Colaboraciones
La firmeza de la Iglesia en defender las normas morales universales e inmutables no tiene nada de humillante
04 marzo, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
La firmeza de la Iglesia en defender las normas morales universales e inmutables no tiene nada de humillante. Está sólo al servicio de la verdadera libertad del hombre. Dado que no hay libertad fuera o contra la verdad, la defensa categórica —esto es, sin concesiones o compromisos—, de las exigencias absolutamente irrenunciables de la dignidad personal del hombre, debe considerarse camino y condición para la existencia misma de la libertad.