Colaboraciones

 

Brendan O’Neill, un «ateo libertario»

 

 

 

09 julio, 2025 | Javier Úbeda Ibáñez


Brendan O’Neill.

 

 

 

 

 

Un reconocido columnista ateo denunció que la prensa secular inglesa desinforma a sus lectores al afirmar que en los últimos 50 años unas 10 mil personas sufrieron una violación por parte de sacerdotes.

«¿En realidad 10 mil niños en Estados Unidos y otros miles más en Irlanda fueron realmente violados por sacerdotes católicos? En una palabra, no», escribió Brendan O’Neill, columnista y comentarista político británico. Fue editor (desde 2007 hasta septiembre de 2021) de la revista de humanidades Spiked Online. Se define como ateo y de izquierda (ateo libertario).

Ir al escrito: https://www.vidasacerdotal.org/index.php/noticias-del-mundo/noticias-de-2010/395-ateo-desmiente-el-mito-de-sacerdotes-pedofilos-y-violadores.html

 

Brendan O’Neill escribió en https://www.spiked-online.com/2022/12/31/pope-benedict-vs-the-calculating-elites/ advirtiendo que algunos comentaristas anticatólicos han decidido no atender a los datos y a los números, y hacen afirmaciones tan peregrinas como la de ese columnista que describe al Vaticano como «una conspiración criminal internacional para proteger a los violadores de niños». A pesar de esta falta de mesura, «la campaña de los que van a la caza del Papa (Benedicto XVI) ha adquirido un carácter poderosamente patológico, obsesivo y de una estridencia ensordecedora. Es gritona y emotiva».

Brendan O’Neill se pregunta por qué unos pensadores inteligentes parecen perder la razón cuando se trata de la Iglesia católica y del Papa.

La razón de que esa campaña se hiciera tan histérica, dice O’Neill, se debe a que los Nuevos Ateos necesitan afirmarse. «La actual caza del Papa surge de un movimiento secularista que parece incapaz de afirmar un propósito o un sentido de un modo positivo, centrado en el hombre, al estilo de lo que hicieron grandes ateos como Marx o Darwin, y que sólo pueden afirmarse negativamente, en confrontación con el “mal” de la religión, con gestos contra la supuesta perversidad de la fe institucionalizada».

«Su caza del Papa está pensada para darse una satisfacción a sí mismos, para atribuirse un sentimiento de poder, un propósito y una legitimidad que ya no pueden asegurar a través de sus ideas o de su visión», afirma O’Neill.

«El nuevo secularismo, dice O’Neill, da su alarma intolerante ante cualquier sistema de pensamiento que, a diferencia de los suyos, parezca tener algo de coherencia y autoridad».

Brendan O’Neill no ha perdido el sentido común. Le molesta sobre todo que el secularismo o laicismo ya no responda ni siquiera a la «fe en la humanidad». Y se siente obligado en conciencia a decir lo que observa: que lo que caracteriza a estos «nuevos secularistas o laicistas» es su aislamiento respecto de otras gentes, respecto de cualquier orden de ideas coherentes, respecto de algún sistema capaz de dar sentido a las cosas.

«“El secularismo está en crisis”, dice O’Neill. Si en los tiempos de la Ilustración rechazó la guía de Dios para afirmar que el hombre sólo podía dominar las complejidades de la vida, hoy domina un pensamiento pesimista en el que el hombre es visto como un ser codicioso, destructivo, en el que no se puede confiar. No es la fe en la humanidad lo que define al actual secularismo, sino, al contrario: una profunda confusión sobre el papel del hombre, un sentirse incómodo en el mundo en que vivimos. “Empujado más por la duda y la confusión que por un deseo de Ilustración, el nuevo secularismo da su alarma intolerante ante cualquier sistema de pensamiento que, a diferencia de los suyos, parezca tener algo de coherencia y autoridad”.

»Esto es lo que está detrás de su guerra contra la religión: un instinto de ridiculizar a aquellos que, a diferencia de los secularistas contemporáneos, tienen una perspectiva global de la vida y un sólido sistema de pensamiento. Esto es realmente lo que ellos encuentran tan extraño en la Iglesia católica en particular: sus creencias, su fe, su jerarquía. Un ateísmo completamente extraño a la gran masa de la gente y a cualquier visión orientada al futuro sólo puede arremeter de un modo extremo e intolerante contra aquellos que todavía parecen tener creencias sólidas: los creyentes, o los “ilusos”’, como los llaman los Nuevos Ateos».

Como consecuencia, escribe O’Neill, «su campaña contra el Papa realmente tiene el aire de una caza de brujas o, paradójicamente, de una Inquisición. Primero, para imbuir su campaña de alguna lógica, los caza-papas deben exagerar ampliamente la escala y los efectos de los delitos de la Iglesia católica contra los niños. Segundo, porque tácitamente están tratando de crear un clima represivo y policial en relación con lo que consideran una religión problemática, hasta el punto de que los líderes religiosos no se sientan libres de viajar por el mundo para visitar a sus seguidores. Y tercero, y más importante, porque su caza del Papa está pensada para darse una satisfacción a sí mismos, para atribuirse un sentimiento de poder, un propósito y una legitimidad que ya no pueden asegurar a través de sus ideas o de su visión».

Brendan O’Neill asegura que, «como ateo libertario, su única preocupación en este tema es analizar la emergencia de una nueva forma de ateísmo histérico y represivo. Y los Nuevos Ateos no son el primer grupo de gente en la historia que persigue sus propios objetivos intolerantes, engañosos y discutibles, bajo el pretexto de hacer justicia a los desposeídos».