Colaboraciones

 

Crisis de la familia

 

18 diciembre, 2019)| Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

Nuestra cultura se caracteriza por una crisis de la familia, cuya raíz principal es el divorcio entre marido y mujer. Cuando una sociedad introduce la disolución del matrimonio en su legislación, deja de ser cristiana, porque debajo del divorcio subyace una antropología individualista incompatible con el cristianismo. En efecto, la mentalidad divorcista supone en el fondo que el ser humano es incapaz de amar de verdad, comprometiéndose radicalmente con otra persona para toda la vida, o bien asume que un compromiso absoluto con otro es una esclavitud destructiva. Esta concepción divorcista ha sido impuesta a los pueblos cristianos por la fuerza de la ley civil y se difunde como una enfermedad contagiosa.