Colaboraciones

 

Sé mía, de Richard Ford

 

 

 

26 julio, 2025 | Javier Úbeda Ibáñez


Richard Ford
Sé mía
Traducción: Damià Alou
Anagrama, Barcelona 2024
400 páginas

 

 

 

 

 

Richard Ford (Jackson, Mississippi, EE. UU.,1944). Considerado uno de los mejores escritores norteamericanos de su generación. Ganador de los premios Pulitzer, Faulkner y el Princesa de Asturias de las Letras. Es autor, entre otros, de los libros Un trozo de mi corazón, La última oportunidad y la serie protagonizada por Frank Bascombe: El periodista deportivo («Si hay otra cosa que se puede aprender del periodismo deportivo es que en la vida no hay nada trascendental. Las cosas vienen y se van, y eso es la vida», dice Ford. Esta obra es un implacable testimonio de los desencantos inevitables, de la corrosión de las ambiciones, del aprendizaje de los placeres mínimos que permiten sobrevivir), El Día de la Independencia, Acción de Gracias (termina con una sentencia lúcida y contundente sobre la inexistencia de la felicidad. Es una novela violenta, cruda, terrible en sus motivaciones y en sus consecuencias), Francamente, Frank y Sé mía.

Sé mía (Be mine es su nombre original), libro del novelista norteamericano Richard Ford tiene como protagonista a Frank Bascombe (considerado por muchos uno de los personajes más queridos y reconocidos en la literatura contemporánea estadounidense), una especie de alter ego del autor que apareció por vez primera en El periodista deportivo, y luego en El Día de la Independencia (Ford retoma a su antihéroe y lo lanza a una nueva aventura cotidiana, en la que se entremezclan desolación, melancolía, humor y esperanza), Acción de Gracias y las cuatro historias que forman parte de Francamente, Frank. Ford también es autor de varios libros memorialísticos y de un conjunto de excelentes relatos escritos bajo la estela de su maestro y amigo Raymond Carver (para quien Ford era el gran escritor americano vivo).

Sé mía, libro dividido en dos partes, tiene un prólogo y un epílogo titulados ambos «Felicidad», el gran tema de Ford.

Sé mía es un libro «sobre cómo vivir», en palabras de R. Ford.

La novela Sé mía es circular: abre con un capítulo corto, «Felicidad», que cuenta el viaje de Frank y su hijo, enfermo terminal, al Monte Rushmore (esa montaña con las cabezas de cuatro presidentes talladas en la cima) y cierra con el mismo título.

Como algunos de los títulos anteriores, también este (Sé mía) transcurre en una fiesta popular, en este caso el día de San Valentín, que en Estados Unidos se celebra con sus propias tradiciones. Frank, ya jubilado, con 74 años, atiende durante unos meses a su hijo Paul, que ya había aparecido en alguna novela anterior, especialmente en El Día de la Independencia, donde se vio que era un joven con problemas de adaptación. Ahora tiene 47 y le acaban de diagnosticar ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

Los dos se trasladan a Rochester (Minnesota), donde Paul va a recibir atención médica en la prestigiosa clínica Mayo. La enfermedad degenerativa avanza a un ritmo preocupante y Frank tiene la sensación de que esas semanas van a ser las últimas con su hijo. Estando en Rochester, decide hacer una larga excursión con él al turístico Monte Rushmore, donde están esculpidas las efigies de cuatro presidentes de Estados Unidos. Ese viaje, con sus prolegómenos en la clínica Mayo y en Rochester, es como una segunda oportunidad para que Frank recupere el trato con un hijo que no se lo pone nada fácil, aunque la enfermedad también ha atemperado su carácter y su capacidad para el sarcasmo.

Es el propio Frank el que va contando todo. Sus observaciones sobre los lugares que recorren suelen ser muy precisas, topográficas y costumbristas, con especial atención a multitud de detalles que muestran de manera casi hiperrealista la realidad norteamericana. Su visión de la vida y de la felicidad es un tanto plana, autocomplaciente, sin apenas inquietudes existenciales, aunque le acompañe de manera asidua la lectura de las obras del filósofo Martin Heidegger, a quien menciona en unas cuantas ocasiones sin sacarle, en realidad, mucho partido.

El tema del libro Sé mía es su relación con su hijo y sus labores de cuidador. Los dos ven en su excursión al Monte Rushmore la última oportunidad para recuperar el trato perdido, la confianza y la amistad que se habían resquebrajado en los últimos años. Sé mía (el autor retoma al personaje de Frank Bascombe) es la feliz despedida de un personaje con el que Richard Ford ha acertado a reflejar, a través de décadas, los claroscuros de la vida norteamericana.

Richard Ford retorna —con toda probabilidad por última vez— a su personaje más emblemático para construir otra monumental «gran novela americana».

A pesar de la descripción de los síntomas y avances de la enfermedad de Paul, Sé mía es una novela menos oscura que Acción de gracias y Francamente, Frank; en esta última entrega, Bascombe se esfuerza por mirar el mundo con optimismo, en su búsqueda sin fin de la felicidad.

Conocimos a Frank Bascombe en el ya lejano 1986 con El periodista deportivo y sus andanzas nos han ido mostrando las transformaciones de Estados Unidos en las últimas décadas. Reaparece ahora con 74 años y arranca su relato con esta frase: «Últimamente, me ha dado por pensar en la felicidad más que antes». A continuación, hace un repaso sucinto de su vida: perdió a un hijo, a sus padres y a algún otro ser querido; ha pasado por dos divorcios; ha sobrevivido a un cáncer; recibió un disparo en el pecho y ha superado huracanes y una depresión.

Ahora, al final de su vida, se ve convertido en cuidador de su hijo Paul, que padece ELA y está recibiendo tratamiento en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Cuando le dan el alta, padre e hijo deciden emprender un viaje hasta el emblemático monte Rushmore, evocando otro que Frank hizo de niño, con sus progenitores.

«La vida como arte de convivir con las desgracias. La capacidad de olvidar, junto a la capacidad de sentirme bien cuando no hay nada bueno que sentir es un talento que tengo» dice Frank en Sé mía.

Sé mía es una lectura para quienes buscan reflexionar sobre la vida en su desnudez más pura y, a la vez, encontrar belleza en lo cotidiano.

Sé mía, el final de Frank Bascome y toda una reflexión sobre la felicidad, sobre la conversación, sobre el amor entre padres e hijos.

Sé mía, «traza la travesía de la condición humana, los esfuerzos, los fracasos y la resiliencia del corazón humano. Es un magnífico final para la monumental saga de Frank Bascombe y se cuenta entre los mejores libros de Ford» (Booklist).

«Ford se inscribe en la tradición de Faulkner, Hemingway, Steinbeck... Se está convirtiendo tranquilamente en el mejor escritor norteamericano» (Bernard Géniès, Le Nouvel Observateur).

Richard Ford es el maestro de los sentimientos. En sus novelas los hechos no son lo más importante, pero déjense arrastrar por el autor y les envolverán las emociones, los descubrimientos, la angustia, la culpa, la impotencia, el resentimiento... la aparente indiferencia.

Richard Ford no cree en Dios. Se considera budista; no religioso, pero sí ha adoptado e integrado muchos de los principios filosóficos del budismo.