Colaboraciones

 

El mito del «científico sabelotodo»

 

 

 

 

19 septiembre, 2022 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

No pocas personalidades del mundo de la ciencia natural han incurrido en ese error, el mismo que llevó al primer astronauta ruso a proclamar la inexistencia de Dios, fundado en el hecho de que durante su viaje espacial no «vio» a Dios por ningún lado. Es también el caso conocido del médico que después de practicar una autopsia declara que el alma humana no existe, puesto que no la ha encontrado por ninguna parte del cuerpo. Se trata de un modo tremendamente ingenuo de encarar las cuestiones fundamentales sobre el ser humano, casi inexplicable cuando se encuentra en personas de probada capacidad intelectual. Recuerdan éstas entonces al famoso caso de los científicos del tiempo de Pasteur, que se burlaban de los microbios, cuya existencia nociva afirmaba el ilustre médico galo, por la sencilla razón de que no los veían o eran muy pequeños. Esto puede ayudar al perentorio derribo del mito, muy extendido, del «científico sabelotodo» (que, por saber mucho de una cosa, presume, y se presume, que lo sabe todo).