Colaboraciones

 

La soñada sociedad comunista

 

 

 

25 marzo, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

El respeto que puede merecer la persona humana no es mucho mayor que el respeto que merece un simio, en el supuesto materialista. La única función del simio es servir a la especie; carece de valor y dignidad singulares; solo puede valer en función de la especie. Exactamente es lo que ha acontecido y acontece en el mundo comunista. La persona singular, en rigor, no cuenta; por ello puede ser torturada, eliminada o enclaustrada en un hospital psiquiátrico para disidentes, por inocente que sea, en beneficio del «hombre genérico», es decir, de la colectividad que, en la sociedad comunista, no tendría otra misión que satisfacer sus necesidades materiales (vivir, pues, como perfectos burgueses) y perpetuarse en la historia. Eso es todo, en la soñada sociedad comunista.