Colaboraciones

 

¿La razón, el centro de la persona humana?

 

 

 

 

17 septiembre, 2022 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

Si admitimos que la razón forma el centro de la persona humana, ¿cómo contestaremos a otra cuestión? También los animales poseen una inteligencia, como lo demuestra la psicología animal, una inteligencia, bien entendido, limitada a su categoría biológica. Los animales igualmente razonan, ellos son también capaces de sacar ciertas conclusiones, de ciertas premisas. El silogismo le es también familiar a los animales. En esto se funda su amaestramiento.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Aceptamos la teoría evolucionista y nos declaramos también animales, poniéndonos en la misma categoría con los peces, los pájaros y los cornúpetas? ¿Somos también unos animales dotados con una inteligencia superior a los que se hallan debajo de nosotros en la escala biológica?

Sin embargo, el hombre posee, además, el poder creador.

Y nosotros preguntamos a los que sostienen que el hombre desciende del mono o de otros animales: pues bien, ¿qué queréis demostrar con esto? A pesar de que el hombre se separa del más evolucionado animal, por su enorme inteligencia, no es la inteligencia su característica principal. El hombre posee, en comparación con el animal, algo más: el poder creador. El hombre vivía antaño en cavernas y hoy día vive en palacios, mientras que el animal, a pesar de que él está también dotado con inteligencia, no se puede elevar por encima de sus condiciones de vida. Ningún animal se ha imaginado alguna vez poder vivir de otra manera que en su escondrijo. El animal permanece eternamente prisionero de la naturaleza. El hombre puede emanciparse de la tiranía de las leyes de la naturaleza, porque posee una facultad desconocida para el reino animal, que es su fantasía creadora, este don misterioso que revela su esencia divina.