Colaboraciones
Tres ideas que se reiteran en el documento del I Encuentro Latinoamericano de «CPS». Monseñor Méndez Arceo. La consistencia teórica de «CPS»
05 agosto, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Primero insisten en la necesidad de eliminar los prejuicios entre cristianos y marxistas, achacando este enfrentamiento al imperialismo, que aparece en alianza con la Iglesia institucional.
Seguidamente, consideran que el socialismo se presenta como la única alternativa aceptable para la superación de la sociedad clasista.
Afirman también que su opción por el socialismo no brota de la fe, sino de la experiencia histórica, que demuestra que el proceso revolucionario en América Latina es único.
Concluyen que el cristiano tiene que unirse a este proceso, pues se consideran imposibles las posiciones intermedias entre el capitalismo y el socialismo.
Se advierte en esta exposición un proceso de embudo: se parte del único proceso global y se descalifica cualquier otra solución; en consecuencia, imponen como única vía política el insertarse en los procesos y partidos socialistas marxistas.
Finalmente, la única interpretación que aceptan es el análisis marxista de la historia y de la sociedad: «Esta sociedad injusta tiene su fundamento objetivo en las relaciones capitalistas de producción que generan, necesariamente, una sociedad clasista… La posición actual de todos los hombres del continente, y, por ende, de los cristianos, consciente o inconscientemente, está determinada por la dinámica histórica de la lucha de clases en el proceso de liberación» (¿Consecuencia cristiana o alienación política?, p. 176, Santiago de Chile, 1972).
El único obispo asistente, monseñor Méndez Arceo, de la diócesis de Cuernavaca (México), afirmó en un discurso: «Yo estoy aquí por partir de la convicción de que para nuestro mundo subdesarrollado no hay otra salida que el socialismo, como apropiación social de los medios de producción con una representación auténtica de la comunidad, para impedir que sean utilizados como instrumentos en manos de una oligarquía o de un gobierno totalitario» (¿Consecuencia…?, p. 167).
La difusión que ha tenido «CPS» en algunos países —mucho menos de lo que por el ruido producido y por los espacios dedicados en los medios de información pública pudiera parecer— se debe, en gran parte, a la confusión doctrinal de algunos católicos, que no quieren ver la incompatibilidad que hay entre los principios cristianos y los postulados marxistas. Una teoría, para ser verosímil, requiere dos condiciones: no tener contradicciones
internas y no ser refutada por los hechos. La consistencia teórica de «CPS» es muy pobre, porque no reúne ninguna de las dos condiciones.