Colaboraciones

 

La familia

 

18 septiembre, 2020 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

 

Un orden social duradero necesita instituciones que expresen y consoliden los valores auténticos de la vida comunitaria; la institución que responde de modo más inmediato a la sociabilidad del ser humano es la familia: solamente ella asegura la continuidad y el progreso de la sociedad. El hogar, por tanto, está llamado a ser protagonista activo del desarrollo social gracias a los valores que expresa y transmite, y mediante la participación de todos sus miembros en la vida de la sociedad: «¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!».

La familia, por tanto, debe reconocerse como el sujeto social fundamental y esencial para edificar una sociedad auténticamente humana y cristiana. Benedicto XVI recordó en Valencia que «reconocer y ayudar a esta institución [la familia] es uno de los mayores servicios que se pueden prestar hoy día al bien común y al verdadero desarrollo de los hombres y de las sociedades, así como la mejor garantía para asegurar la dignidad, la igualdad y la verdadera libertad de la persona humana» . Es necesario, por tanto, que las personas, las familias y las autoridades civiles y religiosas se esfuercen, según sus propias funciones y capacidades, para que la vida familiar se encuentre en condiciones de cumplir cada vez mejor su cometido.