Colaboraciones

 

La ideología de género y el sentido de la maternidad

 

 

 

04 julio, 2024 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

 

Muchas mujeres apoyan los postulados de la ideología de género porque piensan que son avances de carácter feminista. Y no es así. El feminismo defiende la igualdad entre la mujer y el hombre. La ideología de género va más allá: se trata de borrar esa distinción.

La ideología de género sigue un esquema parecido al del marxismo, que pregona la necesidad de la igualación económica y la redistribución de la riqueza. Para el marxismo si se quiere llegar a la sociedad sin clases hay que pasar necesariamente por la dictadura del proletariado.

Para la ideología de género ese paso necesario es impedir que la mujer se dedique a su hogar y al cuidado de sus hijos, porque eso la hace «desigual».

Dice una ideóloga de género: «La igualdad feminista radical significa, no simplemente una igualdad bajo la ley y ni siquiera una igual satisfacción de necesidades básicas, sino más bien que las mujeres —al igual que los hombres— no tengan que dar a luz».

La ideología de género propone la destrucción de la familia biológica que Freud no logró ver, y que permitirá —aseguran sus defensores—la emergencia de mujeres y hombres nuevos, diferentes a los que han existido anteriormente.

Además, las «feministas de género» insisten en la deconstrucción de la familia no sólo porque —según ellas— esclaviza a la mujer, sino porque condiciona socialmente a los hijos para que acepten la familia, el matrimonio y la maternidad como algo natural.

Este es el momento cultural que atraviesan muchos países del mundo.

Refiriéndonos a España: ¿por qué se regula en la nueva ley de identidad de género el derecho de los transexuales a inscribirse en el Registro Civil con el sexo que desean, al margen de cuál sea su configuración cromosómica y morfológica?

Porque la ideología de genero sostiene que yo puedo crear a mi voluntad mi propia identidad sexual; yo puedo elegir ser hombre y mujer.

Y además tengo derecho —dicen— a que los demás lo reconozcan así en el Registro Civil.

Para la investigadora y activista pro familia Dale O’Leary, la matriz real del pensamiento feminista y la teoría de género plasmada en las conferencias de El Cairo y Beijing no fue garantizar a las mujeres el ejercicio de todos sus derechos «sino imponer, a la fuerza, una ideología feminista radical inspirada en la interpretación marxista de la lucha de clases, que en el fondo persigue acabar con la familia tradicional al proponer identidades distintas a la femenina y masculina, afirmar que estas no son inherentes sino construidas socialmente, así como promover una sexualidad libre a través del uso de métodos anticonceptivos abortivos y alentar la conformación de uniones no heterosexuales».

La ideología de género —heredada del feminismo radical— atribuye al objetivo de hacerse con la educación sexual desde la infancia, con el fin de llevar a cabo su revolución ideológica.

La mujer debe renunciar a sí misma, debe dejar de ser mujer con todos sus condicionantes y características para dejar de ser oprimida. El feminismo prohíbe a la mujer ser mujer.

La esencia de la ideología de género se basa en utilizar a los niños, pues comenzó utilizando a bebés como cobayas humanas, cuyas consecuencias fueron terribles. Pero esto es algo que los ideólogos de género ocultan por su macabro origen.

Para el Cardenal Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI), «La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo. Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual. Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo».

La ideología de género es «una reingeniería social perversa, totalitaria y basada en mentiras».

La ideología de género, con su negación de la base biológica de la persona, trata de construir un ser humano basado sólo en su naturaleza cultural, lo que genera en el individuo concreto un alto grado de infelicidad e irracionalidad.