes,
a ser indulgentes y a perdonarnos,
unos a otros como retoños santos,
viviendo y conviviendo en amor.Nuestra misión no es destructiva,
sino testimonial, tierna y piadosa,
como esencia misma concurrente,
de alumbrar como faro de verdad,
en medio de la malévola falsedad.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
18 de julio de 2026